Selección por provincias

LISTADO POR PROVINCIAS
A CORUÑA
ALAVA
ALBACETE
ALICANTE
ALMERIA
ASTURIAS
AVILA
BADAJOZ
BALEARES
BARCELONA
BURGOS
CACERES
CADIZ
CANTABRIA
CASTELLON
CEUTA
CIUDAD REAL
CORDOBA
CUENCA
GERONA
GRANADA
GUALAJARA
GUIPUZCOA
HUELVA
HUESCA
JAEN
LA RIOJA
LAS PALMAS
LEON
LERIDA
LUGO
MADRID
MALAGA
MELILLA
MURCIA
NAVARRA
ORENSE
PALENCIA
PONTEVEDRA
SALAMANCA
SEGOVIA
SEVILLA
SORIA
TARRAGONA
TENERIFE
TERUEL
TOLEDO
VALENCIA
VALLADOLID
VIZCAYA
ZAMORA
ZARAGOZA



viernes, 9 de enero de 2009

Castillo de Priorio


A orillas del río Nalón, a unos 6 kilómetros de la capital, están las ruinas de este castillo. El murado cierra un espacio aproximado de 30 por 50 metros, con truncadas torres, y es de remoto e incierto origen.

Perteneció a poderosos magnates y a los prelados de Oviedo, y lo mandó demoler Fernando el Emplazado a principios del siglo XIV, si bien el infante don Alfonso evitó que se cumpliese el real mandato; perofueron los vecinos de Oviedo quienes asaltaron y destruyeron la fortaleza, morada de un obispo que sin duda no les trataba con evangélica caridad, sino con abusivos impuestos y vejaciones. El obispo Aponte bendijo la capilla del castillo, ya reparado, a fines del siglo XVI.

También tiene este castillo una amorosa tradición que, a pesarde ser interesante, no recogemos por falta material de espacio.Coronado el cerro, la ovalada cerca de sus muros encerró las ruinas del cuerpo principal y alguna torre desdentada de almenas y vacíos los huecos de su puerta y ventanales, hasta que una moderna restauración apenas ha dejado nada de la traza primitiva, como no sea el histórico recuerdo de los indómitos vasallos del obispo ovetense queguarnecían este castillo, que no logró arrasar como otros Fernando IV en el siglo XIV, pues más pudo el rebelde prelado, dueño de esta fortaleza y las de Tudela, Aguilar y otras de Asturias.

Castillo de Sigüenza (Sigüenza-Guadalajara)


Destaca en la meseta de un altozano que domina la ciudad mitrada, un histórico palacio-fortaleza, o mansión señorial durante siete siglos, que fue testigo de sangrientas escenas en tiempo de los árabes, así como en época ya de los cristianos, de los temores y las lágrimas de una desgraciada princesa. El imponente alcázar de Sigüenza, desde remotos tiempos fue destinado a morada de los obispos de la diócesis; y en uno de los robustos torreones, donde está la cámara decorada con labores del renacimiento estuvo recluida doña Blanca.

El alcázar, situado al sur de la ciudad, es árabe con reconstrucción románica del siglo XII, complegada en el XV por el cardenal Mendoza, que lo ensanchó haciéndolo capaz para mil hombres y tantos caballos como días tiene el año. Sin perjuicio de su carácter o finalidad militar, fue habilitado para vivienda fortificada de los prelados diocesanos, que lo moraron hasta la primera guerra carlista. En 1836, Ramón Cabrera y Griñó, famoso general carlista y el caudillo Quílez, que le acompañaba, entraron en Sigüenza, y se refugiaron en el castillo. Acababan de fusilar a la madre del Tigre del Maestrazgo, sin formación de causa. Este hecho contribuyó, naturalmente a exacerbar la cruedad de Cabrera, aumentando los horrores de la guerra, que llevó adelante con actos de verdadera ferocidad, motivando esta circunstancia que, al retirarse los carlistas de Sigüenza, por la persecución de las fuerzas liberales, ordenase el caudillo citado la casi demolición del castillo.

En la actualidad, este alcázar ha sido restaurado, albergándose en él un magnífico parador nacional. No obstante, al entrar en sus aposentos nos viene el triste recuerdo de la reina doña Blanca de Borbón, tan injustamente recluida aquí por su esposo Pedro el Cruel, que la desechó para siembbre al día siguiente de su boda.

En la actualidad, este alcázar ha sido restaurado, albergándose en él un magnífico Parador Nacional. No obstante, al entrar en sus aposentos nos viene el triste recuerdo de la reina doña Blanca de Borbón, tan injustamente recluida aquí por su esposo Pedro el Cruel, que la repudió para siempre al día siguiente de su boda.

Castillo de Butrón


Este castillo del siglo XI ha sido objeto de una grandiosa restauración, en la que prevalece la arquitectura gótica, ofreciendo en conjunto un magnífico aspecto e idea de lo que fue en los tiempos feudales. Sobre los viejos muros, de exagerado grosor y fuerte cimentación, se han levantado enormes paredones almenados con torres cúbicas de diferente estructura en los flancos del cuerpo principal, que es de imponente elevación. En la parte baja luce airosos ventanales con parteluz. Resulta ahora un monumento de gran conjunto y magnífica visualidad. Sobre la gran torre central y gruesos cubos angulares delos Butrón -oñacinos-, sus herederos, marqueses de la Torrecilla, levantaron en el pasado siglo XIX el enorme castillo, bajo la dirección delarquitecto marqués de Cubas, con pretensiones de verdadero alcázar de carácter feudal.

Entre los monumentos existentes en Vizcaya de la época feudal, el castillo de Butrón era de los mejor conservados cuando su restauración, cerca de Bilbao, en término de Gatica, rodeado muchotiempo de añoso bosque de robles y sobre una eminencia del terreno que domina gran extensión.

Su arquitectura es de un gótico primitivo del siglo XI, y debido a la casa de Gómez Butrón, sobre los cimientos de la primitiva fortaleza deGanzorris -siglo VIII-. El capitán Gamíniz, cabeza del linaje de los Butrón, construyó en la anteiglesia de Gatica una fortaleza que, después de vanas vicisitudes, ha sido terminada con carácter monumental por el actual poseedor, el marqués de la Torrecilla. No faltan cónicos teja-dos y otros detalles de arquitectura militar, para dar a la obra moderna todo el aspecto de un soberbio castillo feudal majestuoso y secular.

La muralla es de trece pies de espesor, y tiene el castillo cuatro torreones o baluartes con troneras para artillería mediana. De su centro descuella la gran torre del homenaje, coronada de garitones almenados.

Antes de esta grandiosa restauración, el castillo anterior a 1842 era unabigarrado de muros, cubos y torreón, con vulgares obras domésticas acaballadas sobre ellos, en antiestético conjunto. El motivo del castillo feudal era principalmente por las luchas de banderrías de unos señores territoriales con otros: la casa de los Butrón y la vecina de los Avendaño, con sus respectivos partidarios, formaban los partidos oñacino y gabolino, continuamente enguerrados en las treguas que les permitía la lucha contra los árabes. L. F. De Moñiz, como testigo presencial, nos describió el antgerior castillo de Butrón diciendo que constaba de un cuerpo cuadrado de piedra sillar, con edificio principal habitado por sus señores; bajo él se encuentra un lóbrego subterráneo, carente de luz, que servía deseguro e infame calabozo. Las paredes del torreón son de un terrible grosor. Rodeábalo una calle que conducía a los cubos angulares defensores del castillo, con troneras para ballesteros, con muros de 16 piés de espesor, formando cortinas de escasa altura. Hay otro torreón más moderno, con escalera de piedra labrada, sin duda para la soldadesca. Las antiguas puertas de la fortaleza palaciega debieron ser de hierro.

Castillo de Buitrago de Lozoya


Buitrago presenta los vestigios de su antigua fortificación, con muros y torres, y dentro del recinto la hermosa plaza de armas y antiguocastillo, que quizá fue morada del señor territorial. Adosado al mismo hay un grandioso arco,que divide la villa antigua del moderno arrabal.Es de origen árabe, conquistado por Alfonso II tras la toma de Toleitola. Se entregó en 1360 a don Enrique de Trastámara, en guerra con donPedro el Cruel. Siendo dueño y señor de este castillo tñigo López de Mendoza, obsequió en él a Juan II de Castilla en 1435. Al mismo trajeron a doña Juana, hija del rey don Enrique, en 1467, poniéndola a custodia de Mendoza para granjearse su poderosa amistad, y aquí vino a vera la princesa su madre, la reina, una noche, auxiliada del mismo noble señor.

Constituye este castillo una de esas construcciones de severo estilo mudéjar castellano, fabricadas de ladrillo. Un fuerte baluarte del siglo xv,que hizo histórico con su permanencia la famosa Beltraneja, aunque su antigua reconstrucción fue al menos del XIV, pues jugó importante papel, en la garganta del Lozoya, durante la guerra entre Enrique de Trastámara y don Pedro el Cruel. Su aspecto exterior es hosco y pesado, de sencillos muros, con cuadrados torreones perforados conventanas. Interiormente tuvo salas o aposentos rodeando un patio central, y los huecos de las torres muestran aún bóvedas de ladrillo. Todo grande, pero pobre de ornamentación para ser palacio-castillo. A fines del siglo XVIII aún estaba lujosamente amueblado y alhajado con bueno tapices y artísticos cuadros que eran posesión del duque del Infantado y de Pastrana, R. De Silva y Mendoza. Hoy es una desmantelada ruina.

Vicente Lampérez dice de este castillo que es ejemplar de construcción propia de Castilla la Nueva, en ladrillo y mampostería; mudéjar pero no afiligranado, como el de Coca, sinó recio y severo; el más fuerte baluarte de los Mendoza en el siglo XV, aunque su construcción es del XIV. Su planta es perfectamente rectangularr, con torres de refuerzo, cuadradas, salvo la principal, que es pentagonal, en ángulo hacia la villa, en la esquina del frontispicio de entrada por la torre centrall. Los machos y verdugadas de ladrillo limitan los cajones de mampostería. Las puertas y ventanas tienen arcos de ojiva túmida, y algunos arrabaes. Interiormente, los muros muestran haber sostenido un doble piso de salas y aposentos rodeando el patio central, y en ellos se ven numerosas chimeneas. En las torres, sus estancias tienen bóvedas de ladrillo hechas por procedimientos orientales. En resumen: castillo poderoso en lo militar, y grande, pero pobre, como palacio este de Buitrago, aunque característico de una región, de una época y de un arte arquitectónico.

Es reediificación de otros castros anteriores, desde el Líítabo o el Butracum romano, y se ven, como ern o¡tras fortalezas, edificaciones de diferentes épocas. Lo mejor conservado es la capilla, aunque con el pavimento hundido ya y formada de tres naves, con bóveda de armadura plana las laterales y en semicírculo con la nave central, apoyando su arquitrabe sobre pilares con cruces y escudos. .En el altar mayor puso un retablo maravilloso el marqués de Santillana, don Íñigo de Mendoza, pintado por Jorge Inglés.

Son ruinas históricas de suntuoso castillo palaciego que saben de la residencia del conde de Trastámara, en 1368, y de don Luis de Mendoza, que tuvo en custodia, bajo sus techos, a la Beltraneja, hasta que vino en su busca su madre doña Juana, en el siglo xv. Y aquel orgullo de prepotente feudalismo es ya un castillo desmoronado,derruidos paredones con resto de morunos ventanales. Ruinas y más ruinas debidas a los franceses invasores, que al abandonarlos iban destruyendo nuestros bellos castillos medievales. Sobre esas ruinas parece que aún perdure el eco de las fiestas y agasajos con que el marqués de Sahtillana obsequió al rey don Juan en la visita que aquíle hizo: torneos, bailes, festines, músicas y convites dentro del gótico castillo, bajo soberbios artesonados mudéjares, entre tapices y luminarias, hicieron olvidar al monarca su alcázar de Valladolid ante la magnificencia de Buitrago y su señor, Íñigo López.

viernes, 2 de enero de 2009

La Almudaina - Palma de Mallorca

La Almudaina es el Castell Reial o Alcázar Real de la ciudad de Mallorca. Recoge en sus muros la historia de las islas desde los asentamientos megalíticos.

Actualmente es utilizado por Su Majestad el Rey como residencia oficial para ceremonias de estado y recepciones durante el verano.

El castillo actual, modificación del alcázar musulmán iniciado en 1281, se prolongó hasta 1343, durante los reinados de Jaime II, hijo de Jaime I el Conquistador, Sancho I y Jaime III. La Almudaina fue la sede del próspero reino independiente mallorquín del siglo XIV, durante los reinados del citado monarca y de sus sucesores Sancho I y Jaime III, hasta pasar a la corona de Aragón con Pedro IV en 1349.

La edificación está formada por un torreón rectangular donde se albergaba el Palacio del Rey, un ala que se extiende a lo largo de la fachada de poniente, que formaba el Palacio de la Reina. Una gran sala denominada el Tinell, construido sobre la muralla meridional que da al mar, y una Capilla Real cuyo emplazamiento delimita dos patios: el de la Reina al Norte, y el del Rey, al Sur, el Patio de Armas. En el encuentro entre los Palacios del Rey y de la Reina están los baños árabes, recuperados tras las restauraciones de los últimos años.En la decoración interior del Palacio destacan diversos tapices y mobiliario de diferentes momentos históricos.

jueves, 1 de enero de 2009

Palacio de Pedralbes - Barcelona

Barcelona ha sido históricamente sede de residencias reales pues la capital catalana es, desde los tiempos de Carlomagno, la Ciudad Condal en memoria de los Condes de Barcelona que formarían la Corona catalano-Aragonesa con el matrimonio en el siglo XII entre Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón.

El Palacio Real de Barcelona se encuentra situado en una de las zonas nobles de la ciudad, Pedralbes, cuyo nombre se debe al cercano monasterio de Monjas Clarisas fundado por la reina Elisenda de Montcada, esposa de Jaime II de Aragón.

El primer palacio utilizado como residencia real del que se tiene noticia es el Palacio Mayor, construido en el siglo XI por Ramón Berenguer I en el centro neurálgico de la ciudad. Felipe V cedió este Palacio Mayor a las benedictinas de Santa Clara a cambio de lo que era su monasterio, que el Rey convirtió en la Ciutadella, donde actualmente se encuentra la sede del Parlamento de Cataluña.

Desde entonces, la ciudad no dispuso de residencia real oficial y los monarcas, cuando visitaban Barcelona, se alojaban en palacios particulares, en Capitanía General o en el Ayuntamiento. Al celebrarse la I Exposición Universal de Barcelona en 1888, se acondicionó la Casa Consistorial como residencia real. Se rememora esa estancia con un cuadro de la Reina Regente María Cristina y Don Alfonso XIII de niño, que preside el Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Las frecuentes visitas del Rey Alfonso XIII a la ciudad condal movieron a un grupo de nobles catalanes a construir un palacio real. El Marqués de Comillas y Conde de Güell ofreció ofreció para ello unos terrenos de su propiedad situados cerca de Santa María de Pedralbes.

El proyecto, encargado al arquitecto Eusebio Bona i Puig, continuado después por Francisco de Paula Nebot i Torrens, respetó en parte la ya existente Torre Güell y añadió al cuerpo central dos alas laterales con galería de columnas, que dieron a todo el conjunto un aire italianizado de estilo novecentista. Para sufragar los gastos de la construcción se abrió una suscripción popular y se admitieron aportaciones de obras de arte y mobiliario. Las obras empezaron en 1919 y se prolongaron hasta 1926, año en el que se entregó el Palacio al Rey. Su momento de máximo esplendor fue con motivo de la II Exposición Universal de Barcelona el año 1929. El trazado de los jardines que rodean el Palacio Real son obra de Nicolás María Rubió i Tudurí. Preside los jardines, delante de la entrada principal del Palacio, la estatua de Isabel II presentando a su hijo Alfonso XII, obra del escultor Vallmitjana.

El ingeniero Carlos Buigas i Sans proyectó las tres fuentes luminosas situadas una en la entrada del recinto y dos en el centro de los recuadros destinados a rosaledas. Destaca la fuente en forma de banco con el surtidor de hierro forjado representando un dragón, obra de Antonio Gaudí, construida en 1880.

En la actualidad el Palacio no es residencia de la Familia Real si bien es utilizado para recepciones oficiales, principalmente en el Salón del Trono, en el que destaca la pieza que le da su nombre: el Trono, decorado con grandes cortinajes de terciopelo granate sostenidos por una gran corona dorada que ostenta en su parte central los anagramas del Rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. En lo alto, el escudo de España con las flores de lis, distintivo de los Borbones. Completan la decoración figuras alegóricas de mujer simbolizando la Sabiduría, el Trabajo, la Inteligencia y la Justicia. Guardan el trono dos leones en actitud rampante esculpidos en madera dorada.La última ceremonia estelar celebrada en el Palacio Real fue el banquete de bodas de la Infanta Cristina en 1997.

(Extracto de la revista España Real , mayo de 2000)

Palacio de la Aljafería - Zaragoza

Historia

Este castillo-palacio fue construido en el siglo XI como quinta de recreo de los reyes de Taifas (los Banu Hud). Pasó a ser residencia de los reyes cristianos tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I El Batallador.

Desde 1485 el palacio fue también sede del Tribunal de la Inquisición incluidas sus cárceles. Destaca la reforma que realizaron los Reyes Católicos en 1492. En 1593 Felipe II la transformó en cuartel.

A lo largo de los siglos ha sido objeto de numerosas reformas.

Descripción y características

Zaragoza conserva algunos lienzos de la primitiva muralla romana construida en piedra con varios cubos redondeados así como un tramo de la muralla medieval de ladrillo, aunque el monumento defensivo más importante de la ciudad es el castillo-palacio de la Aljafería que conserva parte de su primitivo recinto fortificado. Es de planta cuadrangular reforzado por torreones exteriores redondeados con excepción del mayor llamado del Trovador. Éste destaca en altura y es rectangular, es de grandes dimensiones y se organiza en varias plantas. La zona inferior, datada en el siglo IX, es el resto más antiguo del conjunto arquitectónico.

El palacio taifal es de una delicada belleza con el esquema de un gran patio rectangular a cielo abierto, dos pórticos laterales con arquerías mixtilíneas y al fondo unas estancias tripartitas destinadas al uso ceremonial y privado. En el pórtico norte se encuentra un pequeño oratorio de planta octogonal con una fina y profusa decoración en yeso.

Tras la reconquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador, el palacio pasó a ser residencia de los monarcas cristianos quienes llevaron a cabo numerosas obras de ampliación y acondicionamiento. De este periodo medieval (siglos XII-XIV) cabe citar la iglesia de San Martín, la alcoba de Santa Isabel, la arquería oeste del patio y, sobre todo, las salas mudéjares del palacio de Pedro IV.En torno a 1492, y sobre la fábrica musulmana, fue erigido el palacio de los reyes Católicos. Este palacio consta de una solemne escalera, una galería y un conjunto de salas denominadas de los Pasos Perdidos con magnífica techumbre de madera gótico-mudéjar que tienen su culminación en el gran Salón del Trono con un soberbio artesonado.

A finales del siglo XVI Felipe II ordenó adaptar el castillo para las nuevas armas de artillería y su ingeniero Tiburcio Spanocchi añadió una barrera en talud con baluartes pentagonales en los ángulos y un amplio foso. Durante los siglos XVIII y XIX se produjeron en el edificio profundas intervenciones para su adecuación como acuartelamiento.

Debido a todos los avatares históricos, la Aljafería es uno de los edificios más complejos de Aragón en cuanto a su historia constructiva y supone además una de las mayores cimas del arte hispano-musulmán siendo sus aportaciones artísticas retomadas con posterioridad en los Reales Alcázares de Sevilla y en la Alhambra de Granada.

Estado de conservación

Desde 1947, y fundamentalmente en los últimos años, se está llevando a cabo un laborioso proceso de restauración para devolverle todo su esplendor. En la actualidad, y tras un esmerado proceso de restauración (1978-1998), parte de sus dependencias son sede de las Cortes de Aragón.

Palacio del Infantado - Guadalajara

Se trata de la obra más conseguida de los palacios góticos, cerrando el estilo medieval y anunciando las creaciones palatinas del renacimiento.

Obra preciosista de las últimas décadas del XV dirigida por el borgoñón Juan Guas, como lujosísima mansión, olvidando ya los miedos defensivos medievales.

El patio representa el más hiperbólico exceso decorativo del gótico que, como la fachada, asombra al viajero. También la decoración pictórica del manierismo renacentista de las salas interiores es deslumbrante. Sólo la galería del jardín, también de fines del xv, modera la obsesión ornamental.