Selección por provincias

domingo, 30 de mayo de 2010

Torre de Cadalso - Valderredible


Declarada Bien de Interés Cultural / 1992

La torre de Cadalso, por su morfología, parece una obra arquitectónica que escapa a los límites cronológicos medievales. Denota su pasada importancia militar, otorgando el topónimo a la localidad. Los cadalsos eran galerías de madera, colocadas en voladizo en la parte superior de las torres y fortificaciones, para la defensa vertical.

En la mies de Cadalso se conserva una fortaleza, que puede ser catalogada tipológicamente más como una casa-fuerte que como atalaya militar. Su planta es cuadrada, de 8 m. de lado y 10 m. de altura. Los muros del edificio son de sillar rústico unido con argamasa, salvo esquinales y vanos que se encuentran construidos en sillería. El espesor de los muros del edificio se aproxima a 1 m. El grosor de los paramentos evidencia una fortaleza que hunde sus orígenes en el tipo de guerra medieval: lucha preartillera, donde ejércitos caracterizados por escasos efectivos humanos empleaban armas como ballestas, picas, dardos o espadas, pero nunca armas de fuego hasta bien avanzado el siglo XVI.

Todas las fachadas del inmueble se rematan por una cornisa decorada con una moldura, por encima de la cual descansa un tejado a cuatro aguas. El frontis se localiza en la cara meridional, en cuya planta baja se abre la puerta de acceso rematada con arco de medio punto. Por encima, en el primer piso, existe una ventana en forma de arco de medio punto. La segunda planta carece de vanos en esta fachada, que se ve rematada, por encima de la cornisa, con la presencia en la esquina izquierda de un pináculo terminado en bola. Posiblemente la casa-torre de Cadalso estaría rematada por elementos decorativos como éste en cada una de sus cuatro esquinas.

En la cara occidental de la fortaleza existe, al nivel de la segunda planta, una ventana idéntica a la de la primera planta de la fachada meridional, aunque actualmente se muestra cegada. También se encuentra un vano en forma de arco de medio punto en la cara oriental. La fachada norte del edificio carece por completo de aperturas en el muro, adosándose a la torre una edificación más moderna, de un piso de altura, que completa el conjunto. La existencia de elementos decorativos, como la moldura de la cornisa, el pináculo o la morfología de los vanos, inducen a ubicar cronológicamente esta casa-fuerte hacia bien entrado el siglo XVI o incluso posteriormente.

PROPIEDAD Y VISITAS

La propiedad de este inmueble es particular.

Castillo de Íscar


El Castillo de Íscar se encuentra en la localidad de Íscar, provincia de Valladolid, Castilla y León, España.

Se encuentra ubicado en una montaña sobre Íscar, y desde él se puede observar la Tierra de Pinares.

El castillo de Íscar ya aparece documentado en el reinado de Alfonso XI, cuando el rey mandó ajusticiar al alcalde y escarmentar al señor de la fortaleza, Juan Martínez de Leyua, por haberle impedido entrar al castillo al rey mientras practicaba la caza.

Posteriormente, los Zúñiga, en el siglo XV, fueron los propietarios del castillo, estampando sus escudos en la Torre del Homenaje.

Castillo de Villalba


En la población lucense de Vilalba encontramos una nueva construcción unida a la revolución de los Irmandiños y es que en el siglo XV, el magnífico castillo de los Andrade fue atacado, destruyendo la lucha todo el conjunto a excepción de la torre del homenaje la cual, afortunadamente, ha llegado hasta nuestros días.

Diego de Andrade, tras la revuelta, decide reconstruir la mayoría del castillo que, unos años después y gracias a la unión matrimonial de su familia con los Castro, pasa a formar parte de la familia de Lemos, uniendo su destino al castillo de Pambre.

La torre del homenaje es octogonal, almenada y con escasos vanos, acaso un par de saeteras. Su altura concede a la construcción un aire imponente e inescrutable.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Castillo de Doiras


El tercero de los castillos que llama nuestra atención en la provincia de Lugo es el de Doiras, construido, según las fuentes que nos han llegado, en el siglo XV sobre un cerro que controla el valle sobre el río Canceladan, en pleno Parque de los Ancares.

Dada su excepcional situación, permite una visión inigualable de las tierras aledañas además de ser una frontera y barrera natural, agudizando su función militar y defensiva.

La fortaleza, de planta cuadrada, posee dos torres, una circular y la otra, la del homenaje, cuadrada, destacando sobre el castillo gracias a los dieciséis metros que se decidieron para su construcción.

(Datos e imagen de Arteguías)

Castillo de Benal o Benar


El Castillo de Benal o Benar es uno de los primeros con referencia documentada, porque el monarca Don Enrique II de Trastámara concedió a Juan González Bazán el castro de Benal en un documento expedido en Calahorra el 22 de marzo de 1366.

Nueve años después pasa a poder de Diego Fernández Quiñones por testamento de su padre y se le considera como la primera fortaleza patrimonial de los Quiñones.

Su torreón era un prisma trapezoidal con tres plantas con muros de mampostería y argamasa. El recinto amurallado se adapta al coronio del altozano de su emplazamiento y resultaba en forma triangular.

Fue reparado y reconstruido por Don Diego Fernández Quiñones, que entró a saco en La Omaña, a sangre y a fuego, en contra de la oposición de los concejos y obligó a las gentes a trabajar en su castillo con trabajos gratuitos, dándoles pan mohoso y vino avinagrado, multas y sanciones.

Dejó la fortaleza como un fortín inexpugnable y le llamó «Atenar», como si de la acrópolis ateniense se tratara.

Los concejos acudieron al rey Don Juan II, quien extendió una carta ejecutoria a favor de ellos, que se conserva en el Ayuntamiento de Riello.

Aún hoy se recorta al horizonte de La Omaña con majestuosa silueta de viejo castillo lamido en sus cimientos por el río.

Desde 1486 a 1492 hizo oficio de cárcel y fue gobernado por el alcaide Gómez Arias de Rabanal y en 1509 el alcaide se llamaba Cavarcos.

El castillo se reformó en el siglo XVIII, y en el XIX volvió a servir de cárcel de estos concejos de Paredes, Omaña, La Lomba y Riello y el gobierno judicial, pleitos y sentencias se daban en la ermita del Cristo Magdaleno.

A fines del siglo XIX se destruyó el castillo y sus materiales fueron empleados en el pavimento de la carretera. Esta fortaleza ha nominado al poblamiento, que actualmente se llama «El Castillo» del municipio de Vegarienza.