Selección por provincias

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Torre de Venero en Castillo - Arnuero

Cerca de la importante localidad de Arnuero, junto a Santoña, hay una pequeña población llamada Castillo. Además de la iglesia gótico-renacentista de San Pedro, es de destacar la torre de Venero, que ha sido recuperada recientemente de su mal estado.


La Torre de Venero de Castillo es muy fotogénica gracias a sus ventanas, almenas y muralla exterior que le da aspecto de pequeño castillo.


(foto y texto de "Arteguías")

Palacio de Altamira - Elche

Junto al cauce del Vinalopó y al mediodía del Parque Municipal de Elche se levanta este palacio de Altamira o Alcázar de la Señoría Su planta es poligonal con ángulos defendidos por cubos circulares en saliente, excepto en su frente de mediodía, donde se yergue una torre de planta cuadrada de tres pisos: la primera es de hormigón en tapial y las restantes son de mampostería con sillería encadenada en las esquinas.


Arquitectónicamente se distinguen dos fases constructivas claramente diferenciadas en el palacio. La más antigua correspondería al primer cuerpo de la torre y al basamento de algunos muro de la cerca, realizados todos ellos con la técnica del tapial. Similar a las torres de Villena, Biar, Bañeres, Novelda, Torremanzanas. Etc., construidas en época almohade, es decir de fines del siglo XII o principios del XIII. A este encuadramiento estilístico hay que añadir la clara similitud formal del trazado y diseño de la escalera del primer cuerpo de la torre con la existente en la torre Mocha del castillo de Novelda, obra tambiién perfectamente fechable en esta época.


La segunda fase del edificio está definida por una contundente y amplia actuación realizada en mampostería en los rellenos y sillería encadenada en lsd esquinas, con cubos circulares; todo ello decorado con elementos defensivos como las clásicas troneras de cruz y la bella corsera que remata el cierre de la torre; un conjunto armónico que responde a un mismo trazado artístico, idéntico al castillo de la Atalaya de Villena. Toda esta reforma está delimitada en la obra por medio de escudos blasonados de los Cárdenas, a los que indudablemente debemos atribuir la obra. Debió ejecutarse a finales del siglo XV al tomar posesión de villla de Elche, del Alcázar y de la Calahorra, D. Gutiérres de Cárdenas el 11 de Noviembre del año 1481, el mismo que a mediados del siglo XVI, encargó la construcción de la fortaleza de Santa Pola con los nuevos criterios renacentistas preabaluartados. Espor ello que su aspecto claramente gotizante y pre-renacentista, no puede considerarse como posterior al último cuarto del siglo XV.


Como una bella muestra del barroco se ha conservado en el castillo, encubriendo su entrada original del flanco de mediodía. Una hermosa fachada blasonada, que enmarca el ingreso y en donde resaltan las rejas y barandillas de hierro forjado.


(según Rafael Azaur y Francisco J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)

Palacio Fortaleza del Marqués de Dos Aguas

El Palacio Fortaleza del Marqués de Dos Aguas, se empezó a construir sobre el 1539 según la mayoría de los investigadores, como por ejemplo José Sanchís Sivera y Figueras Pacheco. Aunque esta fecha no está del todo confirmada, existe una inscripción el la torre Nord-Este, en la que aun se puede leer en números romanos la fecha de 1539. Finalmente se acabo el palacio sobre el 1614.


Es de estilo gótico renacentista. En 1671 se hospedó en este palacio el Obispo y Vicario General Joseph Barberá, invitado por el Duque de Béjar y Mandes y al mismo tiempo Señor de Onil.


Aunque el palacio es conocido como el del Marqués de dos Aguas, esta denominación no refleja la realidad. Lo mandó construir Ramón de Vilanova, barón de la Foia de Castilla y Señor de Onil y Fabanella.


El Palacio tiene una fosa exterior que da entrada a un claustro interior, en el cual se encontraba la prisión de la jurisdicción Señorial.


Tanto en el claustro como en los arcos faltó mucha mano de obra. Las habitaciones de interior son de bóveda y las ventanas tienen cómodos pedestales sin acabar.


El resto del edificio son plantas muy grandes y techos de madera con artesanía sin trabajar.


Para finalizar, el Palacio consta de tres torres, completando la cuarta el campanario de la iglesia Parroquial.

Castillo de Magaña

Este es considerado uno de los más importantes castillos señoriales del S. XV de la provincia de Soria. Además su estado de conservación es mejor de lo habitual. Sea como sea, lo que no se le puede negar es su sugerente y atractiva silueta, que mejor apreciarás desde la buena vista que ofrece la carretera que sube en dirección a Fuentes de Magaña o desde los puntos más altos del pueblo, con la vegetación desbordando sus lienzos y cubos en contraste con el ocre del paisaje, y con una alta torre del homenaje escondida por el también alto recinto interior del castillo.
Se encuentra situado en un empinado cerro próximo a la población y dominando a ésta, sobre el valle del río Alhama y el puente medieval que lo cruza en este punto. En la ladera de este cerro encontraremos una ermita con ábside rectangular, según autores de posible origen pre-románico.
El castillo, construido en mampostería, está compuesto de doble recinto en torno a la torre del homenaje, que es de origen beréber del siglo IX-XI, muy anterior al resto del castillo por tanto, y que forma parte de la red de grandes torres aisladas de origen beréber levantadas a lo largo del valle del Rituerto, como las de Masegoso, Trébago, Noviercas, Castellanos, La Pica o Aldealpozo. La torre conserva restos del almenado superior y algún ventanal con sillares labrados. El recinto interior, muy alto, es de planta cuadrada con la torre del homenaje en una de sus esquinas, y cubos en las otras dos. El exterior, mucho más bajo y de planta irregular, cuenta con siete cubos repartidos por el perímetro del cerco.


(Foto y datos de la Web de "Castillos de Soria")

Castillo de Monfragüe

El El Castillo de Monfragüe se encuentra situado al oeste de la Sierra de Las Corchuelas, a 465 m. de altitud.  En él se pueden ver restos de murallas y dos torres ya que las numerosas remodelaciones a manos de los cristianos destruyeron la fortaleza.
A finales del siglo XII el dominio del castillo pasó a manos de los cristianos, pero antes se dieron unos rifirrafes entre los almohades y las órdenes militares cristianas que hicieron que este fuese el momento de mayor auge del castillo. Y fueron estas últimas las encargadas de la defensa de esta plaza, primeramente fue la Orden de Santiago, luego la de Montegaudio, después la de Monfragüe y por último, en 1221, el castillo es cedido a la Orden de Calatrava. Más tarde, y cuando la línea de la “reconquista” se encuentra por debajo de Cáceres, el Castillo de Monfragüe pierde sus funciones de defensa y pasa a manos de los nobles que ayudaron a Alfonso VIII en la conquista de estas tierras.
Las torres que podemos ver hoy en el castillo son los restos de las remodelaciones que llevaron a cabo los cristianos. La torre circular es lo que queda de la restauración  de la fortaleza que hicieron los hombres de la Orden de Montegaudio entre los años 1180 y 1196. Podemos observar restos de sus muros de mampostería realizados en cuarcita.
La torre pentagonal, igualmente de cuarcita, corresponde al siglo XV. Reforzada en sus esquinales con ladrillo rojo, presenta un arco de herradura apuntado en su entrada y una bóveda, igualmente de ladrillo, de cañón apuntada. Esta torre se hizo con carácter de vigilancia más que de defensa, así se controlaría el paso del ganado trashumante y se podría ejercer el cobro de impuestos de paso que denotaría algún derecho de portazgo.
El castillo siguió ocupado a partir del siglo XV por familias nobles. En la Guerra de la Independencia sufrió importantes destrozos y tras ésta, se abandonó casi por completo. Aunque se ha constatado su ocupación esporádica en la segunda mitad del siglo XIX, el hallazgo de un par de monedas de esta época en los sustratos superiores de la torre redonda lo confirman.
En la actualidad el castillo es utilizado por los numerosos visitantes del Parque. Las panorámicas que se pueden disfrutar desde lo alto de la torre pentagonal hacen de él un lugar de obligada visita.
Después de las consabidas idas y venidas de musulmanes y cristianos a un lado y otro del río, en 1180 Alfonso VIII funda Plasencia e inmediatamente se logra recuperar la zona de Monfragüe. El castillo pasa a manos de las órdenes militares y más tarde a los nobles que recibieron privilegios reales por los servicios prestados.
(Asociación de Turismo de Monfragüe - Foto de Arteguías) se encuentra situado al oeste de la Sierra de Las Corchuelas, a 465 m. de altitud. En él se pueden ver restos de murallas y dos torres ya que las numerosas remodelaciones a manos de los cristianos destruyeron la fortaleza.


A finales del siglo XII el dominio del castillo pasó a manos de los cristianos, pero antes se dieron unos rifirrafes entre los almohades y las órdenes militares cristianas que hicieron que este fuese el momento de mayor auge del castillo. Y fueron estas últimas las encargadas de la defensa de esta plaza, primeramente fue la Orden de Santiago, luego la de Montegaudio, después la de Monfragüe y por último, en 1221, el castillo es cedido a la Orden de Calatrava. Más tarde, y cuando la línea de la “reconquista” se encuentra por debajo de Cáceres, el Castillo de Monfragüe pierde sus funciones de defensa y pasa a manos de los nobles que ayudaron a Alfonso VIII en la conquista de estas tierras.


Las torres que podemos ver hoy en el castillo son los restos de las remodelaciones que llevaron a cabo los cristianos. La torre circular es lo que queda de la restauración de la fortaleza que hicieron los hombres de la Orden de Montegaudio entre los años 1180 y 1196. Podemos observar restos de sus muros de mampostería realizados en cuarcita.


La torre pentagonal, igualmente de cuarcita, corresponde al siglo XV. Reforzada en sus esquinales con ladrillo rojo, presenta un arco de herradura apuntado en su entrada y una bóveda, igualmente de ladrillo, de cañón apuntada. Esta torre se hizo con carácter de vigilancia más que de defensa, así se controlaría el paso del ganado trashumante y se podría ejercer el cobro de impuestos de paso que denotaría algún derecho de portazgo.


El castillo siguió ocupado a partir del siglo XV por familias nobles. En la Guerra de la Independencia sufrió importantes destrozos y tras ésta, se abandonó casi por completo. Aunque se ha constatado su ocupación esporádica en la segunda mitad del siglo XIX, el hallazgo de un par de monedas de esta época en los sustratos superiores de la torre redonda lo confirman.


En la actualidad el castillo es utilizado por los numerosos visitantes del Parque. Las panorámicas que se pueden disfrutar desde lo alto de la torre pentagonal hacen de él un lugar de obligada visita.


Después de las consabidas idas y venidas de musulmanes y cristianos a un lado y otro del río, en 1180 Alfonso VIII funda Plasencia e inmediatamente se logra recuperar la zona de Monfragüe. El castillo pasa a manos de las órdenes militares y más tarde a los nobles que recibieron privilegios reales por los servicios prestados.


(Asociación de Turismo de Monfragüe - Foto de Arteguías)