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martes, 31 de diciembre de 2013

Castillo de Miranda del Castañar

Quiso la fortuna bendecir a Miranda del Castañar ubicando su caserío en un resalte del terreno desde el que se disfruta una hermosa panorámica. La otoñada compone en su entorno un canto a la vivacidad de su bello y cambiante paisaje.

Reseña histórica
Miranda del Castañar se constituye en Comunidad de Villa y Tierra bajo el reinado del monarca Alfonso IX. La protección del núcleo urbano repoblado se confió a una muralla, que serviría posteriormente de apoyo para la construcción del castillo. Mediado el siglo XV el monarca castellano Enrique IV donó la villa de Miranda - que había confiscado al conde de Alba - a don Pedro de Zúñiga, conde de Plasencia. Las obras del castillo se inician en 1451. Así lo atestigua una desgastada lápida incrustada en uno de los muros de la torre del homenaje. Dos años después del inicio de las obras fallece su impulsor don Pedro de Zúñiga - o Estúñyga, según reza la lápida fundacional -. Le sucede en el señorío de la villa su hijo don Diego López de Zúñiga, que en 1457 es intitulado Conde de Miranda del Castañar. Continuó las obras del edificio fortificado, hasta que fue ocupado por el duque de Alba don García Álvarez de Toledo, que reivindicaba derechos históricos derivados de la donación de la villa por el rey castellano Juan II a sus antecesores. Ciertas características arquitectónicas de alguno de los cubos de la barrera hacen presuponer a los historiadores que el cierre externo del castillo debió rematarse en épocas más tardías.


Características arquitectónicas
Muestra planta trapezoidal. Su estructura se compone con torre del homenaje de planimetría cuadrangular y un recinto amurallado de forma irregular, en cuyo contorno se distribuyen media docena de cubos defensivos. Combina materiales constructivos heterogéneos. El proyectista del edificio aprovechó una parte del recinto amurallado de que disponía la villa antes de la construcción del castillo. Estos tramos del recinto exterior se fabricaron con mampostería, mientras que en los muros más modernos hallaremos sillarejo irregular. La torre del homenaje ocupa una posición descentrada en el patio interior. Los restos de su corona que se han conservado nos permiten adivinar que tuvo almena sobre matacán apoyado en ménsulas de tres cuerpos y garitas angulares.


Estado de conservación
Conserva en buen estado de consolidación una parte importante de su estructura original. Es de propiedad particular y carece de uso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

martes, 24 de diciembre de 2013

Torre de Cespedosa

Cespedosa y Puente del Congosto siguen trayectorias históricas paralelas. Pero mientas ésta fue agraciada con la instalación de notable castillo, aquella hubo de conformarse con una simple, aunque esbelta y airosa, torre fortificada.

Reseña histórica
Compartía el torreón de Cespedosa con el castillo de Puente del Congosto la responsabilidad de la vigilancia del valle del Tormes. Ambas villas unen también su historia por la donación que de las mismas hizo Enrique III a don Gil González Dávila en el año 1393. La torre de Cespedosa debió ser erigida por el donatario o su hijo, don Juan de Ávila -señor de Cespedosa-, en la primera mitad del siglo XV. El emblema heráldico de la familia Ávila aparece incrustado en diferentes partes de los muros del edificio.


Características arquitectónicas
Descubriremos en su fábrica el empleo de mampuesto de canto rodado y roca granítica, que se refuerza en los ángulos con cuidada sillería. Es de planta rectangular. Su remate se resuelve con almena, junto a la que vuelan, en los frentes, resaltes amatacanados defensivos.


Estado de conservación
Muestra un buen estado de consolidación externa, a pesar de la apariencia de fragilidad y desamparo que le confieren su esbeltez y la soledad y falta de protección de su elevado emplazamiento, extramuros de la población de la que toma nombre.


(Los castillos y fortalezas de Castillas y León - Carlos M. Martín Jiménez)

domingo, 15 de diciembre de 2013

Castillo de los Bazán - Palacios de la Valduerna

La villa debió contar con antiguo recinto amurallado construido en tapial del que quedan algunos restos.

Reseña histórica
La construcción de los primeros componentes de la estructura del castillo se atribuye a Pedro González de Bazán, que había heredado el señorío de su padre Juan de  Bazán - adquirente del dominio por donación de Enrique II -. En los primeros años del siglo XV ordena la edificación de la torre del homenaje , que los tratadistas destacan como parte más antigua de la obra. Se llega a esta conclusión analizando su estructura y comprobando que carece de las troneras precisas para el empleo de las nuevas armas artilleras que caracterizan las construccines realizadas con el avance de la centuria. Tales aperturas ya aparecen  - aun cuando con caracteres que los especialistas califican como de "tipo arcaico" por su forma meramente circular - en los muros del recinto, que debieron ser construidos a instancia de Pedro de Bazán, quien había sucedido en la titularidad del señorío al constructor de la obra primera del conjunto.


Características arquitectónicas
Cuanto ha llegado hasta nosotros consta de un muro del recinto interno - almenado, horadado y parcialmente arruinado -construido con mampostería menuda, una torre entre circular y elíptica del mismo material, así como un pequeño retazo de otro de los m uros y algunas dependencias del recinto interior. Debió de tener planta rectangular con cubos angulares . La torre del homenaje, que ocupa una de las esquinas del recinto interno, ha sido reconstruida y consolidada . Se edificó para albergar cuatro plantas. Todo el conjunto se coronaba con remate almenado.


Estado de conservación
Sólo ha conservado algunas piezas del muro perimetral interno y la ovalada torre, que ha sido reconstruida y reafirmada. Es de propiedad particular.


(Los castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

jueves, 12 de diciembre de 2013

Castillo de Alberuela de Tubo

El Castillo de Alberuela de Tubo consiste en una gran plataforma de arenisca, de forma triangular, que se erige sobre otros dos bancales pétreos, con paredes elevadas en cuyo perímetro se hallan restos de un recinto fortificado. El castillo formó parte de una red de fortalezas que los musulmanes levantaron en el siglo IX para frenar el avance cristiano desde el norte, protegiendo la importante ciudad de Zaragoza y toda la Marca Superior de Al-Andalus.
El conjunto de la plataforma estaba cerrado por una muralla edificada en grandes sillares de arenisca, dispuestos a tizón, con la cara exterior almohadillada. Debido a un derrumbe del terreno, una parte de su sector occidental fue reconstruida en la Baja Edad Media (la actual puerta de acceso, en arco de medio punto, es también bajomedieval).
En cada uno de los ángulos de la fortaleza se elevaba una torre de planta rectangular, edificada con el mismo tipo de sillares, alguna de las cuales subsiste en la actualidad, siendo la más destacada la del ángulo SE, asociada a un largo lienzo de muro.
En el interior, las excavaciones han revelado la presencia de múltiples habitaciones rectangulares talladas en la roca, así como pequeñas cavidades circulares de algunos centímetros de profundidad dispuestas en líneas, a la manera de un damero (son el testimonio del modo de extracción de los bloques empleados para la construcción de la muralla).
El resto de la plataforma estaba ocupado únicamente por una cisterna y numerosos silos subterráneos en forma de pera. Ninguno de estos elementos es visible en la actualidad.
En su origen dicho castillo no trataba de ser un recinto-refugio para una población que habitara en los alrededores, sino de una fortaleza poblada por una guarnición exclusivamente militar e, hipotéticamente, por el representante de un posible poder político de carácter regional.
Los rasgos que avalan esta hipótesis son la calidad de la obra del recinto y las similitudes que muestra la muralla con la de la época omeya de Huesca, así como la escasa cantidad de material recogido en las excavaciones, que atestigua un número reducido de pobladores. La mencionada similitud con la muralla de Huesca, permite fechar la construcción del recinto hacia mediados del siglo IX, en los años inmediatamente posteriores al 850.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Castillo de Villanueva de Jamuz

Las similitudes que presenta la torre de este castillo con la gemela de Laguna de Negrillos permiten pronosticar que sus obras se deben al mismo patrocinador y a igual ejecutor.

Reseña histórica
La parte más antigua del edificio , incluida la torre del homenaje, se debe a la iniciativa de Diego Fernández de Quiñones - intitulado conde de Luna a partir de 1462 - y su esposa María de Toledo. Las obras debieron llevarse a efecto en la primera mitad del siglo XV. Don Suero de Quiñones, hijo de los impulsores del proyecto original,  heredó el castillo y realizó en él obras de reforma y ampliación.


Características arquitectónicas
Muestra planta trapezoidal con tres cubos angulares y una torre semicircular incrustada en medio del lienzo. La torre del homenaje, que tuvo cuatro pisos y se coronaba  con cornisa volada apoyada en modillones, ocupa el ángulo restante. Todo el conjunto se construye con mampostería menuda. Los remates angulares se cuadran con sillarejo. La similitud entre las torres de Villanueva y Laguna es muy patente. Las ventanas se enmarcan también aquí con jambas monolíticas y piedras que forman arco de medio punto o ligeramente apuntado.


E s t a d o d e conservación
Ha conservado lo más esencial de su estructura, con algunas faltas en el recinto externo. También perdió el remate volado de la torre. Es de propiedad municipal.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

domingo, 24 de noviembre de 2013

Torre de Toraza - Valtierra


Situación

La Torre de Toraza se encuentra en lo alto de la localidad de Valtierra, provincia de Navarra.

Historia

Los cimientos de la torre corresponden a un monumento funerario de un origen romano. En época medieval sus muros se recrecieron, convirtiéndose en atalaya defensiva y pasando a formar parte del sistema defensivo constituído por las murallas y el castillo que existió antiguamente. Hacia el año 842 era uno de los bastiones de Muza ben Muza. El 1110 el rey de Navarra Alfonso el batallador reconquistó el lugar.

Tras la reconquista, los musulmanes no abandonaron la villa sino que convivieron con los cristianos durante siglos. En 1515 se les obligó a marcharse o a convertirse al Cristianismo. Aunque la mayoría se quedó, convirtiéndose al Cristianimos y adoptando otros nombres, fueron odiados y perseguidos. Se les llamó conversos, moriscos o morotos. El apodo de los Valtierranos es Teo y el de los arguedanos Moroto. Mientras Teo viene a significar cristiano viejo, moroto significa converso. Autores como Quevedo reflejan en sus obras el argot de aquella época que aquí se conserva.

Estado de conservación

Se encuentra en estado de ruina progresiva.

Visitas

Es de acceso libre.

Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Castillo de Lezana de Mena

La torre de Lezana fue erigida en una época en que las diferentes estirpes de la nobleza regional burgalesa se encontraban trabadas en permanente pendencia. Goza de esa sutil forma de armonizar volumen y formas, característica de las torres burgalesas, que consigue, a base de argumentos estéticos de máxima sobriedad, arrancar siempre al visitante una expresión admirativa.

Reseña histórica
Su construcción originaria se atribuye a la familia Angulo, quien debió erigir un primer edificio en la segunda mitad del siglo XIV. La más antigua cita documentada de la torre corresponde al año 1397 y se refiere a un reparto de la herencia de Pedro Gómez de Porras, cuya esposa Juana Fernández de Angulo había aportado el edificio a la sociedad económica matrimonial. En la segunda mitad del siglo XV Lope García de Velasco forma mayorazgo en el que se incluía esta edificación. Debió ser (entonces cuando se construyeron la barrera defensiva y los garitores de la corona, y cuando se abrieron los vanos para toma de luces y vistas.


Características arquitectónicas
Su estructura, muy simple, se compone de barbacana exterior y torreón central rectangular, que se remata con corona de almena y garitas angulares. La cerca - ahora decrecida - refuerza su poder defensivo con cubos en las esquinas y torrecillas cuadradas en mitad del muro. Tuvo cuatro plantas y adarve sobre cubierta. Las plantas segunda y tercera recibían luces a través de angostos ventanucos apuntados. En sus fachadas se practicaron aspilleras defensivas. La torre, cuyos muros decrecen en grosor a medida que se elevan, alcanza una veintena de metros de altura. Se edificó con sillarejo de buena calidad. Peor material se empleó en la barbacana, que se levantó con mampuesto en época posterior a la construcción del recinto central.


Estado de conservación
Conserva íntegra su estructura primitiva. Ha sido restaurada. Es de propiedad particular y carece de uso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

viernes, 8 de noviembre de 2013

Castillo de Sotopalacios

La villa de Sotopalacios ostentó capitalidad jurisdiccional de la Merindad de Río Ubierna. Una tradición de base inconsistente vinculaba el castillo a la figura de Rodrigo Díaz de Vivar. No tiene otro fundamento la denominación popular del edificio como Palacio del Cid que la proximidad de la aldea de su nacimiento. Hubo, parece cierto, en su solar una fortaleza anterior. La intervención arqueológica ha desvelado la existencia de restos de anterior cimentación correspondiente a un edificio que nada tiene que ver con el actual. La tardía cronología del palacio que ha llegado hasta nuestros días desbarata toda pretensión de ver en la nominación legendaria alusiva al Campeador cualquier atisbo de veracidad histórica.

Reseña histórica
Edward Cooper advierte la presencia, en una crujía del ángulo noroeste, de "ventanales lanciformes del tipo habitual del siglo XIII". No obstante, las obras fundamentales del palacio que ahora contemplamos debieron llevarse a cabo a lo largo del siglo XV. Durante la centuria
siguiente continuaron las tareas de edificación, según se desprende de documentación relativa a una solicitud de autorización real. La plaza pertenecía a los Manrique en el momento del inicio de las obras de reedificación. El linaje Padilla y los duques de Lerma sucedieron a los titulares originales en la propiedad del inmueble.


Características arquitectónicas
Su estructura responde más a la de una residencia palaciega que a la de edificio militar de carácter estrictamente defensivo. Tiene planta cuadrada. En las esquinas de uno de los muros se instalaron dos gruesas torres - también de planta cuadrangular - dispuestas en posición diagonal respecto al frente del edificio. Una tercera torreta albarrana, de menor entidad, ocupa otro de los ángulos. Todo el conjunto se levantó con mampostería, reservando la sillería para el remate de los encuentros de las fachadas. El interior del palacio distribuye sus estancias en torno a un patio central. El edificio se corona con almena sobre matacán corrido apoyado sobre ménsula de doble cuerpo.


Estado de conservación
Conserva su estructura básica en buen estado. Ha sido restaurado. Es de propiedad particular. Se destina a vivienda.

martes, 29 de octubre de 2013

Castillo de Villapadierna

Perdido su cometido histórico, el castillo de Villapadierna ha pasado a cumplir funciones - puramente naturalistas y nada indignas - de soporte de un cuantioso número de nidos de cigüeña que se alinean sobre el remate de sus muros.

Reseña histórica
Fue construido por orden del Almirante de Castilla Fadrique Enríquez, que había recibido la villa de Juan II en 1431.


Características arquitectónicas
De cuanto se planificó y ejecutó han sobrevivido únicamente restos de un doble recinto que proyecta planta cuadrada concéntrica. La barrera externa aparece semiderruida y muy desgastada en los tramos conservados.
Mejor estado de preservación presenta la adusta torre central, en cuya parte superior se abren ventanas de amplia flecha. El acceso al núcleo interior se verificaba a través de la segunda planta del torreón. Todo el conjunto se construyó con mampuesto menudo, sirviéndose de sillería para recortar los ángulos y de sillarejo para enmarcar los vanos de los ventanales.


Estado de conservación
Ha llegado hasta nuestros días en estado semirruinoso. La vegetación engulle su recinto interno. Carece de uso.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Castillo de Cea


El castillo de Cea está librando su última batalla, en este caso contra los inexorables efectos del abandono y del transcurso del tiempo. Vivimos días de vísperas de su presumible total arruinamiento. Disfrutemos, hasta que se consume su desaparición, de los últimos vestigios de una fortificación cargada de resonancias históricas en la lucha fratricida en que se trabaron leoneses y castellanos con motivo de la fragmentación del reino acaecida en 1157 tras el fallecimiento del monarca Alfonso VII.

Reseña histórica
La fortaleza de Cea cumplió papel defensivo de la línea fronteriza del río del que toma nombre. La división del reino de Castilla y León motivó, durante los setenta años que transcurrieron hasta su definitiva reunificación, constantes fricciones. Su construcción debe ser, sin embargo, anterior a esta peripecia histórica. Se ha señalado que la fortaleza sirvió como presidio del rey navarro García a finales del siglo XI. En el Siglo XIV el castillo pertenecía a Juan Alfonso de Alburquerque. El monarca Pedro I - a quien sus detractores acusaban de ejercer un poder tiránico y cruel - ordenó el asalto y destrucción del castillo en la segunda mitad del siglo XIV.


Características arquitectónicas
Sólo han sobrevivido los restos de una majestuosa torre del homenaje, agrietada y en situación terminal, y algunos vestigios de una barbacana exterior. El derrumbe de los muros de la torre ha dejado al descubierto la intimidad de sus estancias interiores, que se distribuyen en diferentes pisos. El conjunto, que fue construido con mampostería, se coronaba con almena. Al pie de la torre del homenaje, y para reforzar las cárcavas terrosas excavadas por el río Cea, se construyó una barrera almenada de la que quedan en pie algunos vestigios.


Estado de conservación
Se conservan, únicamente, algunos lienzos del recinto interno y una parte de la muralla exterior, que soportan el paso de los años en estado de absoluto abandono.

viernes, 4 de octubre de 2013

Baños árabes de Ronda

Situado en el actual Barrio de San Miguel, antiguo Arrabal Islámico de la época musulmana. Dedicado a los baños termales constituye uno de los monumentos mejor conservados en la Península Ibérica dedicados a esta actividad.
Su antigüedad data de finales del siglo XIII, ubicado sabiamente junto al arroyo de las Culebras para abastecerse de agua más rápidamente por un sistemas de norias movidas por el trabajo y fuerza de un burro o asno.
Originariamente estaba provisto de preciosos mármoles, yeserías y mosaicos que sufrieron las expoliaciones en el transcurso del tiempo; aún así los baños árabes podrían volver a ser utilizados con una mínima restauración.
El edificio consta de tres salas bien diferenciadas, así como un sistema de conducción de aguas y calderas conservado casi en su totalidad.
Bien sabido es la importancia del agua, el bienestar y la higiene en el mundo árabe así como los centros de reunión por ello la belleza y la comodidad que se palpa nada más entrar en la estancia.
Así pues recorremos una habitación caliente con la caldera y la chimenea para la salida de humos, era la habitación de servicios propiamente .
La segunda sala o sala central está dividida en tras salas semiesféricas sobre arcos de herradura de ladrillos. Ciertas partes han sido reformadas pero aún se conserva un capitel corintio romano erosionado por el paso del tiempo. Es imposible pasar por alto la iluminación de la sala, repleta de luceros en forma de estrella por donde entrada la luz.
La tercera sala consta de una gran pila ,en los laterales se pueden apreciar claramente los canales del agua; esta habitación era destinada par el relajamiento, masajes y vestuario.
Fuera en la entrada vemos la puerta con arco de herradura y la alberca bien conservada que servía de limpieza antes de entrar a los baños.

martes, 24 de septiembre de 2013

Castillo y Murallas de Urueña

Encaramada en un desolado cabezo desde el que se divisa la infinita extensión de la llanura septentrional castellana, la villa de Urueña ocupa un emplazamiento que ofrecía extraordinarias condiciones defensivas para la estrategia militar medieval, al amparo del desnivel de la ladera que rodea su asentamiento. Al valor estratégico natural del emplazamiento se sumó, durante alguna fase del medioevo, su condición de punto fronterizo entre los reinos de Castilla y León.

Reseña histórica
La historia medieval distingue a la plaza como cabeza de merindad en el Infantazgo de Valladolid, donado por Alfonso VII a su hermana Sancha a comienzos del siglo XI. La sucesión de reformas que ha sufrido el conjunto contribuye a justificar la existencia de grandes lagunas en el conocimiento del decurso histórico de la fortificación. Fuentes indirectas permiten, sin embargo, fechar la construcción del castillo y recinto amurallado en el siglo XII, lo que sitúa a este conjunto entre los más veteranos de la provincia. El Tratado de Paradinas, suscrito en 1183 entre el rey castellano Alfonso VIII y el monarca leonés Fernando II, sirvió para delimitar las fronteras entre ambos reinos, al tiempo que recogía una singular cláusula mediante la que se imponía al soberano castellano un pacto de "no fortificación" de su territorio. Sin embargo estas Treguas de Paradinas excluyeron de la prohibición de atrincheramiento a la villa de Urueña, que había sido reconquistada por el ejército castellano dos años atrás. La unificación de los reinos de Castilla y León bajo la titularidad de Fernando III el Santo hizo decrecer el interés estratégico del recinto. En su anecdotario histórico figuran citas como el haber albergado a Doña María de Padilla, amante de Pedro I el Cruel, o el haber retenido, en régimen penitenciario, a ilustres personajes, como el conde castellano Pedro Vélez o la princesa portuguesa Doña Juana.


Características arquitectónicas
El conjunto fortificado sitúa el castillo fuera de la muralla, con la que conectaba a través de sendos muros que cerraban el acceso a la villa. Una de dichas paredes - la dispuesta hacia poniente - presenta aperturas para empleo de armamento defensivo y se remata con un imponente torreón cilíndrico. El muro de enlace alternativo, que cerraba un patio defensivo interpuesto entre muralla y castillo, se ha perdido. No obstante, aún pueden apreciarse los signos de sus acoplamientos a la muralla, cuyo contorno se amolda a la forma irregular del cerro en que se encarama la villa. El recinto se abre al exterior a través de dos puertas de singular belleza. En el extremo noroccidental hallaremos la puerta del Azoque, encastrada entre compactos torreones protectores. La villa se asoma hacia el vallejo en que se guarece la hermosa ermita románica de La Anunciada a través de una segunda puerta, abierta en un refuerzo de la muralla.


Estado de conservación
La soberbia muralla de Urueña ha sido recientemente restaurada y consolidada. Desde los miradores instalados en sus adarves se disfruta una panorámica incomparable sobre el océano de la planicie cerealista mesetaria. El recinto del castillo acabó dando acogida al cementerio municipal.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

martes, 17 de septiembre de 2013

Castillo de Santa Gadea del Cid

La villa de Santa Gadea del Término - que mudó su apellido en el siglo XIX por el más pomposo referido al legendario personaje don Rodrigo Díaz - debió fundarse en torno a la décima centuria. Allí confluían los reinos de Castilla y Navarra y a tal circunstancia se atribuye el origen de la denominación primitiva de la villa.

Reseña histórica
La muy antigua villa debió contar con punto fortificado desde la undécima centuria. Esta plaza con su castillo fue una de las propiedades que Fernando I recibió de su padre, Sancho III. Sobre ellas estructuró su dominio, intitulándose rey d e Castilla en el año 1035. Permaneció bajo dominio real hasta el siglo XIII. A comienzos de la siguiente centuria la familia Núñez de Lara aparece como titular de la plaza, que retorna a la corona bajo el reinado de Pedro I. Doña Sancha de Rojas adquirió la propiedad de la villa, y se la cedió a su hija, quien contrajo matrimonio, con Juan de Padilla. La actual fortaleza debió edificarse, presumiblemente sobre cimientos de la anterior, en el siglo XV. Se atribuye a la familia Padilla la orden de su reconstrucción.


Características arquitectónicas
Del conjunto medieval quedan en pie una torre cuadrada, que se asienta sobre incómoda base rocosa, y los restos de un muro protegido por dos cubos huecos. La torre conserva la bóveda nervada de la cubierta alta. Ha perdido, por el contrario, el remate presumiblemente almenado sobre matacán que debía apoyar sobre la hilada de ménsulas de dos cuerpos que recorre toda su corona. El acceso a su interior se posibilitaba mediante una puerta elevada ceñida con arco de medio punto. El edificio se levantó con cantería de muy desigual talla. Han quedado a la vista las entrañas de alguno de los paramentos exteriores lo que permite apreciar el relleno de ripio que contenían los muros, cuyo remate externo se lograba con sillarejo y mampuesto. Tuvo recinto cerrado sobre la planta del altozano en que se instala.


Estado de conservación
Los restos desarticulados que se han conservado han sido restaurados y consolidados. Es de propiedad municipal. Carece de uso.

(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Castillo de Torrecítores

A pesar del acoso de las edificaciones aledañas y de la transformación de su remate superior, la contundente compostura del castillo de Torrecítores dibuja una bella estampa en su recóndito emplazamiento. Su talante adusto casa bien con la naturaleza del sobrio paisaje circundante.

Reseña histórica
Aun cuando las primeras citas documentadas del castillo datan del siglo XV, se piensa que el edificio pudo construirse en la centuria anterior. Don Juan de Ortega, que fue titular del obispado de Almería, aparece en la nómina de propietarios en los últimos años del siglo XV.


Características arquitectónicas
Consta de un sólido recinto exterior que ciñe, más que protege, el torreón interior. La barrera exterior conserva el almenado, que fue eliminado en el edificio interior para dar asiento a un tejado a cuatro aguas. Todo se edificó con buena cantería. Los muros de la torre superan los dos metros de grosor. El edificio mostraba, en el interior, cuatro alturas. En el muro del piso superior se practicó una ventana de doble vano con arco apuntado. La planta inferior, rematada con bóveda de cantería, pudo servir como prisión en los tiempos en los que el acceso se verificaba por una puerta - hoy tapiada - situada a la altura del segundo nivel. Para entorpecer la progresión de eventuales asaltantes se instalaron, en el reducido espacio existente entre torre y barrera exterior, dos escaleras adosadas al cuerpo central protegidas con arcos.


E s t a d o d e conservación
Es de propiedad municipal. Conserva entera su estructura, aunque algunos planteamientos de su estructura original - como el acceso al edificio - han sido transformados.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Castillo de las Cabañas de Castilla

Castillo de las Cabañas de Castilla
Apartada de cualquier ruta turística, la villa de Las Cabañas de Castilla, - cuya denominación nos sugiere inevitablemente resonancias históricas medievales – atrae la atención por la compacta estampa de un edificio fortificado cuya silueta destaca extramuros de la población.

Reseña histórica
Los expertos han resaltado la similitud su torre, garitas y la talla de la cantería con las del castillo de Peñafiel, circunstancia que mueve a Edward Cooper a proponer el nombre de Hernán Gómez de Marañón como el del maestro cantero que intervino en su construcción. No se dispone de mucha información documentada sobre el castillo, que debió alzarse en el siglo XV. En sus muros encontramos blasones con las armas propias de la familia Castañeda. El tratadista Moreno García señala como sucesivos titulares del edificio al Conde de Osorno y al Marqués de Villatorre.

Características arquitectónicas
Su planta es sumamente sencilla, y se descompone en dos recintos de proyección cuadrangular. La torre interior apenas luce el recurso ornamental de cuatro cubos que se insinúan en las esquinas de la planta superior, que hoy se nos manifiesta desprovista del remate almenado que posiblemente mostrase su diseño original . Sus estancias se distribuían en cuatro pisos. El remate superior se cubre con bóveda de cañón reforzada con arcos fajones . Su aparejo externo se compone de sólida sillería, con la que se revisten los muros de tapial , que alcanzan - en la planta baja del edificio - la nada despreciable medida de tres metros y medio de grosor . Algunas ventanas saeteras permitían defender el edificio . La muralla del recinto externo debió tener mayor altura .

E s t a d o d e conservación
Es de propiedad privada . Se encuentra restaurado y se destina a vivienda .

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León
Carlos M. Martín Jiménez)



martes, 3 de septiembre de 2013

Castillo de Ademuz

El castillo de Ademuz se sitúa en el término municipal de Ademuz, comarca de Rincón de Ademuz, Comunidad Valenciana, España.
Este castillo fue erigido en la cima del monte de los Zafranes, en cuya ladera se sitúa la población. Se desconocen sus orígenes, si bien por los restos de época romana hallados en sus alrededores se podría considerar que tiene este origen. Aunque quedan algunos vestigios en pie, en la actualidad se encuentra en un notable estado de ruina. Desde 1929 goza de protección legal.


Historia
Ademuz no empezó a tener importancia hasta la dominación musulmana, siendo refortificado en este periodo. Pedro II de Aragón conquistó Ademuz en el año 1210. Más tarde pasó nuevamente a manos musulmanas, hasta que Jaime I lo reconquista ya definitivamente en el año 1259. En el año 1319 la Orden de Montesa estableció una Encomienda en la comarca. En el año 1656 un fuerte terremoto afecto al castillo. Por último, durante las Guerras Carlistas del Siglo XIX sirvió de base para las tropas del Pretendiente, por lo que se libró allí una batalla en 1837 que enfrentó al Serrador contra el ejército.
Los orígenes del castillo de Ademuz se remontan a la época musulmana, cuyas fuentes documentales ya dan testimonio de la existencia de la fortaleza de Al-Damus, dentro de la red defensiva que discurría por el río Turia, en el Shark-al-Andalus u oriente peninsular. Su ventajosa ubicación, aprovechando un corte vertical del terreno a la parte de mediodía del cerro de los Zafranares, en cuyas faldas se asienta la villa, lo hacía inexpugnable por ese lado y constituyó un gran obstáculo para su conquista en 1210 por Pedro II de Aragón, con la decisiva ayuda de los caballeros de la orden del Hospital y, especialmente, de la orden Templaria.
Con la conquista cristiana del siglo XIII, los Templarios recibieron algunas rentas y privilegios en la villa de Ademuz, que más tarde (a principios del siglo XIV) pasarían a la nueva orden de Montesa, que instituyó una encomienda en Ademuz. Los nuevos pobladores decidieron erigir la primera iglesia parroquial de Ademuz en el lugar más seguro: al amparo de los muros del castillo. Esa primitiva iglesia parroquial estuvo bajo la advocación de san Pedro.1 La antigua parroquial desapareció destruida en el terremoto de junio de 1656, cuando ya estaba en funcionamiento la actual iglesia arciprestal de san Pedro y san Pablo, consagrada en 1644 en la plaza del Rabal, mucho más accesible. El seísmo tuvo lugar la mañana del 7 de junio, destruyendo además gran parte del castillo, la Casa de la Villa y numerosas casas.2 En las postrimerías de ese siglo e inicios del siguiente se construyó la ermita de santa Bárbara, cuyos muros ruinosos todavía pueden observarse hoy dentro del perímetro del castillo.
Durante toda la Edad Media la fortaleza de Ademuz, con su iglesia parroquial dentro, continuó jugando un importante papel defensivo, al constituirse como una villa y castillo de frontera, ahora con el reino de Castilla. Es por ello que los monarcas aragoneses se preocuparon bien de mantenerla en condiciones operativas ante eventuales ataques. De hecho, junto a la vecina fortificación de Castielfabib, resistió heroicamente las invasiones de las tropas castellanas de Pedro I de Castilla en el curso de la llamada Guerra de los Dos Pedros (1356-1369). Destruida y reconstruida en varias ocasiones a lo largo de la historia, especialmente durante las guerras carlistas del siglo XIX, todavía pueden distinguirse algunos fragmentos de muros y cimientos. La reciente habilitación del lugar como zona recreativa, ha convertido el castillo de Ademuz en uno de los mejores miradores de la comarca del Rincón de Ademuz.
Además del castillo propiamente dicho, la villa de Ademuz contó con un cinturón de muralla que abrazaba la población y, al menos, cuatro puertas, de las cuales únicamente subsiste en la actualidad el Portal de San Vicente. Tanto de la fortaleza como de las murallas existe abundante documentación archivística: de las obras realizadas por la realeza, del nombramiento de alcaides, del avituallamiento, etc.

jueves, 29 de agosto de 2013

Castillo de Castielfabib

El castillo de Castielfabib es un castillo existente en la villa de Castielfabib, municipio perteneciente a la comarca del Rincón de Ademuz, en la provincia de Valencia, Comunidad Valenciana (España).

Historia
La zona en la que se ubica el castillo fue tempranamente poblada, como lo prueban los

hallazgos de restos arqueológicos correspondienets a los períodos ibero y romano.
La fortaleza de Castielfabib parece sin embargo tener un origen árabe y se sabe que fue

conquistada por Pedro II de Aragón en el año 1210, tras un largo asedio a su castillo. Una vez terminada la conquista de la comarca del Prerincón y expugnado el castillo, Pedro II celebró y presidió en él, y durante tres días, las Cortes Generales de Aragón. Más tarde el castillo fue recuperado por los musulmanes, para ser definitivamente reconquistado por Jaime I de Aragón, quedando como lugar de la Corona de Aragón con los derechos de los diezmos cedidos a la Orden del Temple, que pasarían a la Orden de Montesa en 1319.
A partir del siglo XIV los datos que se conocen sobre Castielfabib no hacen sino aludir a los continuos conflictos bélicos que no dejaron de sucederse desde 1364, con la guerra con Castilla, y que ocasionaron continuos destrozos y devastaciones en el conjunto de la villa y su castillo, como son la Guerra de la Independencia, las Guerras Carlistas o la última Guerra Civil española.
Son muchas las guerras en las que se ha visto involucrado Castielfabib, y entre ellas la del rey de Castilla Alfonso XI y el monarca aragonés Pedro IV de Aragón, aunque más tarde ambos aunarían esfuerzos para hacer frente a la invasión de los benimerines, y que por este motivo fortificaron diversas plazas, entre ellas la de Castielfabib. Un segundo hecho relevante sobre la población fue la llamada guerra de los Dos Pedros, en la que la fortaleza destacó por su ubicación e inexpugnabilidad. Durante la ocupación francesa el castillo fue utilizado como cárcel y como comandancia militar.
En 1835, durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), se procedió a la reconstrucción del castillo para la guerra. Para ello se buscó mano de obra entre los pueblos circunvecinos, de los que concurrían multitud de pobres que se ocupaban en el trabajo, otros en clase de arrestados, e incluso a las mujeres se les hacía transportar cargas de agua. El trato dispensado a aquellos infelices fue inhumano, no obligándoles únicamente a trabajar más de lo que podían, sino que fueron puestos a disposición de unos capataces de aspecto tosco, que les maltrataban con palos, látigos y cadenas. Cuando las tropas nacionales ocuparon el castillo, arruinaron las nuevas obras fabricadas.


Descripción
Como antigua villa-fortaleza son bastantes los restos que quedan diseminados por todo el pueblo, unos integrados dentro de las viviendas, y otros solitarios como vestigios erectos del pasado.
La parte del castillo que actualmente se conserva es la torre del homenaje, de la que
recientemente se ha restaurado el paseo de ronda, actualmente adaptada a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles. La torre del homenaje se alza sobre un promontorio rocoso que domina el valle, el pueblo y la carretera. Esta posición viene dada por la función estratégico-defensiva que cumplía en el momento de su construcción, hacia el siglo XII, aprovechando una parte del castillo cuyos orígenes parecen ser inicialmente, romanos y posteriormente árabes.
Tras su construcción inicial, el edificio ha sufrido numerosas reformas, modificaciones y añadidos en su primitivo núcleo medieval, consistente en una estructura a base de arcos de diafragma con capillas laterales entre contrafuertes de bóvedas de crucería y techumbre de madera, tipología que corresponde a la de las denominadas Iglesias de Reconquista. En el siglo XVI se le añadió la sacristía, el campanario y capillas en el tramo de los pies. En el siglo XVIII y principios del XIX se revistió el interior de los arcos diafragma para formar una iglesia de tres naves con bóveda de cañón, con lunetos en la nave central, decorando uno de los tramos de dicha nave con pinturas al fresco alusivas al Misterio Eucarístico. En este momento se recreció el presbiterio y se recubrió con cúpula sobre tambor similar a la situada sobre la capilla de la Comunión. El archivo y la imaginería se destruyeron durante la Guerra Civil, a excepción de un Cristo de reducidas dimensiones del siglo XVII. Son de destacar las importantes muestras de pintura mural gótica aparecidas tras iniciarse las tareas de la

reconstrucción que actualmente se está llevando a cabo.

(Datos de Wikipedia - Foto de Alfredo Sánchez Garzón)

sábado, 24 de agosto de 2013

Castillo de Torrepadierne - Pampliega

Nunca una granja agrícola contó con dependencias tan señoriales como las que adornan la explotación de labranza, sita en término de Pampliega, que acoge la extraordinaria fortificación de Torrepadierne, muestra sublime de la arquitectura militar burgalesa.

Reseña histórica
Se atribuye el impulso de las primeras obras de su construcción al matrimonio formado por Lope de Valdivieso - Maestresala de los Reyes Católicos - y Catalina de Avellaneda, quienes ordenaron edificar el castillo en los últimos años del siglo XV. La obra debió ser continuada por Diego de Valdivieso, hijo de aquellos, y rematada en el primer tercio del siglo XVI. Narran los historiadores que don Diego ejerció como capitán de las tropas comuneras burgalesas, empleando mano de obra militar para rematar la edificación.


Características arquitectónicas
Algún tratadista señala que el conjunto debió constituir grandiosa fortaleza, provista de toda suerte de protecciones, con barreras exteriores, foso y sus correspondientes puentes levadizos. De toda aquella alharaca arquitectónica únicamente ha llegado hasta nosotros - y no es poco - un torreón con palacio adosado. Todo ello forma un plano de planta cuadrada con torre cuadrangular incrustada en uno de los ángulos. El palacio dispone de estancias distribuidas en dos alturas y patio interior. El elemento más sobresaliente del conjunto es, sin ninguna duda, el soberbio torreón. En su estructura se aprecian dos calidades de materiales constructivos. La parte correspondiente a la mejor cantería, empleada en el tramo alto, parece corresponder a la obra impulsada por Diego de Valdivieso. Edward Cooper sugiere la posible relación del autor de la almena con el edificador del Arco de Santa María de la capital bugalesa. Sus treinta metros de altura no rinden mas de cuatro pisos. Se culmina con un magnífico remate de matacán sobre ménsulas con almenas provistas de troneras y ocho garitones volados con similar diseño de corona.


Estado de conservación
Ha integrado su conjunto en el caserío de la granja agrícola en la que se enclava. Su elemento más destacado - la magnífica torre del homenaje se ha conservado integra y muestra buen estado de consolidación.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

martes, 20 de agosto de 2013

Castillo de Vimianzo

El Castillo de Vimianzo, también conocido como Torres de Martelo, se encuentra en la entrada de la villa de Vimianzo, en el ayuntamiento del mismo nombre, provincia de La Coruña. En la actualidad acoge una muestra permanente de artesanía popular.

Descripción
Se encuentra en muy buen estado de conservación. Conserva partes del siglo XIII, aunque la mayoría pertenecen a los siglos XIV y XV.
El edificio tiene planta poligonal irregular adaptándose al terreno. Se compone de tres torres defensivas rectangulares alrededor de un patio de armas además de la torre del homenaje, con sus almenas voladizas.
Las almenas en punta de diamante que antes rodeaban la totalidad del castillo sólo se conservan en la Torre del Homenaje y en el paseo de uno de los muros.
Su perímetro está rodeado en su totalidad por uno profundo foso. También conserva el camino de ronda y en el portalón de entrada al patio se puede ver el escudo con la cabeza de lobo de los Moscoso.
La cercanía de la fortaleza a la costa le permitía controlar las rutas comerciales del Mar del Norte, los negocios de la sardina y de la sal y rescatar los botines de los barcos que naufragaban en estas costas.


Historia
Construido entre finales del siglo XII y principios del XIII, por el linaje Mariño de Lobeira. De esta primera construcción apenas queda ningún vestigio, pese a que excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la década de los ochenta descubrieron los cimientos de una gran torre en el actual patio de armas.
En el año 1348 el rey Alfonso XI confiscó esta fortaleza a Roi Soga Mariño de Lobeira, para vendérsela al arzobispo compostelano Juan García de Manrique. Pasó después a manos del duque de Arjona, Fadrique Enríquez y se calcula que entre 1425 y 1429 pasó por primera vez a formar parte de las propiedades de los Moscoso.
La historia de este castillo se vincula desde entonces a la noble familia de los Moscoso de Altamira, emparentados con la familia de los Traba, familia la de los Moscoso que constituirán el Condado de Altamira en la persona de Lope Sánchez de Moscoso, primer conde de Altamira.
En este lugar tuvo Pedro Madruga cautivo al obispo de Tuy, Diego de Muros, que pagó por su rescate setecientos mil reales.
Durante la revuelta irmandiña este castillo no fue una excepción, asediado fue tomado por las armas y destruido en 1467. Poco antes, en 1465, sirvió de prisión para el Arzobispo de Compostela Alonso de Fonseca II, encerrado en una jaula (que la leyenda dice era de oro), durante dos años, por orden de Bernal Sánchez de Moscoso.
Al rematar la revuelta el castillo se reconstruye por orden de Fonseca II. No será hasta 1472 cuando vuelva a manos de los Moscoso por obra del Conde de Altamira, Lope Sánchez de Moscoso. A partir de este momento será el centro de la jurisdicción señorial de Vimianzo, con dominio sobre Camariñas, Lage, Zas y Mugía.
A partir del siglo XVI con el traslado a la Corte de los Altamira administrarán sus posesiones los alcaides o meriños.
En 1833 se suprimen las jurisdiciones señoriales y los Altamira venden el castillo en 1870 a Ramón Martelo Núñez.
La última gran reforma fue realizada en el siglo XIX por Evaristo Martelo Paumán, Marqués de Almeiras, ya que en esta época el castillo estaba en bastante mal estado por lo que realizó obras para hacerlo habitable. Posteriormente su hija, Dolores Martelo de la Maza, soltera y sin descendencia, cedió la fortaleza, ironías del destino, al Arzobispado de Santiago, que tanto luchara por él en tiempos pretéritos. Finalmente en 1973 fue comprado por la Diputación Provincial de La Coruña, que lo acondicionó para su visita.

domingo, 18 de agosto de 2013

Castillo y Murallas de Haza

Haza muestra una imponente estampa al viajero que transita por la hondonada excavada por el discurrir del río Duero. Encaramada sobre un amplio altozano enseña los vestigios de su esplendor pasado, cuando llegó a albergar sede de arciprestazgo de la diócesis de Osma. Su recinto amurallado y su castillo, castigados por el tiempo y el abandono, parecen, desde la lejanía, más de  lo que en realidad son. Y son mucho menos de lo que fueron, pues en épocas medievales la villa destacó como sobresaliente plaza fuerte.

Reseña histórica
Haza fue punta de flecha del movimiento de la reconquista en los albores del siglo X. De su repoblación se encargó el padre de Fernán González, don Gonzalo Fernández. Desde tiempos tempranos Haza quedó fortificada . Bajo  el amparo de su seguridad, en la villa nació, durante la decimosegunda centuria , doña Juana de Aza, madre de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Padres Dominicos. La plaza pertenecería, con el correr del tiempo, a don Juan Manuel. A finales del siglo XV el dominio de la villa corresponde al primer conde de Miranda, don Diego de Zúñiga y Avellaneda, quien inició las obras de la mayor parte de los elementos arquitectónicos que, con notables signos de transformación y deterioro, han llegado hasta nosotros. A sus descendientes se atribuye el remate de las obras, que debieron concluirse en el siglo XVI.
 
Características arquitectónicas
Los restos del conjunto que han sobrevivido a la rapiña consisten en u n edificio rectangular  y algunos paños d el recinto exterior. Los cubos y torres que reforzaban la cerca aún conservan, en determinados  tramos, las ménsulas sobre las que apoyaba lo que debió ser  imponente remate volado de muralla. La cerca medieval envolvía la población. En uno de los extremos del lado que se asoma al valle inferior se instaló la torre del homenaje, que dividía su espacio interior en varias alturas comunicadas por escaleras empotradasen el muro. Su remate se coronaba con almena.
 
Estado de conservación
Los restos del conjunto  fortificado son de propiedad municipal. Han sido consolidados . Se conservan piezas desmembradas del fantástico conjunto medieval. Algunos tramos de muralla han servido de apoyo a viviendas, de modo que el caserío aparece parcialmente incorporado a la cerca.

(Carlos M. Martín Jiménez en "Los castillos y fortalezas de Castilla y León)

viernes, 9 de agosto de 2013

Torre de Olmos Albos

La fronda que la circunda parece querer proteger la intimidad de esta bellísima muestra de la arquitectura militar burgalesa. La carencia de virtudes militares del sombrío emplazamiento ejerce, también, efecto favorable para ocasionar sorpresa en el visitante. Su descubrimiento se saluda, indefectiblemente, con una expresión de admiración.

Reseña histórica
Fue edificada en el siglo XVI a instancia del matrimonio formado por Diego Gamarra y Leonor de Serón. Un hijo del matrimonio, llamado Diego, sucedió a los constructores en la propiedad del inmueble. Los tratadistas citan como titulares sucesivos a componentes del linaje Salamanca y a los condes de Berberana.

Características arquitectónicas
Tiene planta rectangular. En sus ángulos se incrustan cuatro esbeltos cubos. Todo el conjunto se corona con almena. Se construyó con sillería. Proclama su evidente carácter residencial abriendo al exterior sus diferentes pisos mediante un buen número de ventanas, adinteladas las más y enmarcadas con arco rebajado -escarzano o carpanel- las restantes. La fachada principal luce un espectacular blasón correspondiente al linaje de los impulsores de su edificación. El carácter palaciego o residencial del edificio se pone, también, de manifiesto al contemplar la llamativa portada.

Estado de conservación
Ha sido adquirida por una Caja de Ahorros, y se encuentra pendiente de rehabilitación y destino. Conserva en buen estado su estructura, tanto en el interior como en cuanto se aprecia desde el exterior.

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Castillo de Paradilla del Alcor


No pasó inadvertido al fenómeno histórico de la Reconquista este recóndito caserío -carente de independencia administrativa y vinculado al municipio de Autilla del Pino-, que pervive aislado de cualquier ruta convencional en los secarrales donde confluyen la Tierra de Campos y El Cerrato. De aquella peripecia quedó como vestigio un edificio fortificado sobre cuyas ruinas se alzó el castillo de reducidas dimensiones y airoso porte que hoy se consume día a día en el caserío de Paradilla en espera de una urgente intervención que ponga remedio a su previsible arruinamiento total.

Reseña histórica
El edificio que ha llegado hasta nosotros debió suplantar a otro de factura anterior, erigido durante el episodio histórico de la Reconquista. No hay unanimidad entre los tratadistas a la hora de fijar el origen del actual edificio, pues mientras unos lo sitúan en el siglo XIV otros retrasan su construcción hasta la centuria siguiente. Bernard Remón destaca, como reseñas históricas de esta fortificación, su intervención como punto guarnicionado por el infante Don Juan durante su asedio a la capital palentina en tiempos de la minoría de Fernando III y su condición de escenario de las tramas urdidas en torno a 1520 entre su propietario, señor Ladrón de Guevara, y el obispo Acuña para apoyar a la sublevación comunera.
En el desgastado escudo que corona la puerta de acceso del recinto exterior parece adivinarse la simbología heráldica de los apellidos Salcedo, Guevara y Rojas - entre otros-, cuyas familias debieron intervenir en una reforma que se llevó a efecto a comienzos del siglo XVII.

Características arquitectónicas
Dispone de doble recinto. El exterior es muy amplio y cuenta con una hermosa puerta de acceso enmarcada por arco de medio punto entre cubos estilizados con forma de linterna. El recinto interno muestra planta cuadrada con un solo torreón cilíndrico angular.
Las sucesivas reformas que se han llevado a efecto han empleado toda suerte de materiales líticos, por lo que su desaliñado aspecto actual nos muestra una curiosa combinación de mampuesto, sillarejos más o menos regulares y sólida sillería bien tallada. El arruinamiento de su remate superior impide discernir la función de una aparente ladronera o balcón amatacanado que se refugia junto al torreón principal como único resalte ornamental persistente. El conjunto muestra una armonía de volúmenes muy digna de ser destacada.

Estado de conservación
Sufre penoso abandono, preludio de su inevitable ruina. Resultaría imperdonable la pérdida definitiva de un vestigio histórico medieval tan importante y de tan hermosa compostura. Es de propiedad particular y forma parte de un caserío.

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

lunes, 5 de agosto de 2013

Castillo de Montemayor del Río

La villa de Montemayor ocupa un frondoso valle regado por el río Cuerpo de Hombre. La silueta de su desgastado castillo resulta perceptible desde la lejanía. Los juegos de luces crepusculares y la estación otoñal ponen en este escenario, de marcado acento forestal, tintes cromáticos que embellecen de manera muy notable el entorno por el que transita la principal vía de acceso a la villa.

Reseña histórica
No existe acuerdo concluyente sobre la fecha de construcción de este castillo. Mientras algún autor - Pinilla - aventura que el edificio "no debe ser anterior al siglo XV", otros tratadistas - Cobos y de Castro pronostican que fue erigido, probablemente, en el comienzo del siglo XIV. Aducen estos últimos como aval de su conclusión la similitud de su puerta de acceso con la del castillo de Ledesma, lo que permite suponer "su atribución al infante don Pedro o su hijo don Sancho entre 1281 y 1312". El siglo XV vería nacer, en su opinión, el recinto exterior, del que apenas resta, como simbólico vestigio, la puerta de lo que debió ser completa barrera avanzada.


Características arquitectónicas
Su planta dibuja un oblongo e irregular trapecio. Constaba de dos recintos. Ha desaparecido prácticamente el exterior, del que apenas restan dos testimoniales cubos que flanquean un vano de acceso al edificio interior. El inmueble fue construido con irregular mampuesto que se completa con sillares para el remate de las esquinas. La torre del homenaje se incrusta en uno de los ángulos. Ha llegado hasta nosotros muy desmochada y rebajada. El resto del perímetro se defiende con tres torres rectangulares y dos cubos. Todo el conjunto se remataba con simple almena. Se ha catalogado este conjunto como construcción atípica, que se desmarca netamente de la tipología habitual de los castillos salmantinos. El destino del edificio parece claramente vinculado con la finalidad residencial palaciega.


Estado de conservación
Su estado ha sido definido como "ruina consolidada". Conserva diversos elementos arquitectónicos de su estructura original. Se da la curiosa circunstancia de que se desconoce quién es el propietario de este castillo, por lo que de manera subsidiaria se le atribuye titularidad pública. Acoge, en la estación estival, algunas actividades culturales.

viernes, 2 de agosto de 2013

Castillo de Malagón

Situación
El castillo de Malagón se encontraba en la localidad del mismo nombre, uno de los mayores pueblos del norte de Ciudad Real, e importante enclave defensivo de los accesos al Guadiana.


Historia
El origen antiguo origen de la zona puede comprobarse en los restos del castillo, donde se han encontrado vestigios que van desde la Edad del Bronce y el Hierro, a la cultura romana y a la islámica.


Estado de conservación
Del castillo de Malagón no quedan restos constructivos visibles. A pesar de todas las leyes y decretos relativas a su protección, fue totalmente destruido en los años 60-70 del pasado siglo y en su solar se levantaron viviendas.


Protección
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

jueves, 1 de agosto de 2013

Castillo de Coca

La villa de Coca aparece vinculada a sugestivas reminiscencias imperiales romanas. Corresponde a la Cauca del Bajo Imperio el honor de haber sido cuna de Teodosio el Grande, último emperador romano de oriente y occidente. Con tan egregios antecedentes no puede sorprender que Coca cuente con una obra de arte de la arquitectrura militar que ha merecido los más encendidos elogios de los tratadistas. Edward Cooper -a pesar de que criticase severamente su restauración- distinguió a esta fortaleza con el regalo de una contundente alabanza: "el castillo es un verdadero escaparate de la cúspide del arte mudejar en los últimos momentos antes de que la media luna dejara de columbrarse para siempre en Castilla la Vieja".
Reseña histórica
Los historiadores no han aunado posturas acerca de la determinación del impulsor de las obras de este castillo. Unos atribuyen el mérito de su construcción a don Alonso de Fonseca, que ejerció como obispo de Avila y arzobispo de Sevilla. Consideran estos tratadistas que las obras del soberbio edificio -generalmente reconocido como obra puntera de la arquitectura militar mudejar- debieron comenzarse en torno a 1453, fecha en que el monarca Juan II otorgó al prelado licencia para construir cualquier fortaleza en la villa de Coca, cuyo mayorazgo había formado juntamente con Alaejos en virtud de la autorización real. Otros estudiosos piensan, como impulsor de la construcción del castillo, en la persona de un sobrino de aquél, también llamado Alonso de Fonseca, y retrasan la fecha de inicio de la edificación hasta 1473. Los historiadores señalan que una fortaleza de esta naturaleza sólo podía edificarse en una circunstancia histórica caracterizada tanto por la debilidad de la monarquía como por la paralela pujanza de la nobleza. Los Reyes Católicos hubieron de preocuparse por garantizar que su titularidad recayese en leales servidores. Antes de la muerte de Alonso de Fonseca, Isabel había decretado la exclusión de las hembras como sucesoras por vía hereditaria en.su propiedad, para garantizar que la plaza fuese a parar a manos de don Antonio Fonseca, cuya fidelidad a la corona parecía indudable.

Características arquitectónicas
Muestra planta trapezoidal con doble recinto. El edificio se protege con profundo foso, que se tapiza con muro de ladrillo para contener el inestable substrato terroso. Llama la atención un singular espolón construido en la base del torreón angular del recinto exterior más expuesta a posibles ataques enemigos. Este machón protege un pozo cuyo aparente servicio parece orientado a la refrigeración de las piezas artilleras. Sin embargo los tratadistas Cobos y de Castro advierten sobre la finalidad del pozo como sutil medio de detección de posibles excavaciones en forma de minas subterráneas que pudieran realizarse desde el exterior por las tropas de asalto para burlar la resistencia del castillo. El nivel de las aguas, artificialmente elevado, permitiría detectar las ondas que habrían de derivarse de las vibraciones producidas por la excavación de la mina. Se ha sugerido incluso la posibilidad de existencia de un entramado de canalizaciones que recorriese la base del foso, cuya ruptura provocaría un ingenioso sistema antimina por inundación. La estructura del castillo combina aspectos constructivos orientados a una finalidad residencial con un diseño defensivo de aplicación inequívocamente militar. Sobre la compacta silueta del recinto interior destacan dos formidables torres -poligonal la menor y rectangular
la del homenaje- ricamente decoradas. Las dependencias palaciegas se estructuran en torno a un patio de armas, que tuvo en origen diseño renacentista. Se ha restaurado recientemente. Lamentan los tratadistas la desaparición de sus materiales originales, que fueron enajenados por el administrador del palacio. Su galería porticada superior se decora con arcos deprimidos rectilíneos. Se ha esbozado la posibilidad de que en el diseño del castillo se combinase la aportación de un ingeniero que plantease los condicionantes de logística militar, un arquitecto que diese forma al diseño y un alarife -se cita el nombre de Alí Caroque se hiciese cargo de la exquisita construcción, en la que Cooper resaltaba "la sensación de orgánicas de la proliferación de torres y garitas poligonales que brotan unas de otras; y la increíble diversidad de técnicas decorativas de ladrillo".

Estado de conservación
Completo y en buen estado de conservación. Fue reconstruido a mediados del siglo XX. Cedido por la Casa de Alba al Ministerio de Agricultura, que instaló en sus estancias una escuela de formación de capataces agrícolas y forestales,está gestionado por la Junta de Castilla y León.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Castillo de Peña Negra

El Nombre de “Peña Negra” está centrado en la gran peña que por el lado del levante corona al Santuario de Tíscar. El Cerro de Don Pedro se eleva aun mucho más y no es tan escarpado como la propia Peña Negra. El Cerro de Don Pedro alcanza los 1611 metros y queda rodeado por Carasol de la Chaparra, la Cuerda de la Calera y Peña Negra por el Lado del Santuario. Esta peña en su punto más elevado alcanza los 1185 y 1229 metros de altura. En realidad Peña Negra no es nada más que la parte más elevada de una muralla natural de rocas que por el lado norte del Cerro don Pedro arranca y al llegar al tajo que el río fue abriendo por aquí esta muralla queda cortada casi en vertical. En esta inclinación, entre el río y lo más alto de la peña, fue donde construyeron el castillo. Sobre los cimientos de una arriscada fortaleza prerromana los árabes construyeron un fortificado castillo para vigilar el paso e impedir que las tropas cristianas avanzaran hacia las llanuras de Baza y Vega de Granada.

Según la historia a lo más alto de esta Peña Negra subió una noche el escudero Pedro Hidalgo, que era el más pequeño del cuerpo del ejército que comandaba el Infante Don Pedro de Castilla, hijo del Rey Sancho IV, y allí mató a los diez moros que defendían tanto a la peña como al castillo. Como la peña domina al castillo y al Santuario desde ella atacó a los moros que se fortificaban en el castillo. Con el ejemplo de tan valeroso luchador Don Pedro animó a su tropa y de este modo se conquistó el que por entonces era santuario de la Virgen y luego el castillo cuyos restos aun hoy se elevan clavados en el filo de las rocas de Peña Negra. En recompensa a este valiente luchador don Alfonso de la Peñuela, alcalde de Quesada por aquellas fechas, le concedió la mano de su hija Leonor y le dio el sobre nombre de “Diez” por los diez moros que había matado encima de Peña Negra. Mahomad Andón jefe de las tropas moras que defendían el recinto no fue capturado ni se rindió sino que él mismo se arrojó al vacío desde lo más alto de las rocas.

Fue conquistado este castillo el 26 de mayo del año 1319 día de la Anunciación de Nuestra Señora. En otros escritos aparece la fecha del 25 de marzo. Después de la reconquista don Pedro de Castilla mandó construir una torre para dejar perpetuo recuerdo de su memoria y de los hechos. Esta torre aun hoy se mantiene erguida sobre el farallón rocoso y debe ser del siglo XIV. Es la conocida Torre del Homenaje. Hoy en día la toponimia por el lugar recoge los nombres de los personajes que conquistaron estas tierras. Los dos puntos y rincones más significativos son la aldea de Don Pedro por donde hoy se reparten y elevan un bonito puñado de blancas casas y el Cerro Don Pedro que corona tanto a esta aldea como a los restos del castillo y al Santuario de la Virgen de Tíscar. La aldea de Don Pedro fue fundada por don Pedro de Castilla donde residió durante algún tiempo después de conquistar el Castillo de Tíscar y expulsar a los moros hacia Baza.