martes, 4 de septiembre de 2012

Castillo de Cortes

Los orígenes del castillo de Cortes son muy antiguos, pudiéndose remontar a la época de dominación musulmana anterior a la reconquista de la villa. Las primeras noticias de su existencia datan de los años 1128, fecha en que fue confiado a don Ramón - hermano del Conde Rotrón de Alperche- señor de la villa recién conquistada.

Por los años finales del reinado de Sancho VII el Fuerte lo poseía Toda Ruiz, hija de don Rodrigo Abarca y, a partir de 1234, fue propiedad de la monarquía navarra, la cual nombraba sus alcaides y cobraba los tributos haciéndose cargo de las reparaciones; dicha propiedad la conservó la Corona hasta 1462 con el paréntesis de los años 1413 a 1428 que perteneció a Godofre; hijo bastardo de Carlos III el Noble, que se tituló primer conde de Cortes.

En 1462 Juan II lo donó a su hijo natural Alonso de Aragón, duque de Villahermosa, cuyo retrato se conserva en una de las dependencias del castillo. En 1533 se convirtió en marquesado, siendo su primer titular don Pedro Enríquez de Lacarra.

El castillo de Cortes está unido a la figura de Carlos III el Noble, quien se hospedó en él frecuentemente con motivo de sus cacerías. El castillo fue escenario de la histórica entrevista entre Carlos III y Martín el Humano, rey de Aragón, cuando éste eligió a Blanca para esposa de su hijo. En él, Fernando el Católico fue nombrado lugarteniente General del Reino para Cortes de Zaragoza en el 1464, como recuerda una lápida incorporada en la fachada.

La construcción, de origen medieval, ocupa un amplio rectángulo amurallado, con jardines en la parte posterior. Como núcleo del mismo tiene un patio rectangular, el patio de armas, en torno al cual se organiza todo el conjunto, situándose la vivienda señorial en el flanco occidental y en el ángulo sureste una torre prismática coronada por almenas y matacanes. Poco tiene que ver con la construcción actual, a no ser la cimentación de la citada torre, sótanos, así como la rampa que conduce desde el Patio de Armas hasta la primitiva puerta de entrada. El castillo tuvo otras torres, lo sabemos por la documentación que fueron reformadas en 1434 y 1447 por los moros tejeros y carpinteros de Tudela, como la Torre del Homenaje, la Torre Blanca y otras dependencias.

En el siglo XVI se remodeló este castillo, adquiriendo aspecto de palacio señorial, iniciándose la obra en el invierno de 1562 hasta 1634 que tiene lugar "la tasación de la fábrica del castillo". El actual recinto amurallado, de mampostería y ladrillo, con macizos torreones semicirculares flanqueando la entrada, fue construido en la Edad Moderna. Con todo, el definitivo aspecto corresponde a la reforma del siglo XIX, como bien delatan los arcos apuntados de algunas ventanas así como el ambiente romántico de los interiores neogóticos. Cuando se coloco sobre la portada principal un blasón barroco jaquelado, de la familia Jaureguizar.

El castillo de Cortes guarda en su interior una colección de pinturas al óleo, de diferentes épocas, estilos y escuelas que cronológicamente abarcan del siglo XVI al XIX.

La pieza cumbre es un retrato de Alonso de Aragón del último tercio siglo XVI; forma parte de la colección de retratos de la familia que Rolán de Mois - pintor de origen flamenco y uno de los miembros más representativos de la escuela aragonésa de la época-ejecutó para el Duque de Villahermosa, su protector.

Castillo de Balboa

El estado ruinoso del Castillo deja intuir su relevancia desde el siglo XIV. Sólo permanece “de pie” parte de la torre del homenaje y algún resto de lo que eran sus muros.


Su ubicación es en una colina que domina el valle que se abre en el encuentro entre el Arroyo Areal y el río Balboa. Parece ser que se erigiría encima de lo que fue un castro celta-astur con un fin defensivo, al igual que la mayoría de las fortificaciones bercianas.

De su carácter señorial, que se deja entrever a partir de sus ruinas, sólo se encuentran citas y referencias en el siglo XIV, momento en que estuvo bajo la potestad de D. García Rodríguez (Adelantado Mayor de Galicia en dicho siglo). De los Rodríguez de Valcarce fue a parar al Conde de Lemos en el siglo XV, dependiendo igualmente de los Marqueses de Villafranca en el siglo XVI y siendo enajenado más tarde a los Reyes Católicos, que lo incorporan a la Corona de León.

Para acceder a la fortaleza es preciso ascender por una ruta con bastante dificultad. En el Castillo se manifiestan signos de una reforma en el siglo XV.

Castillo fortaleza de Denia

La antigua carretera comarcal de Ondara a Denia nos conduce, a través de un corte en el horizonte de naranjos, a las protegidas tierras llanas de la imponente y majestuosa mole de la Sierra del Montgó. A sus faldas se extiende la actual ciudad de Denia, a los pies de su castillo-fortaleza construido sobre una elevación de unos 50 m que limitaba en su día con el mar a modo de gran tossal o atalaya.

El castillo está formado por dos grandes recintos concéntricos: el albacar y la alcazaba. Completa la fortificación un tercer recinto, algo excéntrico, que se conoce cono el baluarte de la mar, por haberse construido para defender a la plaza de los enemigos provenientes de otras costas.

El albacar es un gran reciento formado por un amurallamiento en cuyo recorrido se emplazan hasta un total de más de una docena de torres o cubos de distintas plantas, técnicas y defensas, clara muestra de la antigüedad y uso de esta gran fortaleza. El interior de este gran recinto albergó desde finales del siglo XIII hasta su destrucción en el año 1708, a la medieval población de Denia, por lo que se le denominaba la "Vila Vella", de la que quedan visibles restos a lo largo de su agradable visita y recorrido.

La alcazaba o recinto superior está delimitada y separada del resto de la fortificación por una muralla de diversas facturas y técnicas, como sucede en el albacar, predominando la construcción de cubos semicirculares en mampostería. En su interior se alberga el Museo Arqueológico Municipal, ubicado en las dependencias de lo que era el antiguo Palacio del Gobernador de los siglos XVII y XVIII, y adosado a los restos de lo que fue el antiguo palacio residencia del Marqués de Denia, de cuyas trazas, se deduce que debió ser un gran edificio renacentista al que se accedía por medio de unas impresionantes escaleras de mármol, conservadas en parte. De la fachada del palacio quedan cuatro cubos semicirculares de marcada planta.

A levante de los recintos anteriores se dispone el baluarte de la mar, de grandes dimensiones y planta trapezoidal, cuyo frente mayo es el marítimo. Fue construido sobre el diseño de un recinto más antiguo, al que se le reforzó y provisionó de marcadas cañoneras con sus correspondientes plataformas, características de los siglos XVI al XVIII. Sus vértices estan defendidos por sendos cubos circulares de los cuales el del flanco de mediodía es el conocido por "Torre del Galliver", visitable en la actualidad, toda ella realizada en mampostería y construida sobre parte del antiguo foro romano de Denia.

Los restos de lo que fue la alcazaba islámica, residencia de la corte del gran fata amirí Muyahid, se encuentran precisamente en sus puertas. La primera de ellas es la puerta de la "Vila", por donde se ingresa al castillo -una discutible restauración recuperó su gran entrada de arco de herradura en sillería-; la segunda puerta es la que daba acceso a la alcazaba, muy reformada por la construcción de un "revellín" en el siglo XVIII conocido como el Baluarte, y cuyo diseño original ha quedado en su interior como segunda jamba; por último, la más antigua y que ha mantenido su traza islámica es la existente en la "Torre del Mig", que controlaba el acceso desde la alcazaba al raval del mar. Esta puerta o torre, de sillería de pequeño formato, con ingreso en ángulo o codo, posee un arco de ligera herradura y se recuadra con un alfiz biselado, definiendo un conjunto monumental hispanomusulmán de la primera mitad del siglo XII, parangonable a puertas similares de la alcazaba de Jaén o de la fortificación de Niebla.

A este gran recinto fortificado, al acoger la ciudad medieval de Denia durante el siglo XV y principios del siglo XVI, se le dotó de torres claramente góticas realizadas en sillería concertada, con base alamborada y cornisa de toro, remarcando su remate de cañoneras preabaluartadas. Al conjunto se le dotaba de aberturas prismáticas abocinadas al exterior, como las de las torres "Rotja" y del "Nord", y de ventanas geminadas con arcos góticos, en el caso de la "Torre del Consell" o del Consejo, al estilo de la arquitectura civil Valenciana de la época, como serían el Palacio de Cocentaina, el del Papa Luna en Peñíscola, el primer recinto del castillo de Santa Bárbara de Alicante, etc.

La guerra de Sucesión tuvo unas consecuencias muy graves sobre la población y el castillo, de tal forma que la "Vila Vella" fue arrasada y destruida por las tropas de Felipe V, el palacio del Marqués de Denia derribado y desmantelado, cortadas las alturas y desaparecido todo recuerdo de su anterior vida urbana y palatina. A partir de entonces, el castillo sólo será una plaza fuerte de uso exclusivamente militar y, por tal, se le dotó de defensas y baluartes artilleados: así, se construyen el baluarte del Diamante como contrabraga del revellín que defendía la puerta que daba acceso al primer recinto y que se conoce como el "Baluart", al que se le dota de muro fusilero. A estas reformas, hay que sumar la adaptación del Baluarte de la mar.

La plaza quedó sin uso militar por orden del Gobierno dada en el año 1860, pasando, como otras fortalezas costeras, a caer en desuso y algunas de ellas pasaron a propiedad municipal o particular, como fue este caso de Denia que fue comprado por el Ayuntamiento en el año 1952, restaurándolo y convirtiéndolo en unos de los mejores ejemplos de espacios históricos de uso cultural.

(según Rafael Azaur y Francisco J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)

Castillo de Alcalá de la Selva

Se cree que en su origen fue una fortaleza musulmana. Probablemente la actual construcción date del siglo XV y era una fortaleza cuya función primordial era la de servir de residencia temporal a la familia de los Fernández de Heredia, que eran los señores nobles de Mora y de Alcalá. Posteriormente desarrolló un importante papel en las guerras carlistas.

La fortificación presenta una planta de forma rectángular que resulta extraña cuando se situa en lo alto de peñascos como es el caso de Alcalá. Eso confirma que su caracter era primordialmente residencial, antes que militar o defensivo. Posee un patio interno y a su lado una esbelta torre de Homenaje. En la base de la torre hay tres grandes salas.
En la parte superior se observan todavía tres vanos que formaban parte de una galería que seguía el modelo del castillo de Valderrobres, que también era residencia de la familia Fernández de Heredia.

Su fábrica es de mampostería aunque en los cantos aparezca la silleria.