domingo, 20 de marzo de 2011

Castillo de Zahara de la Sierra

Situación - El castillo de Zahara se alza sobre un peñasco que domina en altura la localidad de Zahara de la Sierra, en la provincia de Cádiz.


Historia - La población, en plena frontera nazarí a partir del siglo XIII, estaba rodeada por un cordón defensivo constituido por lienzos de muralla con torres de trecho en trecho, estando todo el conjunto almenado. Son pocos los restos que quedan de la antigua villa medieval de Zahara para poder hacerse una idea de lo que fue su aspecto original, pero debía ser impresionante, ya que al estar la defensa escalonada adaptándose al terreno, en varios lugares se vería defendida por dos murallas, incluso hasta tres considerando las propias del castillo.


En el año 1282 Alfonso X el Sabio solicitó una entrevista con el Sultán de Marruecos Aben Yusef, a quien pidió ayuda para combatir a su hijo, el futuro rey Sancho IV que se había sublevado. El Sultán aceptando su petición le emplaza en Zahara, como importante frontera del reino nazarí, controlado militarmente por la cora rondeña.


Entre 1407 y 1481 la fortaleza pasó a manos cristianas, pero fue de nuevo recuperada por parte nazarí. La reconquista definitiva por parte castellana se produjo en el año 1483, cuando la conocida heroicidad y valentía de Don Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz, hizo posible la toma del castillo tras una dura escalada y posterior lucha, aun siendo pocos los hombres que le acompañaban.


Desde tiempos inmemoriales el castillo de Zahara ha sido fuente de leyendas. Una de las más conocidas cuenta que sus moradores avistaban el peligro por la noche lanzando piedras al precipicio. Si volaban palomas, es que no lo había. Los cristianos se situaron en su fondo, y cuando cayeron las primeras piedras soltaron palomas torcaces. Así cogieron desprevenidos a los centinelas moros y conquistaron tan inexpugnable bastión.


Descripción - Se conserva la torre del Homenaje y algunos restos del castillo, situados en lo alto del risco que domina la población, con una cronología que va desde el siglo XIII al XV. El lienzo de muralla mejor conservado queda en la zona oriente.


Estado de conservación - Se encuentra en estado de ruina. Solo quedan algunos vestigios. Se han realizado restauraciones parciales.


Propiedad y uso - Es propiedad del Ayuntamiento de Zahara.


Protección - Fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento (código: 110420001). Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Castillo de Cocentaina

El Castillo de Cocentaina está construido en la parte más alta de la montaña rodeando prácticamente toda su cumbre. Sus restos son de aparejo de mampostería, aunque se encuentra completamente arrasado y en algunos puntos desaparecido. En su parte S se distinguen los restos de un pequeño cubo semicircular. A pocos metros del muro del albacar se puede ver parte de un lienzo de muralla que podría haber pertenecido a un posible doble amurallamiento o a una entrada en codo.


En el interior existe, aunque muy derruido, un aljibe que mide 9, 5 x 2, 5 m y en él se aprecia el grosor de los ángulos y el enlucido superior de color rojo, características éstas de los aljibes musulmanes.


En la parte S de la montaña y a unos 300 m del castillo, existen restos de una pequeña torre de guaita, conocida como "Torejador", de planta circular, con 4, 5 m de diámetro interior y 0, 75 m de grosor de su muro. Está construida con aparejo de mampostería con marcadas tongadas de cal de las mismas características que las localizadas en el albacar. También existe en la parte O otra torre de guaita completamente derruida, es más pequeña que la del S y está construida con la misma técnica, midiendo 1, 50 m de diámetro en su interior, siendo difícil precisar el grosor del muro. Además, y presidiendo este conjunto de estructuras, en su punto más alto, se levanta la gran Torre Gótica.


Esta torre-castillo se construyó en la parte más alta de la montaña. Es de forma cuadrada de 13, 5 m de lado por 11, 2 m de altura, más la base ataludada que varía entre 2 y 4 m. Todo la edificación tiene una gran uniformidad, construida al interior en sillería y al exterior en mampostéría con refuerzo de sillería escalonada en las esquinas. Remata el conjunto un cuerpo, hoy desarbolado, posiblemente volado y apoyado sobre una cornisa o citara amatacanada, al estilo de la existente en las torres del Palacio de la villa.
En su interior se distribuye el espacio en dos plantas unificadas por un gran patio de luces abierto que termina en el aljibe. El resto ocupado por tres estancias por piso. Las habitaciones se distribuyen en forma de "L", con bóvedas de medio cañón las más pequeñas (NE) y de cubierta plana sobre artesonado de madera, hoy desaparecido, las salas mayores de planta rectangular (Mediodía). Seguramente se comunicaban por medio de escaleras de madera, hoy desaparecidas. Las aberturas son de sillería, la puerta principal emplazada en su fachada NE, es de arco de medio punto y apainelado al interior. Las habitaciones de la primera planta disponen de aspilleras rectangulares talladas en sillería y las superiores ventanas de marcado derrame al interior con arcos geminados, de medio punto, con intradós moldurado y parteluz desaparecido.


Los restos arqueológicos encontrados en el castillo confirman un origen islámico de los siglos X-XI, coincidiendo con la menciones de las fuentes árabes que hablan del "hisn" o castillo de Cocentaina; el castillo se mantuvo como fortificación de la ciudad que se extendió a sus pies hasta su conquista por las tropas aragonesas a mediados del siglo XIII. Con la llegada del almirante Roger de Láuria el monarca Jaime II le concede el 13 de Septiembre de 1291 la villa y castillo de Cocentaina. Según algunos autores, su construcción se llevó a cabo a principios del siglo XIV, encargándose su diseño a un arquitecto italiano; ciertamente, los rasgos pre-góticos de su arquitectura: arcos de medio punto geminados, así como la utilización de la sillería, nos recuerda a la torre triangular del Castillo de la Mola en Novelda, la cual también denota la falta de elementos defensivos propios de la utilización de la pólvora; por todas estas razones, pensamos que esta torre debió construirse en la primera mitad del siglo XIV.

(según Rafael Azaur y Francisco J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)

Castillo de Ribadavia

El castillo de Ribadavia conserva el nombre de los condes que en el siglo XV lo mandaron construir junto a las murallas, las cuales rodeaban toda la localidad, dotando a este núcleo urbano de la defensa propia de una ciudad de gran importancia como parece que Ribadavia tuvo en los siglos altomedievales.

El castillo fue desgraciadamente abandonado en el siglo XVII cuando sus medidas y proporciones no se ajustaban a las necesidades de sus propietarios quienes decidieron cambiarlo por lo que se llamó el Pazo Condal. Esto ha derivado en el derrumbe parcial del conjunto, muy perjudicado por el paso del tiempo y permanecer deshabitado. Hoy en día está siendo restaurado con el fin de abrirlo al público.

Al conjunto se accede a través de una puerta dibujada bajo un arco de medio punto, defensiva por cubos de almenaje voladizo sobre los que se observa el escudo de armas de los Sarmiento, condes de Ribadavia que mandaron construir la fortaleza.

(Texto y foto de Arteguías)

Castillo de Cox

A los pies de la sierra de Callosa y al SO de la actual población de Cox, se erige este castillo sobre una pequeña elevación, al que se accede por un empinado "Via Crucis".

El castillo ha sido recientemente restaurado y ello nos permite apreciar en volumen el aspecto de esta construcción palatina bajo-medieval. Su ingreso se emplaza en la fachada de levante, antigua puerta de arco apainelado en sillería, defendido por dos cubos de planta rectangular en saliente, realizados, como el conjunto, en fábrica de tapial sobre basamento de mampostería.

Una vez dentro del castillo, nos encontramos con un recinto dividido en dos cuerpos: el palacio y el recinto amurallado. Este último es de planta poligonal con cubos rectangulares en saliente y cierra, a NE, con el palacio. A la izquierda de la entrada se halla la ermita, de tres crujías, y a la derecha se levanta el palacio propiamente dicho. Éste es de forma prismática, planta rectangular y de dos pisos; se accede por un vano central con arco de medio punto y balcón amatacanado. En su interior se distribuye el espacio en dos naves o salas por planta, comunicadas por medio de una escalera de caracol, que se construyó en el interior de la torre del flanco oriental del palacio.
Estas espaciosas e iluminadas salas se comunican por medio de puertas y ventanas de arcos conopiales o mixtilíneos, modelados en yeso. La sala principal de la primera planta, debió de lucir un refinado zócalo de azulejería valenciana, muy al gusto de la época.

La fundación de este mal llamado castillo, en la actualidad desprovisto de almenas o matacanes, hay que retrotraerla a época cristiana y en concreto a la baja edad media; ya que hasta esa fecha, Cox era una alquería islámica que, con la conquista cristiana de la zona en la segunda mitad del siglo XIII, pasó a depender del señorío musulman del Ra'ís de Crevillente, hasta su extinción a principios del siglo XIV. Posteriormente, fue pasando de mano en mano hasta que, en el año 1450, D. Juan Ruiz Dávalos se lo compró a la familia de Togores, logrando pocos años después, en 1466, un permiso del monarca Juan II para realizar reformas en el castillo, lo que nos reafirma en la idea de hallarnos ante uno de los escasos ejemplos existentes en tierras valencianas, de palacetes levantados en la segunda mitad del siglo XV.

(según Rafael Azaur y Francisco J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)

Castillo de Sádaba

El Castillo de Sádaba se encuentra erguido sobre la roca, en lo alto de un pequeño cerro, sobre la localidad de Sádaba (Sadaba en aragonés), en la comarca de Cinco Villas, a 90 kilómetros al norte de Zaragoza, a 20 kilómetros del municipio de Ejea de los Caballeros y en la frontera con la comunidad autónoma de Navarra. Cerca de ella corre el río Arba, afluente del Ebro. El castillo está elevado unos quince metros sobre la villa que estuvo en un principio a sus pies, pero en el siglo XV se trasladó al otro lado del río.


Historia - La zona de Sádaba se empezó a repoblar en el siglo XI. En 1099 eran sus señores García Garcés y su esposa Blanquita (o Velasquita). En 1125 R. del Arco publicó un documento firmado por Alfonso I que hablaba del castillo. Sin embargo la fortaleza actual no puede coincidir por estilo con la del siglo XII., por lo que se considera que hubo un castillo más primitivo que el actual datado en el año 1125, fundado por Alfonso I El Batallador. En 1159 era propiedad de un hijo de los señores, Don Pedro García, lo que significaba un señorío hereditario, algo nada común en Aragón durante el siglo XII.


Durante la minoría de edad de Jaime I de Aragón, Arnaldo de Alascún tiranizaba a los vecinos de Sádaba y realizaba correrías por la contigua Navarra, por la que Sancho VII "El Fuerte" actuó militarmente contra él y puso a Sádaba bajo su protección en 1215, coincidiendo con el reinado del poderoso Jaime I El Conquistador, benevolente con el reino de Navarra debido a su fuerte endeudamiento, propio y por herencia paterna con el monarca navarro.


En 1221, tuvo que repetir la operación contra el hijo de anterior, Fortanet de Alascún, y su madre María, los cuales entregaron la villa a perpetuidad. En 1223 ya figuraba Fernando de Leret como tenente en «Sádaba Nueva». Lo que incita a pensar que fue entonces cuando se construyó la fortificación actual. Su sucesor Teobaldo I devolvió la villa y el castillo a Fortanet en 1244, a ruegos del conde de Verán, pero con todas las obligaciones de un vasallo. Sádaba volvió a Aragón por solicitud de sus vecinos en 1261. Años después se puso en armas por la guerra contra Navarra y Francia en 1283.


Existe un documento de 1302 que revela que Jaime II debía 1.200 sueldos a Jordana Savial de Morgia, esposa de Ramiro Sánchez de Antillón, quienes habían comprado el castillo de Sádaba, y que entonces lo custodiaba G. de Castell Nou.


En la Guerra de los Dos Pedros, fue uno de los entregados en rehenes a Carlos II de Navarra durante las negociaciones entre ambos reyes. Pedro IV vendió la villa a Francisco de Villanueva en 1384, pero los vecinos compraron su libertad en 1399 y Sádaba ya no volvió a salir de la Corona de Aragón. En 1452 volvió a sufrir ataques navarros, al igual que otras localidades fronterizas.


Descripción - El Castillo de Sádaba es de estilo bajomedieval con decoraciones cistercienses del siglo XIII. No muestra elementos defensivos, como la torre del homenaje o el foso o la barrera; las saeteras y los vanos son escasos y no posee matacanes. Como propias defensas tiene el grosor de sus muros, con torres cuadradas rematadas en almenas, y los adarves; a parte del acceso en recodo, de influencia árabe.


Se aprecia en él la transición del modelo de castillo arcaico -entendido como una torre principal al interior del recinto amurallado-, pasando a ser una especie de ciudadela defendida por torres y muros en su periferia. Responde a una nueva tipología de fortalezas que por aquel entonces se levantaban en algunas partes de Europa, y conocido como «Formula de Felipe Augusto».


El recinto amurallado es de planta rectangular, de 38x30 metros de lados, y ocupa una superficie de más de 1.000 metros cuadrados. Los muros están construidos en piedra labrada, en sillares perfectamente trabajados y colocados en hileras horizontales. Su altura uniforme y considerable. En varias de las torres y muros hay ventanas estrechas de arco semicircular y saeteras muy rasgadas.


Presenta en torno a su patio siete torres también de planta rectangular y muy diferentes unas de otras, cuatro de ellas en las esquinas. La torre situada en la parte suroeste es un poco mayor que las restantes y es la que tiene la puerta de ingreso al recinto fortificado sin que por ello pueda considerarse como la del homenaje.


En el patio de armas destaca el aljibe, de gran capacidad, con tres arcos apuntados que sostenían una bóveda que actualmente no se conserva. Un estrecho camino de ronda atraviesa todo el adarve por las torres por pasadizos, y da entrada a una especie de zaguán descubierto por el que se accede al patio de armas.


El castillo fue propiedad, durante algún tiempo, de la Orden de San Juan y así lo constata la cruz de Malta inscrita en círculo que aparece en una puerta de la Capilla del patio. Su interior lo decoran una pareja de semicolumnas adosadas, al lado norte de la puerta de acceso; que se interrumpen con su capitel liso. Dos pilastras en cada ángulo sustentan arcos apuntados, y en el diedro que forman las mismas, columnas rematadas en capitel con decoración geométrica muy sencilla en la que apean las nervaduras triples de la bóveda de crucería.


Conservación - Fue escenario de numerosas guerras. En el siglo XVI se mantuvo en buen estado pero se abandonó en los siglos siguientes. Durante muchos años la fortaleza de Sádaba se mantuvo en total y absoluto abandono. En la actualidad ha pasado a manos de la administración provincial de la Diputación General de Aragón que es quien se encarga de su restauración y conservación, ya que se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.


Gracias a ello hoy en día es visitable por medio de la Oficina de Turismo de Sádaba.En su interior se organizan, actividades culturales como exposiciones de arte y talleres.


(Datos y foto de Wikipedia)