Selección por provincias

martes, 30 de abril de 2013

Castillo de Belinchón


Sus orígenes son tan antiguos que en su término municipal se han encontrado restos del Neolítico y la Edad de Bronce. Entre los pueblos que lo han ocupado están:

MUSULMANES: el tesorillo encontrado en los años 30 de dirhans de plata perteneciente al califa Abderrahman II, pone de manifiesto la ocupación por los musulmanes. Durante la reconquista, con la ocupación de los musulmanes de Uclés, el hijo del rey cristiano Alfonso VI, el infante Don Sancho, huye a refugiarse al castillo de Belinchón, que aunque todavía permanecía en poder de los árabes, mantenía una pequeña comunidad cristiana, muriendo allí, surgiendo la duda de todo ellos ¿corresponderían los restos que aparecieron en las obras de la iglesia a Don Sancho.

CRISTIANOS: En 1145 Belinchón fue conquistado por Alfonso VII " el Emperador" y es donado al Arzobispo de Toledo la mitad de Belinchón, de su término y sus salinas, además de encargarle atraer gente a este lugar para explotar salinas y garantizar la defensa del territorio.

Bajo el reinado de Alfonso VIII, el arzobispo de Toledo Don Cerebruno, concede a Belinchón en 1171 un fuero propio, uno de los más antiguos que se conservan en la provincia de Cuenca, que le permite regir la vida del pueblo y concede a sus habitantes diferentes privilegios y beneficios.

En 1198 el arzobispo de Toledo D.Martin López de Pisuerga, concede a Belinchón un segundo fuero suprimiendo impuestos y favoreciendo el comercio (Firmado por San Julián obispo de Cuenca y canónigo de Toledo).

JUDIOS:Hacia 1290 se realizó en Huete un padrón para determinar las comunidades judías de Castilla y en Belinchón aparecen varias familias judías dedicadas al negocio de la sal.

También existieron  poblaciones MORISCAS en Belinchón.

Torre de Doña Urraca - Covarrubias

La influencia del modo de hacer mozárabe se asoma a nuestro recorrido por las fortalezas de Castilla y León en un marco geográfico de incomparable belleza. Covarrubias conserva uno de los caseríos con los que se ejemplifica la mejor tradición arquitectónica castellana.

Reseña histórica

El monarca Alfonso III el Magno aparece como principal impulsor de la
repoblación de Covarrubias . El conde castellano Garci-Fernández - hijo
de Fernán González- creó en 978 el infantado de Covarrubias , que
pasaría a detentar su hija doña Urraca . Se presume que el conde ordenó
la construcción del torreón para ser entregado como dote a su hija
cuando ésta decidió inclinarse por la vida religiosa. Resultan patentes
algunas de las modificaciones sufridas por el torreón tras su edificación.
Una de las más evidentes es la instalación de balcones amatacanados, reforma que posiblemente se hiciera efectiva en el siglo XIV.

Características arquitectónicas

Compone su estructura de tronco de pirámide con robusto aparejo
diatónico d e sillares encastrados a soga y tizón. Todo el perfil superior
aparecía recorrido con balcones amatacanados , algunos de los cuales han sido privados del parapet o volado -quizá para posibilitar las vistas -, una vez desaparecidas las necesidades defensivas que motivaron su instalación. También se suprimió el remate almenado para mejorar las condiciones de asiento del tejado a cuatro aguas que , al menos desde el siglo XIX , cubre la torre . El elemento más singular del conjunto es la fantástica puerta de acceso . Se sitúa a la altura de la segunda planta para garantizar la defensa del torreón. Sin duda el acceso se
verificaba mediante estructura móvil q u e podía ser retirada en caso de
asedio. La influencia mozárabe que antes quedó mencionada se refleja en el magnífico arco de herradura que enmarca el vano de la puerta .

Su diseño ultrasemicircular - sobrepasado en dos tercios de radio - nos habla bien a las claras de la influencia de las nuevas técnicas importadas por diseñadores procedentes de al-Andalus que evidencian impregnación de los modos estilísticos del arte islámico de la época. 

Estado de conservación

Es de propiedad particular. Ha sido restaurada para su empleo como vivienda . Se conserva completa.

Castillo de Peña Castilviejo - Aguas Cándidas

Información

 El castillo de Peña Castilviejo se encuentra en la peña del mismo nombre, a la entrada del desfiladero de Caderechas, cerca de la pedanía de Rio Quintanilla, perteneciente a Aguas Cándidas, en la comarca de la Bureba, provincia de Burgos. Aguas Cándidas se encuentra a 30 kilómetros al noroeste de Briviesca y a 60 de la capital burgalesa por la carretera de Poza.

Localización
 
El castillo de Peña Castilviejo se encuentra en la peña del mismo nombre, a la entrada del desfiladero de Caderechas, cerca de la pedanía de Rio Quintanilla, perteneciente a Aguas Cándidas, en la comarca de la Bureba, provincia de Burgos. Aguas Cándidas se encuentra a 30 kilómetros al noroeste de Briviesca y a 60 de la capital burgalesa por la carretera de Poza.

Estado de conservación

Casi desaparecido. Apenas quedan unas pocas ruinas.


 

Castillo-Palacio de Magalia-Las Navas del Marqués

El anárquico crecimiento de este conjunto palaciego ha dibujado una planimetría de notable complejidad, que no parece corresponder tanto a un plan constructivo preconcebido como a la adopción de soluciones de emergencia para la ampliación de su capacidad. Bernard Remón achaca su irregular disposición estructural a la preexistencia, en su solar, de un anterior castillo, destruido en 1467. Los encargados de la reconstrucción intentaron, según parece, aprovechar los elementos aún servibles de la vieja fortaleza y adaptar el naciente edificio a necesidades residenciales y al empleo de las nuevas tecnologías artilleras.

Reseña histórica
A la finalización del primer tercio del siglo XVI el emperador Carlos constituye el marquesado de Las Navas y confiere su titularidad a don Pedro Dávila, cuya familia venía detentando, desde tiempo atrás, el señorío del lugar. La reconstrucción del edificio se asocia a este evento. La heráldica nos confirma que los blasones que encontramos distribuidos por los diferentes muros del palacio corresponden a la familia Ávila o Dávila, a quien la historia de la fortaleza aparece vinculada desde sus orígenes.

Características arquitectónicas
Los expertos señalan que el conjunto acusa las influencias del ideario planificador del estratega militar francés Sebastián Vauban. La estructura del conjunto se distribuye en torno a un patio central de dos alturas, de clara inspiración clasicista. En el plano del irregular recinto destaca la disposición de dos torres cilíndricas gemelas y un enorme cubo cónico, hueco y provisto de abundantes troneras rectangulares adaptadas al uso del armamento artillero de nuevo cuño empleado en el siglo XVI.

Estado de conservación

Se conserva completo. Fue íntegramente restaurado para acoger las actividades del Instituto Nacional de Artes Escénicas y Música del Ministerio de Cultura. En la actualidad continúa siendo escenario de actividades socio-culturales.

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

 

domingo, 21 de abril de 2013

Castillo de Roita - Sos del Rey Católico

Localización

El castillo de Roita se encuentra alejado de la localidad de Sos del Rey Católico, provincia de Zaragoza, en el llamado Barranco de la Rinconera, muy cercano a la localidad navarra de Petilla de Aragón.

Historia

El castillo de Roita, también denominado Rueyta, Sercastiello, Sierracastilla, Cercastiel, Charat-Kachtilla etc., fue construido, sobre la fortaleza fronteriza musulmana Charat-Kachtilla durante el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035), siendo un importante punto defensivo en la guerra entre Pamplona y el Condado de Aragón. En mayo de 911 una expedición de castigo (razzia) al mando del jefe de Huesca Al-Athanael (Al-Tauil) en dirección a Pamplona se detuvo en Sierracastilla, y ante el rumor de un ataque del rey Sancho Garcés I de Navarra desorganizó la expedición, Al-Athanael huyó de la fortaleza con algunos de los suyos, siendo derrotados los moradores que se quedaron.
Ramiro I confió a Lope Sangiz y Aznar Galindones (1036-1037) y luego la donó a su esposa junto con los castillos de Lobera y Atarés. En 1294 ya se llamaba Rueyta. En 1348 estaba en manos de los unionistas, que pusieron de alcaide a Pedro Fernandez de Saviñán. En 1363 se cita como Çer Castiello entre los castillos que se entregaron en rehenes Pedro IV y Carlos II de Navarra.

Descripción

La fortaleza es de planta trapezoidal, tiene dos torreones situados en esquinas opuestas, y entre ellos un espacioso patio de armas. La torre del nordeste es de planta cuadrada, y a través de un pequeño agujero que hay en su base se puede acceder a su interior, donde puede verse la base de la roca sobre la que se levanta, así como las tres plantas que debió tener apoyadas en ménsulas. Tiene algunas saeteras y una ventana rectangular que da al sur. La torre del oeste es del estilo de la anterior, aunque le faltan dos laterales y un tercero tiene una enorme grieta que amenaza derrumbe. Desde el patio de armas se accede a la zona suroeste del castillo a través de una puerta de arco apuntado flanqueada por dos ventanas góticas geminadas que dan a la fachada un aspecto palaciego. Bajo la sala hay un sótano. Esta ala pudo ser la destinada a residencia del alcaide. Materiales empleados Los lienzos de la muralla que dan al norte y al este son de mampostería, y el resto es de sillería.

Estado de conservación

Se encuentra en estado de ruina progresiva.

(Datos de Monumentalnet. Foto de Alberto Supervía)

Castillo de Alba - Pola de Somiedo

Los orígenes del castillo

Parece haber sido el castillo el que prestó su nombre a la zona que conformaba su territorio o distrito. Un castillo que quizá tuviera como precedente alguna torre o puesto militar tardorromano, destinado a vigilar la calzada que unía Legio VII con Lucus Asturum. Pero las primeras noticias relativamente fiables que poseemos acerca de nuestro alcázar se refieren al reinado de Alfonso III, recogidas, sin embargo, por crónicas muy posteriores. La de Sampiro, en un pasaje presumiblemente interpolado por el obispo Pelayo de Oviedo (†1153), atribuye a este rey la construcción, en territorio leonés, de los castillos de Luna, Gordón y Alba a finales del siglo IX, formando una línea defensiva destinada a proteger los accesos a la corte ovetense por las riberas del Luna y el Bernesga, además de las conexiones de esta última con aquélla, que debió de ser la ruta principal hasta el siglo XI. Por otro lado, representaban en la comarca a la autoridad regia y condal, convirtiéndose en centros de gobierno local, recaudación de tributos y ejercicio de la jurisdicción, favoreciendo la organización del poblamiento.
La importancia que los tres castillos tenían en época del tercer Alfonso queda patente cuando allí se sublevan contra él sus propios hijos, García, Ordoño y Fruela, obligándole a abdicar. Lucas de Tuy, Rodrigo de Toledo y Alfonso X el Sabio culpan de la conjura a la esposa del monarca, doña Jimena, y hacen de estas fortalezas protagonistas de la trama, sumándoles la de Argüello, acaso en Barrio de la Tercia, desconocida en las fuentes anteriores al siglo XI. Sin embargo, no encontramos testimonios coetáneos de todo ello, pues las crónicas más antiguas, la Albeldense y la Alfonsina, fueron redactadas antes de estos sucesos, y la de Sampiro, aunque habla de la conspiración, no menciona el papel desempeñado en ella por nuestros castillos. Entre las versiones citadas hay, además, algunas discrepancias. Alfonso X asegura que Jimena “basteció” o preparó los castillos, mientras que el Tudense dice que los construyó, y el Toledano que simplemente los “conmovió”, versión esta última que se nos antoja la más verosímil.
 
El territorio de Alba y la villa de Lionia


La mención documental más antigua del castillo de Alba data de 960, cuando aparece junto al otro elemento fundamental en la reorganización comarcal: la villa de Lionia, Leonia o Ligonia. Se trata de la donación que hace Sancho I a favor del monasterio de Sahagún, dándole la villa de Peso o Pensum, cercana a Zamora, la cual antes había permutado Ordoño III con un cortesano suyo, Fortes Jústiz, por la de Lionia (Beonia en el texto), que por entonces estaba ya subordinada al castillo de Alba. Ciertamente, don Ordoño reconocía en 956 haber recibido del expresado Fortes, a cambio de Peso, la villa de Lionia, la cual había antes comprado éste a cierto Lup iben Lezécriz, miembro, seguramente, de la aristocracia local leonesa de onomástica arabizada, ligada al monarca por fidelitas o vasallaje. El documento se redacta y firma en la misma villa de Leonia, en la casa dominica, el “palacio” o centro señorial del rey, que se halla presente, como también el conde territorial, Fernando González. Es decir, estamos ante una villa particular, acaso donada por los reyes a un vasallo suyo –esto es, los derechos regios en ella-, que pasa, o retorna a la Corona y es anexada al castillo de Alba. Nada tiene de extraño, por tanto, que Lionia aparezca en diversas ocasiones como territorio diferenciado, al que se adscriben algunas villas ubicadas por otros documentos dentro de Alba. Ahora bien, ¿cuál era la realidad de esta villa de Lionia?
Aparece ya en 873, como límite oriental de una villa donada por el obispo leonés Frunimio al monasterio de Santiago y Santa Eulalia de Viñayo (Santiago de las Villas). Un pasaje interpolado de la donación que Ordoño II hace de este monasterio a la sede leonesa, en 918, añade la mitad de Benllera, que delimita por la collada de Ligonia, sin duda la hoy collada de Olleros. En 1032, Lionia y Busto Emiliani, en territorio de Alba, se deslindan conjuntamente por el río Bernesga, el Negrotes, la collada de Lionia, el Fontañán, Alba, y de nuevo el Bernesga. Este hecho, unido a que el propio Busto Emiliani se sitúe a veces en el término de Lionia, junto a otros lugares del alfoz de Alba, hace pensar que la villa fue, en realidad, un espacio amplio, extendido a todo el valle, quizás heredero de alguna demarcación anterior, y por el que se irían diseminando los nuevos asentamientos campesinos y monásticos. Su centro, la casa dominica, que probablemente mantuviera el nombre del conjunto, pudo hallarse en Olleros. De cualquier forma, Lionia se incorpora de forma estable al alfoz de Alba, que cuenta con sus propios jueces, concilios judiciales y sayones.


Almanzor

Poco tiempo después de subir al trono Vermudo II, vuelve nuestro castillo a desempeñar un papel destacado en el curso de la historia del reino leonés y de la propia España. Las devastadoras campañas de Almanzor ponen en jaque a todos los estados cristianos, cebándose con Barcelona, Santiago de Compostela, León, Astorga, Coyanza y el monasterio de Sahagún. Pelayo de Oviedo refiere escuetamente los efectos de sus andanzas por tierras leonesas en 987:<<Invadió con un poderoso ejército y arrasó León, Astorga, Coyanza y comarcas adyacentes, pero no pudo penetrar en Asturias, Galicia y el Bierzo, ni rendir los castillos de Luna, Alba y Gordón>>. Lucas de Tuy y Rodrigo de Toledo se ocupan de los hechos en términos muy semejantes, sumando nuevamente al relato el castillo de Argüello, y el Rey Sabio los resume del siguiente modo: <<En el año noveno deste Rey Vermudo, vino otra vez este rey Almanzor a tierra de cristianos et corrióla toda la tierra, et llegó fasta Alua, Luna, Gordón et otro castiello Arbolio; et combatiólos Almanzor mas pero non los priso. Et después desto el bárbaro tomó Astorga, a un poco destruyó las torres désta e destruyó de fundamento Coyanza que es Valencia e trastornó la iglesia de los santos Facundo e Primitivo; empero a Alua, e Luna, e Gordón e Arbolio non los tomó ni entró en el Bierzo>>.

Las guerras con Castilla

A principios de la undécima centuria gobierna el territorio de Alba, conjuntamente con los distritos vecinos, el poderoso conde Froila Muñiz. En 1052 sabemos que nuestro castillo era tenencia de Jimeno Velásquez, al igual que Luna y Gordón, y del conde Ramiro Fróilaz en 1161, cuyo vicario era Adrián Isidoro. El matrimonio de Urraca López de Haro con Fernando II, en 1187, pone en manos de su parentela tanto Alba y Luna como otros alcázares montañeses, de forma que, a la muerte del rey, en el año siguiente, se colocan todos ellos bajo la influencia de Alfonso VIII de Castilla, hasta la firma del Tratado de Tordehumos (1194), por el que éste se los devuelve a su primo Alfonso IX de León. Con tales antecedentes, no es de extrañar que el leonés, a fin de reforzar la población y defensas de la capital del reino, decidiese donar a su concejo la fortaleza de Alba y Cascantes con su alfoz, en el segundo fuero de León, dado en octubre de 1196, el cual he tenido la oportunidad de publicar recientemente.
El nuevo alfoz, que incluía también los realengos de Ardón, Villar de Matarife, Ordás y Cor de Maurorum (“Cordemoros”, al este de Espinosa de la Ribera), Torío, hasta el puente de Milleiras (Pardavé), la Sobarriba y el Castro de los Judíos, debió de durar poco, víctima de las campañas de Alfonso VIII de Castilla, que toma, según refiere el Tudense, un castillo de Alba, en Somoza, que creemos sea el nuestro, si bien en la versión que ofrecen de tales hechos don Rodrigo y Alfonso X figura el de Alba de Aliste. Conocemos a su tenente Armillo Pérez, en 1202, aunque poco más tarde, en 1210, el alfoz de Alba está subordinado al territorio de Gordón. Sin embargo, en 1219, Alfonso IX recupera su primitiva intención, concediéndole nuevamente al concejo de León, con leves modificaciones, el alfoz señalado en 1196, inclusive el castillo de Alba, que le ratificará el mismo rey al año siguiente, y su sucesor, Fernando III, en 1230.


El final del castillo

¿Qué sucedió con el castillo de Alba a partir de entonces? Carecemos de referencias documentales directas que nos confirmen si sobrevivió o si, por el contrario, corrió la misma suerte que sus vecinos de Gordón y Argüello, destruidos por Alfonso IX en 1212, para evitar su uso por el enemigo contra la capital del reino. En cualquier caso, el silencio de las fuentes parece indicar, si no su desmantelamiento, sí, al menos, su abandono. Aunque el territorio de Alba pervive dentro de la jurisdicción leonesa, conservando sus propios merinos, que se mencionan en 1274 y 1275, de la fortaleza nada más sabemos, fuera de alguna confirmación bajomedieval, pues el documento fechado en 1485, por el que Álvar Flórez rinde pleito homenaje al conde de Luna con su casa y castillo de Alba, muy citado por los estudiosos en relación con ella, aluden, en realidad, a otro alcázar homónimo, sito en Somiedo (Asturias).

Fotos y Texto : Alfredo García

Castillo de Peñaflor - Valtierra

Situación

El castillo de Peñaflor se alza sobre un erosionado cabezo situado en el corazón de las Bárdenas Reales, pero en territorio municipal perteneciente a Valtierra, Navarra, dentro de una finca particular llamada El llamado Vedado de Eguaras.

Historia

Este castillo, al igual que otros castillos bardeneros, fue construido por el rey Sancho el fuerte en el siglo XIII para proteger la frontera con Aragón y reprimir el bandolerismo. En 1357 Carlos II lo cedió por seis años y 60 libras anuales a García Bartolomé de Roncal. En el siglo XV era propiedad de los Peraltas junto con Valtierra. A finales del siglo XV los reyes de Navarra donaron el Vedado de Peñaflor a Mosén Pierres de Peralta y se sabe que en 1530, durante el reinado de Carlos V, su propietario era Juan de Eguaras. A mediados del siglo pasado pertenecía al Conde de Parent.

Según la leyenda, en este castillo medieval estuvo prisionera la princesa Doña Blanca de Navarra, quien era visitada durante su encierro por su enamorado Sanchicorrota, un famoso bandolero que confundía a la justicia colocando las herraduras de su caballo en sentido contrario, evitando a sus perseguidores cuando visitaba a la princesa. Sanchicorrota existió realmente dominando con su pillaje en estos parajes. Juan II lo intento apresar y Sancho se suicido antes de que lo lograse, a pesar de ello, el cadáver fue exhibido en público en Tudela. Debido a los abusos de Juan II, Sanchicorrota siempre fue considerado por el pueblo como un héroe.

Descripción

Está formado por una pequeña torre central que servía de atalaya y de alojamiento a una reducida guarnición y un recinto amurallado en torno a ella. Hoy solo queda la ruina de su torre.

Estado de conservación

Casi desaparecido. Solo quedan algunos vestigios.

Visitas


Es de acceso libre.

Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

viernes, 19 de abril de 2013

Castillo de Coyanza

El conjunto fortificado de Valencia de Don Juan continúa suscitando dudas y polémicas entre los historiadores . ¿Su edificio es aquél a que se refiere la advocación de la iglesia local de Santa María del Castillo Viejo ? ¿Tuvo muralla cerrada sobre el borde del farallón terroso excavado por el río Esla?

Reseña histórica

El monarca leonés Fernando II ordenó en el siglo XII la repoblación de la antigua villa de Coyanza. La mota que ocupa el castillo fue objeto de fortificación y se amuralló con tapias de piedra reforzadas con pequeñas torres . El " don Juan " a que hace referencia el nombre de la villa no es otro que el hijo del rey Alfonso X, que recibió la villa mediante donación paterna . Los blasones que se conservan en los muros del castillo corresponden a los linajes Enríquez, Acuña, Portugal y Quiñones. A través de la heráldica los historiadores han propuesto el siglo XV como etapa de la reedificación del actual edificio, que aprovechó la antigua muralla como apoyo de sus muros.

Características arquitectónicas

Presenta singular planimetría. Mediante doble barrera encierra un espacio q u e resulta inexpugnable desde el vecino río Esla. Algunos autores opinan que tuvo muralla que acotaba el espacio existente entre lo construido y el farallón tajad o por el río. La erosión fluvial , opinan , habría arrancado la base sobre la que se asentaba la presunta cerca, que habría acabado por caer sobre el cauce fluvial . Otros autores disienten de esta apreciación, y opinan q u e el edificio se planeó con miras a aprovechar las condiciones naturales del emplazamiento, que hacía innecesario su cierre por el lado del río. En cualquier caso. Edward Cooper destacó la "teatralidad" de su apariencia , reseñando que la fachada "es todo un conjunto de entrantes y salientes erizada de torretas en grupos de tres". A lo largo de su distribución longilínea se instalan efectistas cubos defensivos que intercalan garitas voladas entre el almenado corrido . La dominante torre del homenaje resulta espectacular . Los esbeltísimos cubos que recorren toda su altura se rematan con un parapeto ligeramente volado que simula la incorporación de discretas garitas al remate. Se ha perdido el murete que coronaba la torre . Es posible que tuviese forma de antepecho volado sobre modillones . La fábrica de los muros que miran hacia la ribera ha suscitado críticas encontradas . Mientras algunos califican como pobres los materiales empleados, otros destacan la solidez de los muros alzados con argamasa, guijarro y apoyo de ladrillo . Las paredes que muestran su cara a la población se construyeron, por el contrario , con cantería bien cuidada y ensamblada , lo que propicia una imagen de mayor regularidad y buena compostura.

Estado de conservación

Encontraremos una imponente estructura que aparenta estado de ruina - más ficticio que real - consolidada. Carece de uso, está abierto a las visitas y pertenece al Patronato del Instituto Valencia de Don Juan.

Castillo de Virtus


El tratadista Edward Cooper adivina en la fortaleza de "Vertus" los signos que caracterizan el arquetipo de los castillos del nordeste de Castilla: "un torreón rodeado de adosados, dentro de un recinto cuadrado, todo de sillería de buena calidad".

Reseña histórica

Los estudiosos distinguen dos fases constructivas en su fábrica. La parte inferior del edificio central, correspondiente a la torre original, debió edificarse en el siglo XIV. Aparece relacionada entre los bienes del mayorazgo constituido por Pedro Gómez de Porras en 1376. El tramo superior y la barbacana externa pueden ser fechados a comienzos del siglo XVI. Las diferencias que se aprecian entre ambas intervenciones no derivan sólo de los materiales empleados -mampostería o sillarejo en la obra antigua y cuidada sillería en la moderna- sino de las influencias estilísticas y de estrategia militar que acusan. Las troneras horizontales del tramo superior del muro y de la barbacana externa se adecúan al uso de armas artilleras, lo que mueve a los historiadores a fijar su construcción en los años primeros de la decimosexta centuria.

Características arquitectónicas
 
Su estructura se forma con dos recintos de planta rectangular. El exterior coloca tres refuerzos cilíndricos defensivos en otras tantas esquinas.
El cubo mayor de esta cerca sirvió como capilla. Tiene bóveda nervada y su tejadillo es de forma cónica. El cuerpo interno se forma con torreón reforzado con cubos angulares, que se ensanchan cerca de su culminación. Sobre la puerta de entrada al torreón se abre una hermosa ventana geminada con arco doble labrado en piedra. El cuerpo central del edificio ha perdido altura como consecuencia de la mutilación sufrida durante el episodio bélico de la guerra civil española.

Estado de conservación

Es de lamentar la pérdida del último piso de la torre del homenaje. El resto de la estructura se ha conservado completa. El conjunto ha sido restaurado y adecuado como vivienda.

(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)


domingo, 14 de abril de 2013

Castillo de Caracuel - Corral de Calatrava


LOCALIZACIÓN Y CARACTERÍSTICAS

          Se encuentra en el llamado Monte Nogales, de origen musulmán fue construido probablemente en el siglo IX, y reformado en los siglos XII y XIII. Finalizada la tarea de la reconquista, el castillo de Caracuel de Calatrava paso definitivamente a la Orden de Calatrava.
          En el castillo se aprecian todavía restos importantes destacando una gran torre pentagonal, albarrana, de unos 10 mts. de altura, con tres pisos interiores. Conserva saeteras en sus caras laterales y un ventanal en su cara posterior. La Construcción es de mampostería con algunos sillares situados estratégicamente. Tras la torre se levantan los restos de la costina principal en la que destacan tres grandes torres una de ella cubierta con bóveda de cañón. También dispone de un recinto cuadrado con tres grandes torres una de ella cubierta con bóveda de cañón y los restos de un aljibe.
          El emplazamiento del castillo de Caracuel, hoy incluido en término de Corral de Calatrava, tuvo que ser usado desde las más primitivas culturas, y lo mismo el sitio donde está el pueblo por tener nacimiento de aguas, y el cerro situado al E., donde se observa el relieve de un recinto murado de forma ovalada de bastante extensión. Por todo ello, se ha calificado a Caracuel y su contorno como estación arqueológica de primer orden.


ORIGEN HISTÓRICO

          En el año 878, ya en época musulmana, Caracuel fue escenario de una batalla entre el caudillo cordobés Haxim y el rebelde Ibn Mervan aliado del rey de León, siendo derrotado y hecho prisionero Haxim. Un año después, el califa de Córdoba envía una expedición para reducir Caracuel y otras plazas de la región. En el año 912, de nuevo el califa Abderramán III dirige una expedición contra Al-fath ben Zennum tomando Caracuel y otros castillos.
          En 1085 con la caída de Toledo en poder de Alfonso VI se considera incluido este castillo en el reino de Toledo, aunque debió ser solo de “jure”, ya que años después formó parte de la dote de la mora Zaida en el año 1091.
          En 1130 con las expediciones de Alfonso VII el Emperador hasta Los Pedroches Caracuel cayó en manos cristianas, aunque debió ser transitoriamente pues en el año 1147, con la caída de Calatrava se incluyeron otras plazas, entre ellas a Caracuel, perdiéndose posteriormente en la invasión almohade de 1156. Nuevamente tuvo que ocuparse por Alfonso VIII en 1178, a la vez que Alarcos, para perderse en el año 1195 como consecuencia de la derrota cristiana en este lugar volviendo a recuperarse ya definitivamente con la expedición de las Navas de Tolosa en 1212.
          La encomienda de Caracuel fue fundada en 1170 siendo una de las más antiguas del Campo de Calatrava junto con la de Benavente y Las Guadalerzas. El cambio de titularidad a favor de Corral de Calatrava se efectúo en el Capítulo General en 1551, a consecuencia del mayor auge que adquirió esta población, debido a su situación topográfica más favorable a la labor agrícola. Sin embargo, la encomienda continuó nombrándose por los dos títulos, Corral de Caraquel. En las Relaciones Topográficas de 1575 se explica el sentir de este pueblo sobre su descenso y el paralelo aumento del Corral.
          Cuenta la leyenda que en este castillo vivía una reina árabe llamada Clara. El nombre de Caracuel derivó de caracruel por la cara tan cruel que tenía dicha reina.


ESTADO ACTUAL DE LA FORTALEZA

          A pesar de encontrarse bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español se encuentra en estado de ruina, sumido en un proceso de progresivo deterioro por abandono y hundimiento de sus estructuras.

HORARIO DE VISITA

          Visita libre por el castillo durante todo el año.

COMO LLEGAR

          Se accede a las ruinas del castillo por un camino que sale por detrás de la ermita del Santo Cristo de Caracuel de Calatrava. El camino es de escalones de piedra, justo cuando termina junto a un árbol se gira a la izquierda para subir por lo alto del monte hasta el castillo. El recorrido es de aproximadamente de 700 metros.

Castillo de l'Alcazaba - Guadalest


El Castillo de l’Alcazaba y el Castillo del Rey son los dos que se encuentran dentro del recinto amurallado de Guadalest.

Desde su situación, sobre una roca se domina todo el valle y se divisa el embalse de Guadalest.

Fue construido por los musulmanes en el siglo XI y tuvo gran importancia durante la Edad Media.
Los terremotos de 1644 y 1748 y la voladura durante la guerra de Sucesión causaron grandes destrozos y hoy en día sólo se mantienen en pié algunas torres.

martes, 9 de abril de 2013

Castillo de Biar

El Castillo de Biar se levanta sobre un cerro desde el que domina la localidad de Biar, en la comarca del Alto Vinalopó (Alicante, España).

Historia


Durante la dominación musulmana ya hay noticias, aunque escasas, de la fortaleza, que no empezó a tener relevancia hasta la época de Jaime I, al quedar como castillo fronterizo según el Tratado de Almizra. El edificio perdió sus funciones durante la Edad Moderna y, aunque se usó esporádicamente, se utilizó como cementerio y fue cayendo en ruina. Fue declarado Monumento Nacional en 1931 y se encuentra en la llamada Ruta de los castillos del Vinalopó. Desde finales del siglo XX se ha restaurado en diversas ocasiones, con lo que hoy en día se encuentra en buen estado de conservación.

Estructura

El castillo fue construido en piedra mediante mampostería y tapial, que se utilizó para la torre del homenaje. El edificio está compuesto por dos partes. Por un lado, un recinto con cuatro torres semicirculares en las esquinas del mismo, y por el otro, un espacio con cuatro estructuras cúbicas y la torre del homenaje. Estas torres y otras estructuras constituyen las defensas básicas del castillo, así como su posición elevada en un montículo rocoso, la proliferación de pequeñas aperturas en sus muros y su remate de almenas.

La torre del homenaje es la parte más destacada del conjunto arquitectónico. Data del siglo XII, se sitúa a un lateral y llega a una altura de 17 metros. Su planta es de forma cuadrangular y consta de tres pisos, adquiriendo estos una enorme importancia. En la planta inferior se utiliza la denominada vuelta de cañón y en el resto de los niveles, segundo y tercero, se utiliza la bóveda nervada almohade que, junto a las del vecino castillo de Villena, son unas de las más antiguas de España y de todo el Magreb, además de las únicas utilizadas en un edificio militar en toda la Península Ibérica.

Castillo de Alcaraz

Situación

El castillo de Alcaraz se alza sobre un cerro que domina la localidad del mismo nombre, en la provincia de Albacete, junto al cementerio municipal, al que presta un muro para cerrar uno de sus lados.

Historia

Los orígenes de la ciudad de Alcaraz son muy antiguos, siendo los más inmediatos los musulmanes, a los que se atribuyen la construcción del castillo.

Los cristianos, en su avance hacia el sureste peninsular, conquistaron la localidad de Alcaraz. El rey Alfonso VIII de Castilla fue el conquistador de la localidad en el año 1213 tras un largo asedio, consiguiendo que Alcaraz se convirtiera en la puerta de Castilla hacia el reino de Murcia, Granada y el Mediterráneo.

Estado de conservación

Se encuentra en ruinas.

Visitas

Se encuentra en un propiedad privada cercada, no siendo posible acercarse a él.

Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
 

jueves, 4 de abril de 2013

Castillo de Trasmoz

El Castillo de Trasmoz es una fortaleza ubicada en la Sierra del Moncayo, en las proximidades de la localidad zaragozana de Trasmoz.

Esta fortificación es uno de los enclaves más disputados por los reinos de Aragón y Navarra, en la frontera entre ambos.

Según fuentes navarras, el Castillo de Trasmoz ya existía en 1185, cuando las tierras en torno a él pertenecían a Navarra, y eran pugnadas por los aragoneses. Finalmente, empezó a formar parte de la Corona de Aragón por mediación de Alfonso II. Posteriormente, pasó a manos de Sancho Pérez de Monteagudo, quien lo recibió por una donación de la Corona.

Finalmente, tras la unión de Castilla y Aragón, y el cese de las disputas nobiliarias, el castillo de Trasmoz quedó abandonado. No fue hasta 1988 cuando Manuel Jalón Corominas (inventor de la fregona), creó la Fundación Castillo de Trasmoz , y comenzó unas labores de restauración y excavaciones arqueológicas, que duran hasta hoy. Fruto de esta operación, a través de dicha fundación se publicó el libro 'La leyenda negra de Trasmoz'.

La planta del castillo es hexagonal, con las torres en los extremos, de los siglos XIII, XIV y XV.

La torre del homenaje es el elemento más antiguo que se conserva de la fortaleza. De planta cuadrada y antiguamente rematada con almenas, se localiza en el centro del castillo.

El Castillo de Trasmoz inspiró a Gustavo Adolfo Bécquer en sus narraciones de las historias de brujerías y aquelarres que supuestamente se producían en este paraje. Gustavo visitó estas tierras junto con su hermano Valeriano Bécquer, durante su estancia en el Monasterio de Veruela.

miércoles, 3 de abril de 2013

Castillo de Sarracín

Se sitúa en un alto, como enseñoreándose de Vega de Valcarce, precisamente, en la otra ladera contraria al Castillo de Auctares.
Algunos autores llaman a Sarracín “Castro Veiga”, localizando a Sta. Mª de Auctares entre Trabadelo y A Portela.
Los Valcarce emparentaron con la nobleza gallega, con los Balboa, los Armesto, los Monterrey, los Condes de Lemos, con los Marqueses de Villafranca, la Casa de Doncos,… El escudo de Vega de Valcarce incluye “cinco estacas”, pudiéndose apreciar en la casa de Castedo. Originariamente, este escudo representaba a la casa de España y fue ganado, según la leyenda, en una partida de naipes. No obstante, los Fuentes (apellido frecuente entre la población) poseen como escudo el de “la Flor de Lis”, tal vez porque sus raíces hay que buscarlas en los francos. Y es que, en la heráldica, “la Flor de Lis” estaba presente en el escudo de los merovingios. De todas formas, el escudo de los Valcarce es uno de los más históricos, nobles y valorados de Galicia.
El surgimiento de la saga noble de los Valcarce radica en las batallas que libraron contra el enemigo musulmán. Gándara lo describe en estos términos: “Proceden los de este linaje de unos caballeros que en el año 715, cuando los moros estaban en Galicia, por el Valle del Valcarce, les hicieron tal resistencia desde las alturas de este angosto valle que se dice que mataron 12.000 de ellos con sólo pérdida de 20 cristianos”. Asimismo, se cuenta otra versión más popular sobre “las cinco estacas”, con relación al tributo de las Cien Doncellas: los moros reclamaban el tributo de las Doncellas cuando cinco mozalbetes osados del Valcarce se decidieron y atacaron a los moros con las célebres estacas, liberando con ello a las doncellas. En agradecimiento a esta gesta se les concedió y premió con un escudo que recogía las cinco estacas.
Las hazañas de la lucha de los Valcarce se contiene en este texto de 1.550, cuyo autor fue el Licenciado Molina: “Hacia la entrada del reyno gallego -viniendo el rey moro con grande cuadrilla a soguzgallo tambien con Castilla -con su morisma la vuelta de luego pues estacas sin armas, ni fuego -defiende Valcarce tambien su partido que desta su tierra les viene apellido -a los Valcarceres bien solariegos”.
Con posterioridad, Fernando II autoriza a la Orden Templaria a asentarse en el Castillo de Ponferrada y, en 1.228, en el de Cornatel (Ulver). La Orden, cuya misión era la protección a los peregrinos, se instalaría en el lugar de Valcarce para permitir efectuar el cobro del portazgo a los peregrinos, desde el Castillo de Auctares. Esta práctica fue prohibida por Alfonso VI el 17 de noviembre de 1.072. Sin embargo, esta derogación únicamente afectaba a los peregrinos y prosiguió exigiéndose a los demás, como se corrobora en la donación que Alfonso IX dispuso de las tierras de Valcarce a favor de la Iglesia compostelana donde exceptúa de modo expreso la cesión del “portazgo”.
El Códex Calixtinus fue escrito hacia el año 1.135 y en él se menciona la famosa e imprecisamente localizada hasta ahora “villaus”, que se correspondería con el Monte de la Vilela, o bien cabe que fuera un poblado del área en aquella época.
El Castillo de Sarracín está enclavado sobre un picacho en la ladera del monte de la Vilela (Villaus), siendo que el histórico Camino Jacobeo continuaba hacia San Julián (topónimo templario). En la Vilela confluían el camino usado por los que sorteaban “el portazgo”, tomando como itinerario el desvío por el Valle de Sanfiz para llegar a Vilasinde (Hospital de Vilasinde) y encaminarse por el monte hasta San Julián, Lindoso y terminar por reintegrarse en A Faba. Conforme a la descripción del Códex Calixtinus: “Villafranca, después Villaus, el puerto del monte Cebrero”.

Castillo de Penella

El castillo de Penella se encuentra a unos 7 km de Cocentaina (Provincia de Alicante, España).

Fue construido en el siglo XIII ocupando la totalidad de un peñón calizo de paredes verticales por su cara norte. Recibe el nombre de la partida en donde se encuentra.

Este castillo tipológicamente pertenece al mundo de los castillos rurales o casas señoriales fortificadas de la primera época cristiana. En 1271 el Rey Jaime I concede a Ponç Guillem de Villafranca las alquerías de Peniella y Forminyàn, autorizándolo a construir en la roca de Peniella un castillo.

Está construido a base de tapial y nivelado con un basamento de mampostería. Actualmente se puede ver la torre del homenaje de planta cuadrada de 4 metros de lado por 12 metros de altura, su parte alta está almenada. Tiene adosada a la torre una edificación de planta cuadrangular también almenada.

(Datos y foto de Arteguías)

Castillo de Cuzcurrita de Río Tirón

El castillo de Cuzcurrita de Río Tirón es un impecable castillo gótico de La Rioja Alta que se encuentra en medio de la población.

De propiedad privada y muy restaurado, su aspecto cuidadísimo nos informa de su uso palaciego como castillo señorial de los Velasco en el siglo XV.

Se estructura como un muro cuadrado con torres triangulares en el centro de los lienzos y cilíndricas en las esquinas. La enorme torre del homenaje apenas muestra vanos, pero sí un precioso remate almenado y amatacanado sobre ménsulas trilobuladas y garitones cilíndricos en las esquinas.

Otro elemento que llama la atención del castillo de Cuzcurrita de Río Tirón es su fábrica de excelente sillería isódoma.

Una vez en Cuzcurrita, no podemos olvidarnos de visitar la ermita románica de Nuestra Señora de Sorejana.