martes, 8 de diciembre de 2009

Castillo de Villalonso (Zamora)


Uno de los ejemplos más destacados de castillo señorial del Siglo XV, por la armonía de sus proporciones y la sabia combinación de sus austeros pero airosos volúmenes.
Es pequeño y de planta cuadrada con cubos almenados en los ángulos y garitones sobre matacanes, en medio de tres de sus muros que apean en una base cónica de semicírculos concéntricos.
En el lado norte destaca la poderosa torre del homenaje, rematada por un airoso cuerpo de almenas sobre matacanes repetida en el muro adyacente dónde se abre la puerta de acceso, con arco apuntado y escudo de los Condes de Villalonso encima.
Debe datar del reinado de Enrique IV y jugó un importante papel en la guerra civil desencadenada tras su muerte en la que sus dueños combatieron al lado de Dª Juana la Beltraneja contra la reina Isabel.

La Alcazaba de Almería


Edificación de defensa ubicada dentro de la ciudad de Almería, exactamente en el barrio Pescadería. Una alcazaba es una ciudadela construida en varios niveles que suele ocupar toda una elevación de terreno. Tiene muros con torres de defensa, calles, casas y mezquita.

En el año 995 Abderramán III concede a Almería la categoría de medina. Es en ese momento cuando se comienza a construir la alcazaba. Se construye también la mezquita mayor y las murallas que rodean la ciudad. La alcazaba fue una fortaleza militar y al mismo tiempo sede del gobierno. Desde este lugar se domina la ciudad y el mar.

Se perfeccionó todo el conjunto y se engrandeció con Almanzor y más tarde alcanzó su máximo esplendor con Al-Jairán, primer rey independiente taifa (1012-1028).

Primer recinto - Es un amplio lugar que corresponde a lo que fue campamento militar y refugio para la población en caso de asedio. Contaba con buenos aljibes. En el extremo más oriental está el Baluarte del Saliente.

El Muro de la Vela separa el primer recinto del segundo. Se llama así porque allí se levantaba la campana de la vela, que anunciaba varios eventos cuando tenían lugar: barcos que entraban en la bahía, peligro, fuego, etc. Fue mandado construir por el rey Carlos III. La campana reunía con su toque a los defensores de la fortaleza. En otras épocas sirvió para marcar la hora del agua a los regantes, como toque de queda y como cierre de las puertas de las murallas y salida de las patrullas. También se la oía en las noches de tormenta. Está cobijada por una cruz y tiene un nombre: Santa María de los Dolores.

Segundo recinto - Era la residencia para gobernantes, guardia y servidores. En realidad era la ciudad palaciega con dependencias como mezquita, baños, aljibes, tiendas, etc. Debido a los terremotos que asolaron la provincia en la Edad Moderna apenas quedan algunos restos en pie pero ofrece un gran yacimiento arqueológico el cual es aún hoy investigado.

Tercer recinto - Se trata de la parte más moderna de todo el conjunto. Tras la toma de Almería en 1489, los Reyes Católicos mandaron construir un castillo en la parte más occidental y elevada, adaptado a las nuevas necesidades militares y a la artillería.

(Datos extraidos de Wikipedia)

viernes, 20 de noviembre de 2009

Casa de los Botines


La Casa de los Botines (cuyo verdadero nombre es Casa Fernández y Andrés) es un edificio diseñado por el arquitecto español Antoni Gaudí, quien llevó el modernismo catalán a su máximo esplendor. La Casa Botines está situada en la ciudad de León, junto al antiguo Palacio de los Guzmanes, que pertenece a la época renacentista. Fue construida entre 1891 y 1894.
Descripción [editar]La construcción del edificio se debió a la iniciativa de unos prósperos comerciantes de tejidos de León, Simón Fernández Fernández y Mariano Andrés Luna, que estaban relacionados con industriales textiles catalanes, uno de los cuales, Eusebi Güell, recomendó a Gaudí como arquitecto para diseñar la nueva sede del negocio en la capital leonesa, ya que por entonces estaba construyendo cerca de León el Palacio Episcopal de Astorga. Gaudí delegó la dirección de las obras en el constructor Claudi Alsina i Bonafont, uno de sus ayudantes en varias obras en Barcelona, y contó con la colaboración de varios albañiles y artesanos catalanes.

La casa es conocida como de los Botines por el segundo apellido de Joan Homs i Botinàs, comerciante catalán fundador de la compañía de la que Fernández y Andrés fueron empleados, y que adquirieron a la muerte del señor Homs.

El proyecto de Gaudí fue un impresionante edificio de estilo neogótico, resuelto con su inconfundible estilo modernista. El edificio sirvió para albergar en sus plantas bajas los despachos y almacenes del negocio de tejidos, y disponía al mismo tiempo de viviendas en las plantas superiores: en la principal los dos pisos de los propietarios, y en las restantes pisos de alquiler; por último, se ubica un desván, con cubierta a cuatro vertientes.

La construcción se realizó con muros de sólida cantería caliza, dispuesta en forma de almohadillado. El edificio está flanqueado por cuatro torres cilíndricas rematadas con elevadas agujas de forma cónica, hechas de pizarra, y rodeado de un foso con reja de forja. Las ventanas son de guillotina, con voladizos inclinados para retener la nieve, muy frecuente en el invierno leonés.

Gaudí realizó el foso en unas zanjas corridas rellenas de mampostería hormigonada, como era costumbre en Cataluña, por lo que recibió la crítica de varios ingenieros que alegaban que ese sistema no era válido para ese terreno, por lo que la cimentación corría grave peligro. A todo ello contestó Gaudí:

"Que me envíen estos informes técnicos por escrito y yo los colocaré en unos marcos del vestíbulo de la casa cuando ésta esté terminada".
La fachada es de estilo gótico, con arcos lobulados, y tiene un reloj y una escultura de San Jorge y el dragón, obra de Llorenç Matamala En 1950, durante unas obras en las que se pretendía sustituir la estatua de San Jorge por una de la Virgen del Camino, patrona de León, se encontró detrás de la estatua un tubo de plomo que contenía una serie de documentos relativos a la obra, como los planos del edificio firmados por Gaudí, el contrato de propiedad del solar, el acta de conclusión de las obras y unos periódicos locales.

Restaurado en 1951, el edificio fue declarado Monumento Histórico en 1969, y es en la actualidad la sede de Caja España, entidad que lo rehabilitó en los años 1990, actividad que le valió el premio

domingo, 15 de noviembre de 2009

Castillo de la Mota


Sólo perdura una enorme torre en el ángulo llamada del Caracol. Levantada a principios del S.XVI y cuya mole defensiva no logra hacer olvidar sus condiciones de residencia palaciega, una de las mas hermosas de la España Medieval.

Posee ventanas geminadas en los cubos de ángulo y amplios miradores con arco escarzano sobre matacanes en las caras principales, donde ya vemos algunos elementos renacentistas.

Castillo de Puebla de Sanabria



Segunda mitad del XV, construido por el cuarto conde de Benavente, Rodrigo Alonso Pimentel.
Es de planta cuadrada reforzada con grandes cubos cilíndricos en los ángulos y una poderosa torre central que se denomina "El macho".


Presenta zona de residencia en el muro sur con amplio balcón sobre matacanes.

Castillo de Aunqueospese


Situación - El castillo de Aunqueospese se encuentra en la provincia de Ávila, a 2,5 kilómetros de Mironcillo, sobre los peñascales de las primeras estribaciones de la sierra del Zapatero, asomado al Valle Amblés.

Se puede llegar a él desde un camino forestal que parte desde la localidad, y que marca una nave que hay que dejar a la izquierda. La subida es ciertamente penosa, por lo que, si se hace a pie, es recomendable no hacerlo en horas de intenso sol y llevar agua. Si se decide ir en coche, habrá que tener en cuenta que el camino se hace impracticable a medida que se sube. Casi a pie de castillo se puede llegar fácilmente con un vehículo todoterreno. Hay que tener precaución, ya que existen colmenas antes de llegar al castillo. El último repecho ha de hacerse a pie y con cuidado porque el suelo está muy resbaladizo.

Historia - La construcción del castillo de Aunqueospese fue iniciada en 1490 por Pedro Dávila, capitán del duque de Alba, sobre un territorio usurpado a la comunidad de Ávila. Esta presentó un pleito que obligó a paralizar las obras, de tal manera que no pudo ser terminado hasta 1504, por Esteban Dávila, hijo del anterior.

Siempre se ha pensado que esta construcción fue levantada sin autentico fin defensivo y en fecha bastante tardía, siglo XV, pero según diversos estudios el actual castillo se asienta sobre un antigua fortificación musulmana. De todos modos no hay nada claro, y por ello no es de extrañar que sea objeto de numerosas leyendas que hacen referencia a unos amores contrariados, a rivalidades seculares entre caballeros de la ciudad y a amores imposibles entre una princesa árabe y un prisionero cristiano.

Descripción - Este castillo, obra del feudalismo (gótico del siglo XIV) pertenece al tipo castellano roquero. Aún conserva, a pesar de su desmoronamiento, el imponente aspecto de sus altos muros y gruesos cubos, además de algún detalle arquitectónico en la puerta interior.

Materiales - Combina el sillar, el sillarejo y la mamposteria, distribuidos alternativamente en los dos recintos que forman la fortaleza.

Propiedad y uso - Es propiedad del Duque de Medinaceli.

(según Castillosnet)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Fortaleza del Conde de Lemos (Monforte de Lemos)


Ya de lejos se reconoce su silueta: una torre almenada corona un monte aislado en la llanura.

Del antiguo castillo del siglo XIII se conservan algunos tramos de la muralla, dos puertas y la torre de homenaje.

Los treinta metros de la torre se encuentran divididos en cuatro plantas y coronados por una terraza almenada. Desde ella se domina la planicie de las tierras de Lemos y los más destacados edificios de Monforte: el puente medieval y el colegio de Nuestra Señora la Antigua.

(Datos y fotografía extraidos de "Guía del viajero" de Susaeta Ediciones)

miércoles, 14 de octubre de 2009

Torre dos Andrade (Vilalba)


Situación - Esta imponente fortificación se encuentra en la localidad de Vilalba en la provincia de Lugo, cerca de la capital. Vilalba es la capital de Tierra Llana que, como su nombre indica, es la zona más plana de toda la provincia.

Descripción - Su estructura antigua era poligonal. El recinto en sí estaba rodeado por una barrera que lo envolvía. Hay que señalar la existencia de varias plantas, en una de las cuales hay un puente levadizo que unía un acceso con uno de los torreones.
La torre del Homenaje es lo más destacado de este edificio fortaleza. Su estructura es octogonal. Posee una gran altura que le da al edificio un aspecto grandioso y compacto. La torre se remata con almenas que, además de servir de defensa, dan un toque decorativo al edificio.

Materiales - El material utilizado primordialmente en esta construcción es la pizarra. Sin embargo, también se ha utilizado el granito para las partes decorativas de los muros, como las almenas o las jambas que enmarcan puertas y ventanas.

Estado de conservación - Como la mayoría de esta clase de palacios fortaleza, ha sufrido los avatares de la historia, pero se ha mantenido a lo largo del tiempo desafiante y poderoso.

(Datos extractados de CastillosNet. Foto de Javier Agudo García )

Castillo de O Bolo


De O Bolo, encaramado sobre un pequeño cerro, resalta la silueta de la sólida torre de su castillo, alrededor de la que crece el pueblo con sus antiguas casas nobles.

En la parte alta, una plaza separa la iglesia de los restos de la muralla y el patio de armas de la fortaleza que, a pesar de su mal estado, todavía conserva su estructura.

martes, 6 de octubre de 2009

Castillo de Pambre (Palas de Rei - Lugo)


El castillo de Pambre se alza sobre un escarpado peñasco a orillas del río Pambre que ejerce de defensa natural, en la provincia de Lugo, comarca de A Ulloa, municipio de Palas de Rei, parroquia de Pambre, aldea de Pambre, a 45 kilómetros de Lugo.El castillo de Pambre fue construido a finales del siglo XIV por don Gonzalo Ozores de Ulloa. Durante años fue escenario de las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastamara, y después entre la nobleza y el arzobispo de Santiago, don Alonso de Fonseca y Acevedo.
Después de pasar por manos de los Ulloa, en 1484, paso a propiedad de los condes de Monterrei. En 1895, el duque de Alba vendió la fortaleza junto con sus bienes y otros edificios a don José Soto, vecino de Palas de Rei, por 27.000 ptas. Por último, después de pertenecer a la familia Moreiras Blanco desde 1912, en la actualidad es propiedad de don Manuel Taboada Fernández, conde de Borraxeiros. El castillo de Pambre es la mejor muestra de arquitectura medieval militar que existe en Galicia.

(Datos y fotografía extraídos del Blog "Momentos robados" de Juan Francisco Gallego Amador)

Castillo de Castrojeriz (Burgos)


El castillo de Castrojeriz se alza sobre un cerro algo alejado de la pequeña localidad del mismo nombre, desde donde la domina en altura, en medio de la llanura de Tierra de Campos de la provincia de Burgos. Castrojeriz se encuentra en el extremo occidental de la provincia de Burgos, lindando ya con Palencia, y el paso del Camino de Santiago por la localidad la convierte en un enclave muy visitado.

El Camino de Santiago configuró la población con el aspecto que conserva: una kilométrica calle, la de los Peregrinos, que rodea el monte del castillo, y a cuyos lados se disponen casas de adobe con techos de teja. Castrojeriz fue, sin duda, una de las villas jacobeas más importantes de la Edad Media.

Castrojeriz está considerado como uno de los hitos de mayor interés histórico en el camino de Santiago. Fue ocupada por celtas, romanos (se dice que Castrum Sigerice fue fundada por Julio César), visigodos, árabes y por último cristianos, y en su castillo se desarrollaron importantes batallas entre cristianos y moros.

En el año 882 un capitán de foramontanos, Nuño Núñez, repobló la antigua población destruida por los árabes. En el año 974 obtuvo el primero de los fueros castellanos por el Conde García Fernández y en 1131 Alfonso VII la anexionó definitivamente a la corona de Castilla.
El casco antiguo de Castrojeriz, situado en la parte media-baja de la falda de la montaña, configura uno de los trazados urbanos más largos por los que discurre del Camino de Santiago con casi un kilómetro de longitud. En tiempos en él se situaban monumentales iglesias, tres conventos, hospitales (llegó a tener hasta siete), hospederías, mesones e importantes comercios en los que se expendían abundantes viandas traídas de ultramar.

El castillo de Castrojeriz es el elemento más antiguo de la villa del mismo nombre. Su construcción más primitiva es romana y posteriormente fue ampliada con nuevas construcciones y murallas visigodas y medievales. Como tal, el castillo fue construido por los árabes en el siglo IX y reformado por los cristianos en el siglo XV. El terremoto de Lisboa del año 1755 hizo gandes destrozos en él.

En el año 1755, el terremoto de Lisboa causó grandes destrozos en el castillo y las murallas de la villa. Hoy día se encuentra en estado de ruina, aunque restaurado y consolidado en parte.
Es propiedad del Ayuntamiento de Castrojeriz y se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Castillo de la Mota (Alcalá la Real)


Es una fortaleza árabe, pero ya del siglo XIV, atribuida a los reyes de Granada, aunque reconstruida por los cristianos (aparte posteriores reformas fijas en las necesidades guerreras y, por tanto, prescindiendo del gusto arquitectónico). La puerta de entrada, dispuesta en flanco, está ya reedificada al estilo Renacimiento y blasonada con escudos de armas.

Sus principales torres son la del homenaje, la de la Campana y la Mocha. Interiormente se conserva una puerta árabe, cuyo arco de herradura se abre bajo alta bóveda de cañón, apuntada, que une dos gruesas torres cuadradas, que la defienden.

Más aún que los restos de este castillo de la Mota, justifican la declaración de monumento nacional los de la magnífica iglesia de su recinto, que reformaron en el siglo XVI los maestros Pedro Velasco y G. Martinez Aranda, en bella transición del gótico agonizante y del naciente Renacimiento. Hundida ya la bóveda de la única nave cuadrilonga, conserva las esbeltas ojivas de lascapillas laterales, todas en bien labrada sillería.

sábado, 3 de octubre de 2009

Castillo de Hostalrich - Gerona


Municipio - Hostalric es un municipio de la comarca La Selva , perteneciente a la provincia de Gerona.Tiene una población que ronda los 4.000 habitantes. Se encuentra en la margen izquierda del rio Tordera.

Castillo - Al Oeste de Hostalrich está situado el castillo que la domina.
En la parte más elevada se halla el trapecio, llamado El Caballero,capaz de montar seis piezas de grueso calibre.

Fue en el siglo XVIII cuando el castillo de Hostalrich obtuvo su estado definitivo actual. El proyecto se debe a un general de Felipe V, Felipe Próspero de Werboom , autor también de la ciudadela de Barcelona.

En 1788 el capitan General de Cataluña, emitió un informe diciendo que le castillo era un recinto irregular con tres baluartes, dos revellines , una bateria interior en forma de caballero , un foso y camino cubierto, almacén de pólvora, cuarteles y almacenes con bóveda a prueba de bomba y capacidad para 1200 hombres.

Castillo de Gibralfaro - Málaga


Situación - El castillo de Gibralfaro se encuentra en la ciudad de Málaga, situado en la parte más alta de la colina, de 130 metros de altura, donde se encuentra también la alcazaba de Málaga.

Descripción - El castillo de Gibralfaro es una potente fortaleza con doble recinto, que en tiempos contenía aljibes con los que poder mantener una guarnición de 5.000 hombres.

El castillo de Gibralfaro y la alcazaba de Málaga están unidas pos una doble fila de murallas rampantes, llamada coracha.

Estado de conservación - Ha sdo restaurado y consolidado, y se encuentra en buen estado de conservación.

Protección - Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

(Datos de Castillos-Net)

martes, 15 de septiembre de 2009

Castillo de Santa Catalina (Jaén)


Encumbrado en la montaña de la capital y defendido de oriente a mediodía por inaccesibles precipicios, esta antigua fortaleza aparecía, antes de instalarseen ella un parador de turismo, medio destruida, truncados sus cubos, mordida su cerca y destechados sus cuarteles; pero en medio de esta desolación aún perduraban en pie torres que, orgullosas, seguían desafiando al tiempo y a sus inclemencias, después de haber desafiado y vencido a los hombres de Mahoma.

La torre del homenaje es de importante majestad, levantando sobre todas las otras su corona de almenas, como señora de este secular alcázar. Encierra en su interior salas tristes y angostas. Son recios sus muros y poco elevadas sus bóvedas, cuyas gruesas ojivas descansan en columna central. Por las tronerasentra escasa luz, y resultan impresionantes el silencio, la penumbra, la estrechez y la soledad, siendo difícil poner freno a la imaginación. En lo alto de esta gran torre enarboló San Fernando el pendón de la conquista.

Una muralla comunica esta torre con otra que carece de antepecho y de terraza, y cuyas salas, cubiertas de ojivales bóvedas y alumbradas por ajimeces de doble arco apuntado, no son menos interesantes que las del aposento anterior. Un arco a guisa de puente la une con la capilla dedicada a Santa Catalina, mezcla de arquitectura arábiga y cristiana, al estilo de muchos monumentos medievales de Andalucía; dato que pregona la época de esta fortaleza de Jaén.
La puerta fórmala un arco ultrasemicircular enmarcado en una moldura. Consta de una sola nave con bóveda apuntada y de rara arquitectura la cúpula peraltada del crucero y su presbiterio.

Aparte de esta capilla y de las antedichas torres, ya poco de notable ofrece el alcázar, por ser obra moderna casi todas sus defensas.

Además de varios aljibes, hay también obras subterráneas, lóbregas, profundas y abocadas a los precipicios del monte, para evitar los escapes.

Del primitivo alcázar del siglo XIII que mandó levantar San Fernando ya sólo quedan borrosas ruinas desfigurando la primitiva alcazaba mora, de la que, referente a ella, se conservan textos de el-Edrisi y de Alfonso X el Sabio. Con todo, son dignas de admirarse aún sus actuales ruinas.

De los alcázares viejo y nuevo de la ciudad y de las fortalezas de Pegalajar y Menjíbar fue alcaide un condestable de Castilla, y al hacerse fraile, los reyes concedieron la alcaidía a los Fonseca, con 100.000 maravedís de sueldo anual.

Palacio Episcopal de Astorga (León)

El Palacio Episcopal de Astorga es un edificio proyectado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán. Está situado en la ciudad de Astorga, a una distancia relativamente corta de León, donde se encuentra la Casa Botines, igualmente obra de Gaudí, junto con El Capricho de Comillas las únicas obras de Gaudí fuera de Cataluña. La construcción se llevó a cabo entre 1889 y 1915.

Descripción - Unos años antes se había producido un incendio en el palacio episcopal, que lo dejó totalmente destruido. Ya que la ciudad no disponía de un arquitecto diocesano, el obispo Joan Baptista Grau i Vallespinós decidió encargar la construcción del nuevo palacio episcopal a su amigo Gaudí. La amistad entre ambos había comenzado años atrás mientras Grau –reusense como Gaudí– fue vicario general de la archidiócesis de Tarragona e inauguró la iglesia de Jesús-María cuyo altar Gaudí había diseñado.

Cuando Gaudí recibió el encargo de construir el palacio episcopal estaba ocupado en diversos proyectos, como el Palacio Güell, los Pabellones Güell, el Colegio de las Teresianas y la Sagrada Familia, por lo que no podía desplazarse a Astorga para estudiar el terreno y el entorno del nuevo edificio. Para no retrasar el proyecto le pidió al obispo que le enviase fotografías, dibujos y demás información del lugar, que le permitiesen comenzar a proyectar el palacio de manera que armonizase con las edificaciones de su entorno. Una vez hubo estudiado todo el material recibido, Gaudí preparó los planos del proyecto y los envió a Astorga. Grau se sintió satisfecho e inició los trámites para obtener los permisos administrativos. Después de haberse introducido algunas modificaciones, el proyecto fue aprobado en el mes de febrero de 1889. Unos meses después, el 24 de junio, se puso la primera piedra.

Aunque por subasta pública las obras se adjudicaron al contratista astorgano Policarpo Arias Rodríguez, Gaudí decidió emplear en la obra obreros y albañiles catalanes que ya habían trabajado para él, a fin de que durante sus ausencias la obra continuase de forma precisa según sus ideas. El Palacio Episcopal de Astorga es un edificio que tiene un aire medieval, apropiado para su finalidad. Gaudí lo proyectó en estilo neogótico, corriente que provenía de la arquitectura historicista de moda en aquel momento, y que Gaudí empleó en el Colegio de las Teresianas, en Bellesguard y en la Casa Botines, además de en Astorga.

La piedra en la que está construido (granito gris del Bierzo) es respetuosa con el entorno, en especial con la catedral que se encuentra en la inmediata vecindad, así como también con la naturaleza, que en la Astorga de finales del siglo XIX estaba más presente que en la actualidad. No obstante, el edificio también incorpora algunos de los elementos que caracterizarían a Gaudí en sus futuras obras, como los arcos de la entrada principal y el volumen situado encima de ella o las grandes chimeneas que de forma ostensible se integran en las fachadas laterales.

La fachada presenta cuatro torres cilíndricas, y está rodeada de un foso. El pórtico tiene tres grandes arcos abocinados, hechos con sillares separados entre sí por contrafuertes inclinados; Gaudí había proyectado coronar la fachada con un ángel de cinco metros de altura, que finalmente no se llevó a cabo. La parte posterior presenta un ábside en la capilla, rodeado de tres pequeños absidiolos. La planta baja contiene un gran vestíbulo, del que parte la escalera noble, adquiriendo una gran altura que permite la apertura de grandes ventanas, de forma triangular, que proporcionan una gran luminosidad; este esquema recuerda un poco al utilizado en el Palacio Güell. La estructura del edificio se sustenta en pilares con capiteles decorados y en bóvedas de crucería sobre arcos ojivales de cerámica vidriada. Se remata con un almenado de estilo mudéjar.
En 1893, tras la muerte del obispo Grau, Gaudí dimitió por desavenencias con el Cabildo, estando las obras paradas durante varios años. Finalmente, fue terminado entre 1907 y 1915 por el arquitecto Ricardo García Guereta. Durante la Guerra Civil sirvió de cuartel de la Falange. En 1956, el obispo Julià Castelltort -de nuevo un catalán en escena- inició la restauración para convertir el edificio en residencia del obispo, función inicial que nunca llegó a consumarse; fallecido al poco tiempo, el nuevo obispo, Marcelo González Martín, renunció finalmente a la función episcopal y promovió la conversión a lo que es actualmente el palacio, el Museo de los Caminos, dedicado al Camino de Santiago.[

domingo, 2 de agosto de 2009

Castillo del Rey (Santander)


Originalmente debía datar del siglo VIII, con la repoblación de Alfonso I, época en que tenía dos torres. Ha sufrido muchas reformas y nada queda de la obra inicial, los actuales muros apuntan a que se levantó en el siglo XIII, con la concesión del fuero de la villa. Sirvió de defensa inexpugnable contra normandos y vikingos.

Del castillo parte la muralla que rodeaba la antigua ciudadela y de la que aún se conservan las fachadas norte y oeste, así como las puertas que debían atravesar los peregrinos de la ruta costera del Camino de Santiago.

El castillo está restaurado y se ha abierto al público como centro cultural. Acoge exposiciones e incluso un pequeño museo de historia local. Desde aquí se da un interesante repaso a una villa tan insigne como histórica desde que los romanos asentaran aquí su Portus Vereasueca. Se muestran diversos objetos interesantes, como cañones, una ilustración del San Vicente de la Barquera d el medievo, así como diversos objetos procedentes de este periodo ( puñales, manuscritos... ).

Castillo de Alcaudete (Jaén)


Los romanos dieron ya importancia a este castillo, que modernamente apareció cercado de murallas y punteado de elevadas y fuertes torres, de las que aún quedan vestigios en lo alto del cerro, habiendo perdido su antigua opulencia, que fue terror de la morisma. Sus derruidas murallas y truncadas torres, dominando la población y sus alrededores, sólo son ya testimonio de su pasado esplendoroso.

Una inscripción latina confirma su origen romano. En 715 Tarik entró a devastar los campos de Jaén, apoderándose de Alcaudete, como de otros castillos y poblados. Las tribus árabes miraban con codicia esta fortaleza, que se disputaban; y de ella se apoderó Ben Oveidala en 918; pero la recuperó el califa Abderrahmán. Los alcaides de Alcaudete y otros castillos se conjuraron contra su sucesor, proclamando al bisnieto de dicho Abderrahmán en 1016; pero murió en una batalla. A fines del mismo siglo XI lo tomó Alfonso VI; mas se lo quitaron los almorávides. En el siglo XIII conquistó esta plaza, con otras de Andalucía, el ejército castellano tras de varias vicisitudes. Asegurándose luego Alcaudete por los caballeros de Calatrava, a cuyo maestre Gómez Manrique la donó Fernando el Santo; y vuelta a perder, la reconquistó definitivamente dicho monarca en 1245, redoblando las fortificaciones como fronterizas al reino moro de Granada.

Siguieron guarneciéndola los cruzados de Calatrava, quienes murieron defendiendo su castillo en un ataque del rey de Marruecos cuando irrumpió en la comarca. Por asalto lo rescató el rey don Sancho, pasando a cuchillo a los moros africanos que lo detentaban. Y otra vez Muhamad, en 1298, batió el castillo de Alcabdat (Alcaudete). La pérdida del mismo ocasionó la destitución del maestre Garci Lope de Padilla. En 1312 fue conquistado de nuevo por los cristianos del infante castellano don Pedro. Los historiadores árabes dicen que en esta batalla pereció el rey don Fernando IV; y los cristianos aseguran que murió en Martos tres dias después de la toma
de Alcaudete, cuyo señorío se adjudicó a la casa de Córdoba. Los señores de Alcaudete siguieron
batiendo a la morisma andaluza hasta el siglo xv, cosechando laureles.

sábado, 18 de julio de 2009

Colegio de Nª Sra. de la Antigua - Monforte de Lemos (Lugo)


El fundador de este colegio fue Don Rodrigo de Castro, arzobispo de Sevilla. Al principio los jesuitas instalaron en él un Seminario de estudios eclesiásticos y un Colegio de humanidades.
Después se hicieron cargo del colegio los padres escolapios.
Rodeando el edificio se extiende el Campo da Compañia, un jardín y una gran plaza, que dan mayor relieve a la gigantesca obra del edificio. La fachada principal, de estilo herreriano, está dividida en el fróntal de la iglesia y dos alas simétricas que suman en total 120 metros de largo. Corona la fachada la cúpula de la iglesia, uno de los principales atractivos del templo junto con el retablo del escultor ourensano Francisco de Moure.
La sacristía está destinada a un pequeño museo con cuadros de El Greco y Andrea del Sarto.
(Datos y fotografía extraidos de "Guía del viajero" de Susaeta Ediciones)

sábado, 27 de junio de 2009

Castillo de Turégano (Segovia)


El castillo de Turégano, símbolo del pueblo, data de tiempos celtíberos. Una de las peculiaridades de este castillo, es que integrado en su construcción se encuentra la Iglesia de San Miguel.

En 1585 estuvo preso en este castillo Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II. Sus partidarios planearon su fuga, y para ello se establecieron en el cercano pueblo de Muñoveros. Estos consiguieron entrar en el castillo, pero la astucia del alcaide les convenció para que desistieran de su intento.

Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1931.


(Datos extraídos de Wikipedia)

viernes, 12 de junio de 2009

Castillo de Gardeny (Lérida)


El Castillo de Gardeny se encuentra en la ciudad de Lérida. Está situado en una colina y era de los Templarios.

Historia - En la segunda mitad del siglo XII, la Orden del Temple alzó un complejo conventual en la estratégica meseta de Gardeny. El montículo -que ya antes de nuestra era fue utilizado como base de operaciones de militares- recibió la visita de brillantes estrategas como el propio Julio César, quien se enfrentó con los pompeyanos Afranio y Petreio, instalados en Ilerda en el año 49 a. C.

Durante los siglos XVII y XVIII, el antiguo recinto medieval fue ampliado y transformado en un nuevo fortín militar, el diseño del cual respondería a las nuevas necesidades defensivas que supuso la introducción de la artillería: murallas flanqueadas por baluartes y rodeadas de amplios espacios, fosos y muros de contención. La imagen actual de este conjunto monumental corresponde a los restos de lo que fue una imponente fortaleza. En 2007 ha sido rehabilitado y acoge un centro de interpretación de la Orden del Temple. Cabe recordar que en 1294 el castillo de Gardeny alojó a Jacques de Morlay, ultimo Gran Maestre de la Orden del Temple.

El castillo de Gardeny de Lérida -junto a los de Miravet, Monzón, Peñíscola y la ciudad de Tortosa- forma parte de la ruta templaria Domus Templi. Este viaje a través del tiempo pone al descubierto gran parte del patrimonio y legado templario de la antigua Corona de Aragón.

(Datos extraidos de Wiikipedia)

lunes, 25 de mayo de 2009

Castillo de Ainsa - Huesca


Limitando la llanura que riegan los ríos Ara y Cinca, en su confluencia, y recostada la villa en un promontorio, rodeóse, para su defensa, de antiquísima muralla, perforada por tres puertas, y además el castillo, que a poniente se aparta, en las afueras del murado. Es de origen moro, y su planta, cuadrilonga, circundada de muros con un baluarte en cada extremo y foso que los une, siendo modernas estas obras de mayor fortaleza.
En el intramurado hay una magnífica plaza de armas, en cuyo frontis se conserva el histórico palacio real de Sobrarbe, aunque ya deteriorado; vestigio de un templo antiguo, un gran aljibe y otras obras interesantes. Los recios muros perduran fuertes a través de sus centurias, y la posición del castillo es tan privilegiada, que más de una vez se pensó en rehabilitar esta fortaleza que domina llanos y montes desde los Pirineos hasta la sierra de Arva.
En los antedichos muros perduran unos arcos que alcanzan diez metros de altura. Y en el interior del castillo hay unos subterráneos que comunicaban con la plaza principal del pueblo por una salida edificada con piedra de sillería.

miércoles, 29 de abril de 2009

Castillo de Montiel (Ciudad Real)


Rodaron por los suelos, rotos, los escudos que en labrados mármoles blasonaban la torre del homenaje; se hundieron sus nervadas bóvedas, como el poderío de los freires santiaguistas, y en sus altos matacanes, desdentados ya de almenas, vienen a anidar las aves de rapiña, y evacuado de guerreros entró la vegetación a adueñarse del histórico castillo. Ni muros, ni puentes, ni torres detienen ya al curioso visitante de aquella desolación. Fue baluarte romano, visigodo, árabe y cristiano; hoy, nada.También tienen estas piedras enojosas cuestiones que contar.

Reforzaron el castillo los caballeros de Santiago. En la preponderancia del feudalismo, un caballero era alcaide de la fortaleza, sin más freno que su albedrío. Quiso para sí una fuente del pueblo y mandó prender a quien fuese a ella por agua, y los ballesteros llenaron pronto de indefensas mujeres los calabozos del castillo.

Mas los vasallos de Montiel y de Jumilla se levantan en armas contra el señor, invaden el castillo arrollando a sus defensores, matan al comendado y libertan a las mujeres.

Más importante fue en Montiel el desenlace de la fratricida lucha entre don Pedro el Cruel y su hermano el bastardo de Trastámara. Las Órdenes militares con la nobleza estaban por éste, y al castillo de Montiel vínose el rey, ignorando que hacia aquí venían también su enemigo y hermano.

Custodiaba el castillo García Morán, y aunque el maestre le prohibió acoger al monarca, creyó inútil resistir al ejército que le acompañaba y le abrió las puertas para pernoctar. A marcha forzada viene don Enrique con los maestres y sus gentes a sorprender al enemigo al amanecer.

Avisado don Pedro, se apresta a la defensa y, mientras son arrolladas sus gentes, se encierra en la fortaleza. Don Enrique le acorrala en el cerco; y se desespera viendo transcurrir los días sin esperanza de salvación. ¿A qué referir una vez más la traición que se hizo con don Pedro para matarle en la noche del 22 de marzo de 1369? Todos los historiadores, con más o menos detalles, con mayor o menor certeza, la cuentan, y sabida es la horrible escena en la tienda de Beltrán Du Guesclin, donde le sorprendió la presencia del bastardo, que lo mató con la ayuda ajena. Fueron recompensados los cómplices y asesinos, y el castillo de Montiel (mausoleo del rey castellano) siguió regido por los caballeros freires de Santiago. Y acabó hundiéndose, al igual que su poderío.

viernes, 10 de abril de 2009

Castillo marquesal de los Vélez (Vélez Blanco)


Tras el monte Maimón, en los estribos de la encumbrada Sierra de María, lejos de las grandes urbes, y donde no llega el silbido de la locomotora, estála pintoresca villa de Vélez Blanco, que fue cabeza del marquesado de los V élez, cuyo castillo señorial perdura en pie, mostrando su arquiectura renaciente de recia sillería.

Para incorporar a la Corona la ciudad de Cartagena, que pertenecía en señorío al adelantado de Murcia don Pedro Fajardo, los Reyes Católicos, en 1503, le dieron en permuta las villas de Vélez Blanco y V élez Rubio, pueblos mudéjares fronterizos al reino de Murcia, con el título de marquesado del os Vélez, con otros lugares vecinos y cuantiosas rentas. Aún no concluida la suntuosa capilla de los Vélez en la catedral de Murcia (postrimerías del arte gótico decadente), ya emprendió el marqués en Veled-Albiad (hoy Vélez Blanco) la gigantesca obra del palacio señorial o castillo de mármoles y bien labrada cantería al gusto italiano renaciente; maravillosa obra, comenzada en 1506 y terminada en 1515, sobre las ruinas de un castro romano y de una alcazaba mora, de área mucho mayor que la actual mansión castellana, cuya base es un hexágono irregular que se estrecha en ángulo agudo en su extremo norte. Sus muros son de imponente elevación, rematando en cubos y almenas adornadas con esferas pareadas, y domina el conjunto de tan severa y artística arquitectura la gigante mole de su torre del homenaje. Adosado a este cuerpo principal hubo, por la parte sur, otro edificio exterior unido por doble arco de salvaguardia y el puente levadizo, ya desaparecido, frente a la puerta de entrada, situada en inaccesible altura. Actualmente, para entrar, hay que subir por una ventana cuya altura se salva con una escalera de mano. Todo lo grato que resulta contemplar el gigante monumento de tostada piedra, desde el exterior, contrista el ánimo la visita al interior del recinto, por los destrozos lamentables cometidos en él, a trueque de lucro de 80.000 pesetas (según rumores del vulgo), importe de la venta verificada por un copropietario del señorial monumento, a sabiendas del duque de Medina-Sidonia, quien no impidió que emigrasen a Francia los bien labrados sillares del claustro y ventanales del patio de armas y demás maravillas arquitectónicas y ornamentales del monumento, las cuales, por el puerto de Cartagena, fueron llevadas al de Marsella, a fines de mayo de 1904.

Traspuesta la entrada que hubo al final de la rampa y puente levadizo, se encbntraba el visitante en un gran patio de honor, que es cuadrado, y que lucía en dos de sus lados galerías superpuestas de arcos rebajados, que se apoyaban en cilíndricas columnas; todo ello bien labrado en Italia, en mármoles de Carrara; y en los otros dos lados, cercados por fuertes muros, se abrían ocho ventanales de estilo plateresco también superpuestos, cuatro en cada cuerpo de edificio, mostrando jambas y dinteles decorados y sus alféizares ornamentados con blasones, follajes y otros adornos. En los blasones alternaban los emblemas de los apellidos Fajardo, Chacón, Lacueva y Silva, o sean, los de los progenitores y los de las esposas del fundador Pedro Fajardo. De este patio, verdadera maravilla del siglo XVI, sólo queda ya el devastado solar, mostrando por el suelo, esparcidos, algunos bloques de mármol, rotos fustes, fragmentos de cornisas, algunos balaustres y una curiosísima gárgola representando la Fecundidad. Esta parte del castillo ya no podemos verla en España, pues está reconstruida (galerías y ventanales) en Francia, en un castillo remedo del deVélez Blanco, que un rico parisiense posee en las afueras de la capital de la vecina República, enriquecido con los magníficos artesonados de madera labrada, preciosos zócalos de azulejería mudéjar, solados de alicatados, elegante escalera de mármol con intradós y azulejería plateresca de reflejos metálicos, puertas de nogal tallado, frisos esculturados, tapices, bronces y otras maravillas lastimosamente arrancados para siempre de la mansión señorial de Vélez Blanco, a cambio de un puñado de pesetas. Se asegura que solamente de la puerta de bronce, vendida con los mármoles y maderas del castillo, pagó un embajador inglés al anticuario francés que las expatrió una crecidísima suma de libras esterlinas. En el friso del artesonado que existía en el salón de triunfos del castillo, se representaba, en relieve, la entrada en Roma de Tito, triunfador después de la destrucción de Jerusalén. Entre los guerreros que acompañaban al conquistador esculpió el artista el retrato del marqués de los V élez, vestido a la romana y ostentando su escudo nobiliario. Según otra versión, además de este alto relieve hubo en el mismo salón de Triunfos otro relieve, también labrado en mármol, representando el triunfo del marqués Fajardo, virrey de Nápoles, sobre los moriscos. Igualmente ha desaparecido la colección de tapices de otro salón; eran magnificos y colgados con anillos metálicos dorados al fuego. En la sala de la Mitología hubo doce medallones esculturados a gran relieve en madera, representando la vida de Hércules. En otra estancia contigua al salón de triunfos existió otro cartesonado de nogal muy valioso. En la parte norte de la muralla había una poterna de bronce de unos 20 centímetros de espesor, que mostraba fundida una corona de laurel surmontada por la cruz de Santiago, teniendo en el centro las armas de los Fajardo. Y, siguiendo la forma rectangularde este inabordable castillo, la siguiente leyenda,con caracteres romanos: «Dominus custodiat introitum tuum, exitum tuum in hoc nunc et usque inseculum Luis fecit anno mil y D y XV.» La ins-cripción que corre bajo el alero del patio de armas dice así: «Petros Fagiardvs marchio de veliz primvs. Ad regni Mvrcie quintvs prefectvs sue prosapie. Hanc aedem in arce titvli erexit. Ceptvn opvs anno ob ortvs Cristi millessimo qvingentessimosexto. Perfectvm anno qvinto decimo svpra millessimvn a qvingentessimvm.» En lugar de aquella inscripción pudiera haber hoy la siguiente: «Toda la parte artística que enriqueció este palacio fue comprada a bajo precio y desmantelada en 1904 por monsieur Colber, que la ha montado en su chalet de París.»Si merecida tiene este castillo la reciente declaración de monumento nacional, ¿con cuánta mayor razón no la hubiera merecido antes de su lamentable devastación artística?
(Castillos de España de Carlos Sarthou Carreres)

La Alhambra y la alcazaba. (Granada)


«(Corona de piedra en la que incrustó cada rey uno de sus tesoros; libro en que procuraban todos ellos consignar su gloria desde Alhamar, su fundador. Cada piedra es una leyenda y cada patio una lección para la historia del Arte. Creció de siglo en siglo, y de día en día fue aumentando su esplendor. Cuando estuvo cubierta de oro y colores, ciñó de jardines sus murallas, cuando, a la caída de sus reyes, era ya diadema de Granada.» Así dijo de la Alhambra Pi y Margall en su libro Granada.
Sopena de dejar en esta página un lunar más a sumar a otros de este libro, casi podíamos prescindir de la descripción de la Alhambra, cuando tantas y tan buenas se han publicado ya en otras obras de arte y de historia, en guías de turismo y en artículos de revistas, tanto en España como en el extranjero, con respecto a este monumento, cuya fama rebasó los linderos de la patria para repercutir por todo el mundo. Gómez-Moreno, catedrático de Arqueología árabe en la Universidad Central, en un artículo que publicó en El Arte en España, afirmó, con razón, que este magnífico alcázar empezó siendo uno de tantos castillos como en las guerras civiles del siglo IX ayudaban a mantener la comarca granadina sometida y aún rebelde al poder de los emires cordobeses. El recinto de la alcazaba, sita en la punta del cerro que domina la población, no era grande, ni sus defensas considerables, y por los matices de sus muros y colorido de las rocas en que se asentó recibió la denominación de Calat Alhamrá (Castillo Rojo), en 888. A su sombra creció la población, que hubo de amurallarse en unión del castillo, quedando incorporado éste a aquélla, como amparo o amenaza de Granada, cuyo señorío pendía del dominio de la alcazaba. Cuando en el siglo XIII se afirmó en el gobierno de Granada la dinastía mora de los reyes nazaríes, Mohamed-ben-Alhamar sentó su morada en la Alhambra, reforzando sus fortificaciones, levantando nuevos muros y defensas, así como las torres de la Vela, del homenaje y otras; abasteció de aguas el castillo, trayéndolas del Darro; amuralló su vivienda y quizá construyese jardines y otras obras, que continuó su hijo y el tercer rey Mohamed, a quien se debe la mezquita real, luego convertida en iglesia de Santa María. Pero la gran masa arquitectónica de la Alhambra se debe a la otra dinastía del siglo XIV. El xv fue de progresiva decadencia, y a fines de dicha centuria, en los albores del año 1492, los Reyes Católicos conquistaron Granada, sustituyendo, en la torre de la Vela, de la Alhambra, la media luna por la Cruz, coronando con tan fausta victoria la epopeya de ocho siglos de reconquista, que inició don Pelayo en Covadonga y culminó el Rey Católico en la última ciudad mora de España. Boabdil salió para siempre de su dorado alcázar, entregando a los Reyes Católicos sus llaves con las de la ciudad perdida.
Ya cristiano el castlllo-palacio, sus nuevos dueños lo repararon, valiéndose de los mejores artífices moriscos. En el siglo XVI perjudicaron la obra el terremoto de 1522 y la explosión de 1590. La reparación del XVII le hizo perder carácter moruno, y en el XVIII el abandono fue ya completo. Para las tropas napoleónicas, en la guerra de la Independencia, la bellísima Alhambra granadina no mereció, sin duda, más consideración que la de un vulgar castillo, que, al abandonarlo en 1812, bárbaramente lo volaron en parte. Isabel II inició la restauración, que en nuestros tiempos se intensificó, en el meritísimo monumento nacional. Y como fortaleza no nos interesa el palacio que el emperador Carlos V comenzó a construir dentro del recinto de la Alhambra.
Sánchez Cantón señala la iniciación del apogeo de la Alhambra a mediados del siglo XIII, bajo Mohamed-ben-Alhamar, que edificó la parte que se llama alcazaba, si bien el maravilloso conjunto actual lo construyeron Yusuf y su hijo, levantando el primero la muralla, con sus veinticuatro torres que circundan la montaña (las del noroeste, cobijando los palacios), y Mohamed VII fue quien decoró maravillosamente una de las torres mayores, sin que nada notable añadieran ya sus sucesores. Y señala este autor como detalles más notables interesantes para nuestro estudio, en el monumento, las puertas de la Justicia y del Vino, patio de los Arrayanes o de la Alberca, pórtico del siglo XIV, salón de Comares o del Trono, patio de los Leones (de 28,50 por 16 metros su planta), sala de Dos Hermanas (de tiempo de Mohamed V), con el mirador de Lindaraja, salas de los Abencerrajes, de los Reyes y otras (con bellísimas yeserías y azulejos), torres, baños, etc.
Lo primero que hemos de ver en la real fortaleza es la puerta de la Justicia, que se construyó a mediados del siglo XIV, grave y sencilla, al fondo de un torreón y a través de un arco de herradura. Los Reyes Católicos la mandaron surmontar con una imagen de la Virgen María. Traspuesto este arco gigante, de primitivas puertas herradas, y los tres espacios abovedados que cobijan la rampa hasta la plaza de los Aljibes, penetraremos por la puerta del Vino, dejando la alcazaba a un lado y el palacio de Carlos V al otro, para visitar el palacio real moro, que es único en el mundo y edificado en la Edad Media. Está formado de tres grupos principales de edificación, el primero (en parte arruinado y en parte rehecho), con la torre Machuca, el Mejuar y el mihrab u oratorio musulmán. Por el patio colindante con pórtico y sala se penetra, por la magnífica fachada de doble puerta, al palacio de Comares, que es la segunda y principal parte de la Alhambra o palacio de los reyes moros granadinos. Su salón del Trono, contenido en gigantesca torre, es de cuadrada planta, de más de 11 metros por lado, con magnífica y alta bóveda de maderas ensambladas y policromadas de fantásticos dibujos estrellados. Los muros se cubren de yeserías minuciosamente decoradas, y los zócalos son de bellos alicatados. Precede a este gran salón la sala de la Barca, cuyo dorado techo de madera se incendió, y el patio de la Alberca o de los Arrayanes, de 36 por 23 metros en su piso cuadrilongo, muestra en su centro un prolongado estanque, que sirve de espejo a las puertas y ventanas de las salas que las abren a este gran deslunado. Al cuarto de Comares recaen los baños, casi subterráneos, con bóvedas taladradas y arcos sustentados por columnas, al estilo de todos los baños árabes. A su vez, comunican con la sala de las Camas. Contiguos están el patio de los Cipreses y el jardín de Lindaraja. Los salones altos tienen techumbres y decoración mural ya renaciente de la restauración cristiana. Es de notar que todas las decoraciones primitivas se enriquecen con inscripciones arábigas en las cenefas, con versículos del Alcorán o poemas muslímicos. Y la tercera parte del palacio moro es a base del magnífico patio de los Leones, verdaderamente maravilloso por los claustros árabes de la última época. La taza del surtidor central la sustentan doce leones de piedra, que han dado nombre a este patio, que, contemplado desde la entrada a través del templete extremo, rememora los cuentos de hadas o los palacios encantados de Simbad el Marino en Las miil y una noches. Las galerías laterales comunican con viviendas quizá de las favoritas. En el ángulo sudoeste está el elevadísimo portal de elegante cúpula gallonada. Hay que ver la vecina sala de Dos Hermanas, original estancia del palacio, con su bóveda de almocárabes amedinados con prodigios de decoración, y el afiligranado mirador de Lindaraja, uno de los bellos detalles de la romántica mansión. A la parte opuesta del patio de los Leones está la sala de la Justicia, y fuera del edificio, separado del fortificado palacio, el arruinado cementerio real, donde fueron enterrados los despojos de los reyes moros creadores de estas raras maravillas que aún hoy hace famoso en el mundo este castillo guerrero que terminó siendo palacio real.
La alcazaba, otro monumento nacional de Granada, fue construida sobre restos de otra fortaleza visigoda en el siglo XI, con piedra, cal y arena, en fuerte hormigón. Las torres son macizas y esquinadas de piedra en sus bases. Se conserva bien en la parte de las puertas de Bibalbonud, Hernán Román, Nueva y Monaita.


(Castillos de España de Carlos Sarthou Carreres)

sábado, 4 de abril de 2009

Castillo de las Altas Torres (Alarcón)


Situación - El castillo de Alarcón se encuentra situado en una zona muy estratégica entre las dos partes que forman la hoz del río Júcar a su paso por la localidad de Alarcón, al sur de la provincia de Cuenca y no muy alejado de la línea fronteriza con Albacete.

Historia - Los orígenes de Alarcón se pierden en los tiempos. Hay vestigios de la presencia de asentamientos íberos y romanos, aunque su nombre actual procede de tiempos de la dominación árabe.
En el año 780 se refugió en Alarcón, fingiéndose ciego, Muhamed el Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo. También prestó asilo a Abderramán, y escondite de Omar Ibn Hafsun, azote de los emires cordobeses.
Después de la conquista de Cuenca en 1177, Alfonso VIII dirigió sus tropas hacia Alarcón, y en 1184, tras nueve meses de asedio, las tropas formadas por caballeros extremeños y capitaneadas por el asturiano de origen real Martín de Ceballos entraron en la ciudad, después de que, según se cuenta, Martín de Ceballos escalara las paredes de la muralla apoyándose sobre dos dagas vizcaínas.
Más tarde se anexionan a Alarcón todos los territorios conquistados en buena parte de la Mancha conquense y albaceteña, y se le concedió fuero propio. La Orden de Santiago construyó en Alarcón un Hospital de Peregrinos.
Alfonso VIII estableció su corte en Alarcón durante cas todo el año 1211, preparando la decisiva batalla de Navas de Tolosa (1212), en la que se destacó el Consejo de Alarcón, con su propio ejército.
A principios del XIV las tierras de Alarcón fueron cedidas al infante Juan Manuel, quien escribió al abrigo de sus muros la mayor parte de su obra literaria, y restauró la fortaleza.
Finalmente pasó a ser dominio del marquesado de Villena, con el que los Reyes Católicos tendrían numerosas disputas en su intento por reducir el poder feudal de la época. En esta época Alarcón fue protagonista de sus últimas batallas, ya que se convierte en el centro de la resistencia del marquesado frente a los monarcas. En el año 1471, el marqués buscó refugio entre los muros de esta fortaleza a causa de su enfrentamiento con las tropas de los Reyes Católicos. El desenlace de tal pugna terminó con la imposibilidad de los reyes de tomar el castillo, por lo que se firmó un tratado.
Ya en el siglo XIX, sufrió las guerras carlistas. A partir de entonces, comenzó su restauración.
DescripciónEl castillo, de planta trapezoidal, es una fortaleza de gran volumen enclavada en un alto promontorio rodeado por el río Júcar. Destacan la torre del Homenaje y dos estructuras cúbicas. El conjunto se completa con la puerta, dos torres más y la muralla que rodea todo el recinto.
La torre del Homenaje, de aspecto renacentista, es la parte más destacada e interesante de toda la edificación. Su planta es rectangular y posee una gran altura, sobresaliendo del resto de las estructuras. Lo más característico es su remate en doble almenado para su defensa, y su emplazamiento estratégico. En los muros se abren una serie de vanos.
Además de la torre del homenaje, hay que destacar la puerta que da acceso al edificio junto con las dos torres, la del Campo y la del Calabozo. Luego, se pasa al recinto fortificado en sí, compuesto por dos estructuras cúbicas: una con forma de semicírculo y otra con forma de pentágono.
La muralla está formada por tres recintos defensivos en los que se abrían siete puertas que conectaban el exterior con la ciudadela. Alarcón conserva perfectamente el aspecto árabe y medieval del momento y mantiene en buen estado sus fortificaciones más importantes.
Estado de conservaciónCuando en el año 1964 pasó a manos del Estado, comenzaron las labores de restauración y se transformó en Parador Nacional de Turismo. Se encuentra en buen estado. En el año 2003 se acometen obras en él.

Propiedad y uso - El castillo estuvo en manos privadas hasta que en el año 1964 el Estado expropió el terreno a Rafael Álvarez Torrijos, el último miembro de la familia propietaria. Hoy día es propiedad de la Red de Paradores Nacionales del Estado, y alberga el Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena.

martes, 17 de marzo de 2009

Castillo de San Servando (Toledo)


Situación - El castillo de San Servando se encuentra en Toledo, separado de la ciudad por el río Tajo.
Historia - San Servando es una fortaleza del siglo XIV construida hacia el año 1380 por orden del obispo Tenorio sobre un castillo anterior de origen musulmán, de mayor tamaño y de la que aún quedan los cimientos, que a su vez fue construida sobre una iglesia visigoda y esta sobre otra fortaleza anterior romana, como lo testimonian los restos de su argamasa. En efecto, los restos de argamasa romana que se divisan en la subida al castillo (origen de la calzada romana a Oretum, luego camino de Toledo a la Córdoba musulmana) indican la existencia de una fortaleza, protección eficaz de Alcántara y cabeza de puente para dominar la orilla izquierda del río. Quedaban visibles también, hasta hace pocos años en que se han cubierto de tierra, los cimientos de la fortaleza musulmana, con torres rectangulares y mucho mayor que la actual.
El castillo, propiedad real con el objeto de defender la ciudad de Toledo desde la orilla izquierda del río, se hundió su interior al perder su utilidad militar, cayendo también el muro hacia Toledo, el más débil sin duda. Destinado a almacén de pólvora en 1857, se ofreció su venta por 3.000 ptas. en 1873, pero fue declarado monumento al año siguiente, entregándose a la Comisión de Monumentos que, falta de medios, lo arrendaba para corral y efectuó someras excavaciones en el recinto.
Descripción - Su planta es rectangular, con torres cilíndricas y huecas en tres de sus esquinas, y otra intermedia en la cara al Sur, protectora de un pequeño postigo. La puerta principal, hacia la ciudad, se abre en una especie de torre albarrana. Tras de ella está la del homenaje, de grandes dimensiones y muy saliente del edificio, con su parte exterior de planta curva. Lleva tres matacanes, que se repiten en la torre sureste y está coronada de almenas sin saledizo, a plomo sobre los muros y con adarve interior. Las ventanas de los matacanes de las torres son de ladrillo y perfil polilobulado, las de los muros tienen dintel ornamentado por trabajo de ladrillos en esquina. En los muros de defensa hay aspilleras en la parte alta y troneras en la baja.
Estado de conservación - Le falta el antemuro y el foso, pero el resto se encuentra en muy buen estado. En 1945 fue reconstruido, instalándose en su interior primero un colegio y luego una residencia estudiantil, añadiéndole una torre más y abriéndose otra puerta hacia la carretera de acceso. Desde entonces se conserva dignamente y cumple una excelente función educativa.
Protección - Fue declarado Monumento Nacional por Orden del 26 de agosto de 1874. La ciudad de Toledo ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

lunes, 2 de marzo de 2009

Castillo de Campolongo (Puentedeume)


En esta villa medieval, cerca del mar, se levantó en el siglo XIII el castillo de Campolongo, que había de ser luego alcázar de los Andrade, finalmente restaurado por el duque de Alba. Pero aparte de este palacio del conde de Lemos, se conserva la torre mayor del antiguo castillo, que también fue reformado. El monumento nacional, palacio-fortaleza de los condes, es un conjunto de obras de distintas épocas, de planta rectangular, de 38 por 25 metros el cuerpo principal, más otros dos rectángulos más pequeños adyacentes, que dejan entre ellos un patio de tres alas con trece pilares de piedra sustentantes de zapatas de madera. Cierra el cuarto lado un muro con tres arcos apuntados del siglo XV, como el arco conopial de la puerta de la gran torre y escalera de la misma. En la fachada campea un gran escudo delconde de Lemos, del siglo XVII. Es de grandioso aspecto, digno de su historia y de sus leyendas, aun cuando no pueda competir con otros mayores de esta misma región gallega; pero lo hace notable la fortaleza de su obra, la esbeltez de su torre del homenaje y, sobre toda otra circunstancia, lo admirable de su emplazamiento, al punto de que quizá no haya en la región otra fortaleza que más propiamente merezca el nombre de «castillo roquero», digno modelo de los encumbrados en peñas bravas, que con toda energía mandaron derrocar los Reyes Católicos a comienzos del siglo XVI.

Afecta la forma de un polígono irregular, cuyos muros se amoldan a la perimetría o configuración del peñasco sustentante, reforzando los ángulos con pequeños torreones y defendiendo la única entrada posible con torres de base rectangular. La solitaria obra, de ajustada sillería, es de arquitectura tan bella como recia. Después de cruzar la gran puerta de entrada (situada a levante) y la plaza de armas, se llega a la torre del homenaje, levantada en uno de los ángulos. Es fuerte y esbelta, rodeada de foso y doble recinto amurallado y tuvo puente levadizo. Sus muros son casi de 3 metros de espesor; su anchura 10, y 20 su altitud sobre la plaza. Bajo sus tres plantas oculta un profundo subterráneo, cavado en la dura peña. Como todas las construcciones militares de la Edad Media, sus resistentes paredones apenas abren paso a la luz que filtran angostas saeteras, ni se ornamentan con otras galas arquitectónicas que las sobrias de su propio servicio y el especial trazado de sus puertas y ventanales que rasgan los muros. Los sillares son de hiladas regulares, y los alzados, soberbios. Su situación estratégica es la principal defensa. Y así pudo triunfar esta fortaleza no solamente de las luchas del feudalismo y los embates de los hermandinos, sino también de los embates del tiempo y la rapacidad de los hombres.

Salvo las obras interiores, ya perdidas, el estado de conservación del castillo es bueno, pues fue restaurado no ha muchos años por el arquitecto señor Tenreiro, a expensas de su propietario, el duque de Alba y conde de Andrade. Su reedificación interior no ofrece dificultades, y sería obra plausible para evitar su deterioro y facilitar el acceso hasta la terraza.

Derruido o abandonado el primitivo castillo que se había erigido en la limítrofe parroquia de San Martín de Andrade, débese la actual fortaleza al conde de Andrade, Fernán Pérez el Bueno, valido de Enrique II de Castilla y I de Galicia, por donación que este monarca hizo a aquél: el tronco del marquesado, que después vino a parar a la casa de Lerma y, finalmente, a la de Alba. Cuando en 1369 intentó dicho conde levantar el actual castillo, opusiéronse a ello los monjes de Sobrado, por cuyo motivo se retrasó la construcción, que en 1377 ya estaba terminada. Y fue testigo esta fortaleza de todas aquellas turbulencias que asolaron las tierras de Galicia en las postrimerías del siglo xv y que promovieron el levantamiento de los hermandinos, que en 1476 desmantelaron casi todas las fortalezas de Galicia, y cuyos principales jefes –entre ellos Alonso de Lanzós - es fama que perecieron entre las húmedas paredes de los sótanos de este castillo.
En él halló protección don Enrique de Trastámara, huyendo de su hermano el rey don Pedro de Castilla. Un publicista del pasado siglo nos lo describía como situado a 3 kilómetros de Puentedeume, sobre el enhiesto peñón, dominando parte de la encantadora Mariña. Desde la torre del homenaje, una muralla de 25 metros conduce a una torre cuadrada, y después, otra de 15, a las que defienden la entrada del castillo, cuya puerta surmonta el escudo de Andrade con inscripción ya borrada. Desde allí, otra muralla se dirige al norte, donde la torre mayor cierra la fortaleza; torre de cerca de 30 metros, que encumbra sus almenas a 75 sobre la base del peñón y es de planta cuadrada y de fortísima obra, revestida de sillares. Su frente mide 10 metros de anchura, mostrando una pequeña puerta, perdido ya el puente levadizo. Tuvo tres plantas y sótano, aquéllas de madera, y la superior, abovedada.

De piedra labrada fue el restante castillo, ya perdido. Un aljibe vaciado en la peña recogía las aguas pluviales. El señor de la fortaleza tuvo en su interior las habitaciones para su vivienda. El conjunto rodeábase de foso profundo y contraescarpa. Cuando reinó Enrique I de Galicia - II de Castilla -, en 1371 otorgó privilegios al condado de Andrade, que reforzó este castillo, al que unió Juan I, en 1379, el señorío de Villalba sobre los de Puentedeume y El Ferrol.

Castillo de Calatrava la Vieja


Hay dos Calatravas diferentes, completamente distanciadas geográficamente, aunque relacionadas históricamente, y son el castillo-monasterio de Calatrava la Vieja y el convento-fortaleza de Calatrava la Nueva; ambas en ruinas y declaradas igualmente monumentos nacionales.
De la primera, que tiene más de castillo que de monasterio, nos vamos a ocupar aquí seguidamente; pero de la segunda Calatrava, que tuvo más de convento que de fortaleza, trataremos en otro momento.
Repetimos: no hay que confundir el castillo de Calatrava la Vieja con el de Calatrava la Nueva, sito en la misma provincia, no lejos, pero en distinto término municipal. El primitivo castillo originario de Calatrava, en la margen izquierda del Guadiana, dista una legua de Carrión de Calatrava. Sobre las rocas oretanas de la Mancha destaca esta fusión de templo y de castillo, de gran mérito arqueológico, que, aunque desmoronado ya, se conserva mejor que su congénere de Montesa en tierras de Levante, que quizá perduraría aún si el terremoto de 1748 no hubiera dado con él al traste. El de la Orden de Calatrava sólo en parte ha sido destruido por los hombres y los elementos, y aún se aprecia su figura elíptica y el curso del profundo foso que 1o rodeó tomando aguas del río que lame sus cimientos. Dícese que aprisionó entre sus muros una mezquita, sin otro mérito que el de su obra de fortísima argamasa. Quedan grandes subterráneos para cuadras o cuarteles, depósitos de víveres y municiones y otros servicios. En su frontera aún destaca la románica iglesia de la Orden cruzada, con su gran óculo sobre la puerta, entre dos estriados ventanales, y dividiendo los entrepaños de los mismos, cuatro delgados cubos empotrados en el imafronte, a guisa de columnas murales.
En este templo monacal velaron sus armas los abades de Fitero y fueron enterrados los primeros maestres de la Orden hasta el traslado de sus restos a Calatrava la Nueva. Se conserva también la puerta de arco románico, de toscas dovelas entre pareados torreones de piedra y cuadrada base. Y en los alrededores del castillo, hoy campos de cultivo, los labriegos descubren muchas cimentaciones y antigüedades, fuera de las desmoronadas murallas y truncados cubos. A pesar del lamentable estado de conservación en que se encuentra, aún pueden admirarse en él las bellezas arquitectónicas de su fábrica y la severa elegancia de líneas del templo, que fue construido en la partecentral de la fortaleza mora.

Kalaat-Raawak, que quiere decir «castillo de las ganancias» (o conquistas a los cristianos), lo fundaron los árabes en la margen izquierda del Guadiana. Su nombradía como fortaleza comenzó en las guerras civiles de 742 cuando Ben-Ochoa atravesó con su lanza a Ben-Baxir. Situado entre Córdoba y Toledo, al paso de la España oriental, tuviéronlo los califas como punto estratégico, al ser plaza fronteriza ante los cristianos toledanos, conquistadores de sus castillos. Adalí, el gobernador de Kalaat-Raawak, llegó a inquietar a las huestes de Alfonso VII, matándole a valientes adalides de Escalona, Hita y Mora, hasta que murió, a picas de cristianos, en 1145. Y dos años después, Alfonso V el Magnánimo tomó en buena lid la temida fortaleza mora, convirtiendo en templo cristiano su mezquita, a cargo de los Templarios. Y tras éste, fueron cayendo en poder de los cristianos los castillos comarcanos de Alarcos, Caracuel, Mestanza, Alcudia, Almodóvar y otros. Los Templarios detuvieron diez años los embates de la morisma en Calatrava, hasta que allí, junto al río Fresneda, el emperador expiró, en brazos del arzobispo de Toledo. Y, libre de este enemigo, la morisma descendió de la sierra a la llanura de Calatrava, que desalojaron los Templarios, juzgando inútil su resistencia. Sancho III no hallaba quien defendiese el castillo donde llegó a sentar sus reales Miramamolín, recién venido del Africa, y al ver por allí abierta la frontera de su reino, ofreció Calatrava, en juro de heredad, con sus términos y castillos, al poderoso guerrero que se atreviese a defenderla. Consecuencia de este llamamiento, y por inspiración de un ensueño, al decir de la tradición, dos monjes cistercienses: Raimundo, el abad navarro de Fitero, y Diego Vázquez, antiguo guerrero de Alfonso VII, en las Cortes de Toledo se ofrecieron valerosamente a custodiar el castillo de Calatrava, llevando el primero a sus monjes y el segundo a sus guerreros, para sumar las armas a las oraciones y el sonar de la trompeta al toque de la campana. y así, 20.000 cristianos tomaron la ofensiva, entre corazas y cogullas, como dos ramas hermanas del mismo tronco.

El abad del monasterio de Fitero, que también se había distinguido como valiente guerrero en las huestes del difunto emperador, puso como condición para la defensa de la vieja Calatrava que se le permitiera fundar en ella una nueva religión militar; condición que aceptó el rey, nombrando a frey Raimundo capitán general de Calatrava, con donación territorial de lo prometido y además bastimentos, gentes, dinero, armas y municiones; formalizándose el trato en escritura otorgada en Almazán en enero de 1156. Y así nació, en 1158, la milicia de Calatrava, bajo regla benedictina, que Alejandro III confirmó en Roma en 1164, como también más tarde Gregorio VIII e Inocencio III. La comunidad, en la que figuraban sapientísimos e ilustres varones de elevada alcurnia, adoptó para sí la regla de San Benito y lasconstituciones del Cister. Le fueron concedidas a esta Orden toda suerte de beneficios y preponderancias, y las donaciones hechas a la institución por los monarcas fueron importantísimas.

Pero muerto Raimundo en la segunda mitad del siglo XII (sus restos fueron trasladados, en el xv, a los Bernardos de Toledo), los monjes regresaron a su antiguo claustro de Fitero y los caballeros se erigieron en Orden cruzada independiente del Cister, con sus maestres propios, en milicia permanente contra la morisma en Castilla y Aragón, tomándoles castillos y territorios y fundando casas monacales fortificadas en ellos, con amplia jurisdicción y pleno señorío territorial.
El de Calatrava se extendió desde Sierra Morena a los montes toledanos, hasta la sangrienta derrota de Alarcos (fines del siglo XII), en que los almohades de Aben-Yusef cayeron sobre la vieja Calatrava, cuyos muros, tras obstinada defensa, hubieron de ceder al embate muslimico, salpicados de sangre cristiana. Retirados los caballeros freires a Ciruelos primero y a Salvatierra después (a unas ocho leguas de la perdida Calatrava), se mantuvieron en crítica situación durante más de una década, hasta que hubieron de sucumbirtambién a la superioridad numérica de los árabes, quedando destruido el fuerte a los tres meses de incesante lucha, rindiéndose los heroicos defensores, desfallecidos por la sed y las heridas, y por mandato del rey Alfonso, al no poderles socorrer.

Como reacción al descalabro, germinó en Zorita la heroica cruzada de la Orden de Calatrava, y en su llanura y año 1212 el fragor de cerca de 100.000 combatientes recrudeció, hasta la nueva reconquista de la vieja Calatrava, tan disputada entre moros y cristianos, entregando aquellos a éstos las llaves en 1 de julio y perdonando éstos a aquellos sus vidas, que les segó el califa, por cobardes traidores.

Con Calatrava se cristianizaron Malagón, Caracuel, Salvatierra, Piedrabuena, Benavente, Ciruela, Alhambra y otras fortalezas. Con todos sus antiguos privilegios sentó su pabellón la Orden en Calatrava, otra vez, y en sus reconquistados territorios, y en memoria de sus caídos, fundaron ahora el santuario de sus mártires hermanos sacrificados por la patria y por la fe. Pero en vez de restaurar o reedificar su quebrantada Calatrava la Vieja, fueron a edificar la Nueva en un cerro fronterizo y colateral al de Salvatierra, y desmantelaron aquélla para traérselo todo a ésta y dejar la ermita de los mártires junto a unas históricas ruinas venerandas.

Fáltanos espacio para resumir siquiera la historia militar de aquella Orden caballeresca de Calatrava, complicada o fundida en la historiapoliticomilitar de aquellos turbulentos siglos de la Reconquista hispana, muy interesantes para el abandonado castillo de Calatrava la Vieja.

lunes, 23 de febrero de 2009

Castillo de Monteagudo


Aparece este castillo por la carretera de Murcia a Orihuela.
Entre estos castillos que defendieron a la antiquísima urbe, cabeza de un reino moro, descolló el de Monteagudo. Con este nombre hay un castillo moro, arruinado, en la provincia de Cuenca - partido de Cañete -; otro castillo moro en la de Teruel, otro castillo en la de Albacete, y otro, en fin, en la de Murcia. Aquí nos referimos al castillo del pueblo de este nombre en tierras murcianas. Desde la capital se divisa a lo lejos pues sólo dista 5 kilómetros de Murcia, donde contribuía a la defensa de la huerta murciana con los castillos de Castellar o Caballerizas - de origen sarraceno - y el de Larache -del siglo xv-; Este castillo, el más típico de la región en el concepto de roquero, cobija desde tiempos medievales al interesante pueblo de Monteaguado. Es pintoresca la ascensión a este castro, que se cita históricamente en los más importantes sucesos de los años 1078 y 1079. Se asegura que fue dado a Alfonso X el Sabio en garantía del vasallaje del rey moro, y que a él vino a residir el monarca después de la Reconquista, y en este castillo firmó varias cartas reales. Mide su planta 45 por 25 metros. El castillo moro descansa sobre cimentaciones romanas. Son consistentes los bastiones y contrafuertes del nordeste. Hay restos de una tronera o ventanal llamado de la Reina mora. Después del siglo XVI fue reconstruido en parte. En tiempos modernos se ha encumbrado sobre el castillo moro de Monteagudo una estatua del Sagrado Corazón de Jesús.
En la falda del cerro hay abundantes yacimientos prehistóricos -ibéricos y romanos -, muy explorados. Y en lo más alto del escarpado cerro se cimenta la fortaleza sobre peña abierta, dominando la verde llanura y mostrándose como el más típico de la región entre los castros denominados roqueros. Entre las antigüedades latinas y prerromanas halladas en el recinto de la fortaleza se desenterraron columnas que figuran en la portada de San Andrés, y restos conservados en el museo. El origen del castillo es romano, reedificado por los árabes. Está dentro de dos recintos: uno árabe y otro latino.
El aspecto del castillo principal es verdaderamente imponente, por la enorme masa de sus muros y torres empotradas en ellos, de gran altura.
Data del siglo XI, y Alfonso el Sabio lo habitó en 1257. Es un primitivo ejemplar de fortificaciones abalaustradas de transición.

Murallas de Daroca (Zaragoza)


En todas las ciudades fortificadas podemos distinguir el castillo y las murallas. En Daroca, no. Allí las extensas murallas que holgadamente circundan la ciudad, hundida en la arista de dos vertientes, remontan los montes vecinos y son, a la par, un inmenso castillo o colosal fortaleza que la defiende. Media legua de circuito con toda suerte de numerosos torreones o fortines, antiguos y modernos, grandes, pequeños, arruinados o remozados, construidos de sillares, ceñidos de almenas y engarzados como las piedras de un collar; más de cien torres, como San Jorge, la Espuela, el Jaque, la Nueva, el Aguila Blanca y otras que se disputan el honor de un heroísmo, de una tradición o de un hecho bélico de admirable recordación.
En ambos extremos, cuando las murallas bajan a tocar los dos extremos del caserío que defienden, se perforan en dos monumentales puertas guerreras flanqueadas de recias torres cuadradas y góticos portalones abovedados de crucería, que abren paso a las carreteras que aquí llegan de Zaragoza y de Teruel, para cruzar por su ancha calle la ciudad de los Corporales. Las torres son del siglo xv, pero las puertas del XVI, Y de las mismas centurias los tendidos de murallas y fortines, y de orden de Alfonso V la reparación de varios torreones.
Tan aparatoso es el portal llamado de Fondonera, que al entrar Carlos III en la villa dicen que preguntó dónde estaba la ciudad de tan magníficas puertas y fortíficaciones.

jueves, 19 de febrero de 2009

Castillo de Escornalbou (Tarragona)


Distante de la ciudad de Tarragona 37 kilómetros y situado en lo alto de una montaña. Con ser muy interesantes sus construcciones, tiene el atractivo de su situación y de la montaña de Santa Bárbara.

Escornalbou dimana de la forma de la montaña, pues tiene tal altura y su base es tan reducida, que se asemeja a un cuerno de buey. Desde cualquier población del llano o campo de Tarragona puede verse, en las estribaciones de la cordillera del Priorato, cual atalaya o avanzada, la montaña de Escornalbou. Forma una pirámide perfecta, y en su vértice, denominado Santa Bárbara, tiene una altura de 700 metros sobre el nivel del mar, en la cima de La Mola.

Se desconoce la época de la edificación del castillo, suponiendo los historiadores que data del siglo XII. Sus murallas, iglesia románica, torre del Cardenal y el castillo, levantado sobre murallas de la época romana, afirman que estas edificaciones pertenecen a los primeros tiempos de la época cristiana, y allí se sucedieron obras romana, visigótica, árabe y cristiana. El edificio del monasterio, con su claustro y demás dependencias, poco tiene de notable desde el punto de vista arquitectónico, aunque todos ellos no se hallen faltos de gusto.
En el año 1162, el rey Alfonso concedió aquel territorio a Juan de San Baudilio, para que levantase una iglesia dedicada a San Miguel y erigiese un convento de canónigos de la Orden de San Agustín. En la segunda mitad del siglo XIV, la comunidad agustina fue extinguida. En el año 1580, el arzobispo Antonio Agustín cedió el cenobio a los frailes recoletos, los cuales establecieron en él un colegio-seminario que duró hasta el año 1835.

En nuestros días, el conventual edificio fue adquirido por don Eduardo Toda y Güell, quien lo habilitó para su residencia, restaurando algunas edificaciones, así como la iglesia románica, y siendo su entusiasta conservador hasta que falleció.

Su situación es realmente excepcional. La formación geológica de la montaña proviene, probablemente, de algún cataclismo de la Naturaleza. La vegetación es espléndida: pinos, encinas, olmos y robles forman una masa que se eleva 700 metros sobre el nivel del mar y se halla cubierta por un verdadero tapiz de plantas silvestres. La mejor belleza de Escornalbou es la visión panorámica, que se puede admirar desde el castillo o desde el pico Santa Bárbara.

Ahora suma sus dos aspectos antagónicos de guerra y de paz: el castillo de altas torres almenadas, las puertas ferradas de sus gruesos muros con retadores escudos de armas, saledizos, saeteras yotras obras militares, contrastando con el templo y los claustros, con sus galerías de arcos en medio punto, de bella factura, encarados al silencioso paisaje de visualidad que convida a la meditación.

San Miguel de Escornalbou, que durante centurias lo habitaron monjes guerreros, fue modernamente lugar de estudio de un ilustre barcelonés, que lo convirtió en riquísima biblioteca: el mejor destino que pudo dar al castillo-monasterio de primores góticos, del siglo XII, que por el abandono de los agustinos pasó a los franciscanos en 1574, como en 1911 al ya difunto historiador.

viernes, 13 de febrero de 2009

Castillo de Chinchilla


A 700 pies de altura, en la cumbre del cerro en que se asienta la ciudad, perduraron hasta el pasado siglo, en regular estado de conservación, las defensas del grandioso castillo que, sirvieron de terraplén a un frío e imponente presidio de la nación, sucesor de la cárcel que allí hubo desde 1605.

El origen de esta fortaleza es antiquísimo. En tiempo del Imperio debió haber sido ya plaza fuerte, a juzgar por las cimentaciones romanas que se descubren. Sobre ellas levantaron los godos grandes torres y murallas, y árabes y cristianos continuaron defendiendo tan importante castillo.

Fue de origen romano - según afirma el señor Cebrián -, y a la irrupción de los godos no se hallaban, al parecer, terminadas las obras, por cuanto el rey Sisebuto dispuso su conclusión, dando el apellido Castillo a los que las llevaron a cabo. Nada debió el castillo, en cuanto a reparos y mejoras, a la dominación árabe, según el mismo autor; y únicamente don Juan Pacheco, marqués de Villena, lo restauró a mediados del siglo xv, y como signo de su señorío dispuso poner en los fortines, esculpido en piedra, el escudo y armas de Pacheco, según y como se ve todavía. Aunque ostensiblemente no conserva nada de aquellas edades primeras, ni de las que le sucedieron, proclama corresponder, sin duda, a la XV centuria, a pesar de las obras y reparos posteriores.

Entre sus más históricos prisioneros cuenta al famoso César Borja, por atribuirsele la muerte del duque de Gandía, su hermano, a dicho duque deValentino. Fue encerrado en la alta torre prismática, en cuya terraza un día quiso matar al alcaide de la fortaleza, Gabriel de Guzmán, que lo era por el duque de Maqueda. Y para evitar los intentos de evasión fue trasladado a otros castillos dicho César Borja.

El foso del castillo era profundo y numerosos los torreones que lo circundaban. Tuvo dos puentes levadizos.

Por la posición topográfica que ocupa, en el ribazo de un cerro y cabe de una montaña, y por la secular fortificación de su castillo roquero, estaba la ciudad de Chinchilla llamada a jugar importantísimo papel en las vicisitudes de la historia patria. Y, en efecto, en muchas sirvió con no poca fortuna de punto estratégico. «Importante por demás - sigue diciendo la Crónica de la provincia, de Roa y Erostarbe, a la cual seguimos refiriéndonos - es asimismo el papel que la fortaleza de Chinchilla juega en nuestra historia nacional. Codiciada por los árabes, rescatóla de éstos la monarquía aragonesa, a quien, a su vez,se la usurpó Alfonso VIII de Castilla. Recobrada por la Corona de Aragón, durante la minoría de Fernando IV de Castilla, volvió de nuevo a los estados de éste, y Juan II le otorgó, en 1422, el título de ciudad, en recompensa de los numerosos auxilios de gente que de ella hubo recibido durante la guerra del año anterior. Algunos después, en 1479, fue anexionada a la Corona castellana, previo el sitio que le puso el rey de Aragón, Fernando II, del cual la libertó el marqués de Villena.

Posteriormente, durante los preliminares que precedieron a la batalla de Almansa, ocuparon esta importante fortaleza el general portuguésmarqués de las Minas y el duque de Berwick. Durante la guerra de Sucesión ocuparon este castillo las tropas del archiduque de Austria; pero hubieron de abandonarlo, para no caer en poder del Borbón Felipe de Anjou, no sin antes haber salvado la artillería, que jugó buen papel en la antedicha batalla de Almansa -cuyo resultado fue la muerte de los gloriosos fueros de Jaime I el Conquistador-. Y, por último, cuando la epopeya de nuestra Independencia nacional, este legendario castillo despertó también la codicia de las huestes napoleónicas en la persona del mariscal francés, quien ordenó a Drouet, conde d'Erlou, intentase su posesión.

El monumental castillo de Chinchilla, antiguamente, formábanlo grandes murallones en escarpa y seis esquinas entrecortadas por torreones y rodeados de un foso de algo más de 6 metros de alto y ancho, sobre el que se tendió modernamente un puente de madera. La entrada, entre dos torreones, abierta a la parte más alta y de difícil acceso del cerro en que está situado, perdió todo el mérito artístico, debido a la desaparición de los calabozos que existían sobre dichos torreones y que la desfiguraron por completo. Constaba la torre de dos amplias habitaciones, una gran cisterna, que posteriormente fue convertida en depósito de pólvora, y dos puentes levadizos que la ponían en comunicación con el recinto de abajo y con el campo. Guardábanlo, además, varias atalayas avanzadas, de las que se ven aún vestigiosen los cerros que lo circundan.

En 1810, época de la guerra de la Independencia, fue reparado el castillo bajo la dirección del comandante de Ingenieros don Juan Antonio Cearra, quien destruyó las almenas de la muralla de su recinto, dejándola a la barbeta, e hizo, en cambio, construir una reducida capilla a la parte de saliente, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

En 1822, cuando la guerra de aquella época, se recompuso parte de lo derruido por el sitio francés, bajo la dirección del oficial de Ingenieros señor Herrera, quien construyó troneras para cañón; mirando al norte levantó un edificio destinado a cuartel y otros para almacenes, cocina y horno de cocer pan.

En el cimiento de la torre construida por Pacheco, y dentro de su perímetro, tuvo el castillo un aljibe, cuyas aguas sólo podían utilizarse desde dentro de la torre, y Herrera la convirtió en almacén de pólvora.

En 1836 fue encomendado el reconocimiento y proyecto de obras por el capitán general de Valencia al comandante de Ingenieros TomásEnguídanos y al teniente Francisco Sánchez, emprendiéndose éstas en 22 de octubre de aquel año, bajo la dirección de Sánchez, que las llevó a cabo en 1837, artillando el castillo.

En el castillo de Chinchilla, de interés histórico, por haber desaparecido ya, resultan interesantes los datos de su existencia. Según documentos del siglo XVI, extractados por J. Paz, el castillo que encumbrábase en el cerco era difícil de mirar y de arremeter, por lo áspero del peñascal, requiriendo escasa guarnición para su defensa. Su foso, a la redonda, era cavado en peña viva en más de 10 metros de anchura. El puente de madera cargaba en un pilar grueso, en medio de dicho foso, siendo levadizo en su segunda mitad, con cadenas y artificios. Los muros, de labrada piedra, perduraban intactos. Los aposentos del interior estaban hundidos de reciente y fueron muy capaces para salas, cuadras, capilla, cocina y oficina. Hubo una torre llamada del homenaje, labrada de sillares, a gran altura, con muros de cuatro varas de espesor, más un gran aljibe en su cimiento y dos estancias superpuestas y abovedadas. Tuvo antigua artillería gruesa. El corregidor de la ciudad aconsejaba al rey la restauración de esta fortaleza fronteriza al reino valenciano. El duque de Maqueda fue alcaide de este castillo, cobrando derechos de castillería por 200 ducados anuales, más 150.000 maravedís por gajes concedidos por el rey.

Hay que consignar, finalmente, de la historia militar de este castillo, que, después de restaurado por don Juan Pacheco, en el siglo XV, sus defensores cristianos fueron derrotados en 1447 por los moros granadinos de Aben-Ozmin. Y más tarde, en 1477 sufrió otro rudo golpe por los guerreros de la reina doña Isabel la Católica, por haber levantado bandera por la Beltraneja doña Juana sus partidarios del marqués de Villena. Y mucho más podría decirse aún de esta fortaleza, que fue pasando, alternativamente, de una a otra corona de Castilla y de Aragón.
(Castillos de España - Carlos Sarthou)

Castillo de Trujillo


Este fuerte-castillo, árabe y cristiano, levanta, sobre un pequeño cerro, lienzos de murallas y altas torres de los siglos XIII al xv, recordando al turista aquellos combates librados ante sus fosos, por los cuales rodó el privado don Alvaro de Luna. Es obra cristiana sobre la primitiva fortaleza mora, encumbrada en la meseta granítica que domina la ciudad; de gran buque y recio.

El castillo conserva dos cuerpos: uno, más antiguo y regular, con torres salientes y muros de defensa; un aljibe árabe en su plaza, y sobre la torre del homenaje, la capilla de la Patrona: Nuestra Señora de la Victoria. El segundo cuerpo, con la capilla conmemorativa del día de la reconquista. La historia del castillo es la de la ciudad. Trujillo alcanzó su mayor grandeza en el siglo xv, cuando los Reyes Católicos la visitan varias veces, hospedándose en el alcázar de Luis de Chaves, y ponen fin a la guerra de Sucesión con la paz de Trujillo; pero su nombre, en la Historia, se lo da el más preclaro de sus hijos: Francisco Pizarro, el conquistador del Perú.

Despojado el infante don Enrique, en 1429, de los demás pueblos y castillos de sus estados, se retiró a la ciudad de Trujillo y se esforzó en fortificarla, a trueque de destruir sus arrabales, cosa que impidió el rey; pero sólo a traición pudieron sus huestes apoderarse del castillo.

Nicolás Díaz Pérez, cronista de Extremadura, dice que el castillo de Trujillo, sobreviviendo a sus destrozos bélicos, ha renacido cada vez más potente, hallándose en la actualidad en el mejor estado que se puede desear. El arqueólogo J. Ramón Mélida, al estudiar este monumento, afirma que conserva muchos detalles de las épocas fundamentales de su reconstrucción árabe y cristiana, y estima que el castillo formaba parte del gran recinto almenado que defendía la ciudad, abriéndose en él siete puertas, de las que solamente restan cuatro, y desfiguradas. La puerta de la alcazaba conduce al núcleo central y plaza de armas.

A oriente aparecen los restos del alcázar, con dos aljibes maravillosos: uno de ellos, con dos naves y bóvedas de cañón, de 8 por 5 metros, es parecido al de la alcazaba de la Alhambra, en Granada, y el otro es de tres naves, unidas por cuatro arcadas y 8 metros de profundidad.

Este castillo, que reedificaron los moros en 1018 de nuestra era (Mohamed, hijo de Suleimán), fue conquistado en 1184 por Alfonso VIII, reconquistado por Miramamolín y fortificado nuevamente en 1197, según el historiador conde de Campomanes.

En 1223 quedó definitivamente para los cristianos el monumental castillo de Trujillo.

(Castillos de España - Carlos Sarthou)