Selección por provincias

LISTADO POR PROVINCIAS
A CORUÑA
ALAVA
ALBACETE
ALICANTE
ALMERIA
ASTURIAS
AVILA
BADAJOZ
BALEARES
BARCELONA
BURGOS
CACERES
CADIZ
CANTABRIA
CASTELLON
CEUTA
CIUDAD REAL
CORDOBA
CUENCA
GERONA
GRANADA
GUALAJARA
GUIPUZCOA
HUELVA
HUESCA
JAEN
LA RIOJA
LAS PALMAS
LEON
LERIDA
LUGO
MADRID
MALAGA
MELILLA
MURCIA
NAVARRA
ORENSE
PALENCIA
PONTEVEDRA
SALAMANCA
SEGOVIA
SEVILLA
SORIA
TARRAGONA
TENERIFE
TERUEL
TOLEDO
VALENCIA
VALLADOLID
VIZCAYA
ZAMORA
ZARAGOZA



martes, 24 de septiembre de 2013

Castillo y Murallas de Urueña

Encaramada en un desolado cabezo desde el que se divisa la infinita extensión de la llanura septentrional castellana, la villa de Urueña ocupa un emplazamiento que ofrecía extraordinarias condiciones defensivas para la estrategia militar medieval, al amparo del desnivel de la ladera que rodea su asentamiento. Al valor estratégico natural del emplazamiento se sumó, durante alguna fase del medioevo, su condición de punto fronterizo entre los reinos de Castilla y León.

Reseña histórica
La historia medieval distingue a la plaza como cabeza de merindad en el Infantazgo de Valladolid, donado por Alfonso VII a su hermana Sancha a comienzos del siglo XI. La sucesión de reformas que ha sufrido el conjunto contribuye a justificar la existencia de grandes lagunas en el conocimiento del decurso histórico de la fortificación. Fuentes indirectas permiten, sin embargo, fechar la construcción del castillo y recinto amurallado en el siglo XII, lo que sitúa a este conjunto entre los más veteranos de la provincia. El Tratado de Paradinas, suscrito en 1183 entre el rey castellano Alfonso VIII y el monarca leonés Fernando II, sirvió para delimitar las fronteras entre ambos reinos, al tiempo que recogía una singular cláusula mediante la que se imponía al soberano castellano un pacto de "no fortificación" de su territorio. Sin embargo estas Treguas de Paradinas excluyeron de la prohibición de atrincheramiento a la villa de Urueña, que había sido reconquistada por el ejército castellano dos años atrás. La unificación de los reinos de Castilla y León bajo la titularidad de Fernando III el Santo hizo decrecer el interés estratégico del recinto. En su anecdotario histórico figuran citas como el haber albergado a Doña María de Padilla, amante de Pedro I el Cruel, o el haber retenido, en régimen penitenciario, a ilustres personajes, como el conde castellano Pedro Vélez o la princesa portuguesa Doña Juana.


Características arquitectónicas
El conjunto fortificado sitúa el castillo fuera de la muralla, con la que conectaba a través de sendos muros que cerraban el acceso a la villa. Una de dichas paredes - la dispuesta hacia poniente - presenta aperturas para empleo de armamento defensivo y se remata con un imponente torreón cilíndrico. El muro de enlace alternativo, que cerraba un patio defensivo interpuesto entre muralla y castillo, se ha perdido. No obstante, aún pueden apreciarse los signos de sus acoplamientos a la muralla, cuyo contorno se amolda a la forma irregular del cerro en que se encarama la villa. El recinto se abre al exterior a través de dos puertas de singular belleza. En el extremo noroccidental hallaremos la puerta del Azoque, encastrada entre compactos torreones protectores. La villa se asoma hacia el vallejo en que se guarece la hermosa ermita románica de La Anunciada a través de una segunda puerta, abierta en un refuerzo de la muralla.


Estado de conservación
La soberbia muralla de Urueña ha sido recientemente restaurada y consolidada. Desde los miradores instalados en sus adarves se disfruta una panorámica incomparable sobre el océano de la planicie cerealista mesetaria. El recinto del castillo acabó dando acogida al cementerio municipal.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

martes, 17 de septiembre de 2013

Castillo de Santa Gadea del Cid

La villa de Santa Gadea del Término - que mudó su apellido en el siglo XIX por el más pomposo referido al legendario personaje don Rodrigo Díaz - debió fundarse en torno a la décima centuria. Allí confluían los reinos de Castilla y Navarra y a tal circunstancia se atribuye el origen de la denominación primitiva de la villa.

Reseña histórica
La muy antigua villa debió contar con punto fortificado desde la undécima centuria. Esta plaza con su castillo fue una de las propiedades que Fernando I recibió de su padre, Sancho III. Sobre ellas estructuró su dominio, intitulándose rey d e Castilla en el año 1035. Permaneció bajo dominio real hasta el siglo XIII. A comienzos de la siguiente centuria la familia Núñez de Lara aparece como titular de la plaza, que retorna a la corona bajo el reinado de Pedro I. Doña Sancha de Rojas adquirió la propiedad de la villa, y se la cedió a su hija, quien contrajo matrimonio, con Juan de Padilla. La actual fortaleza debió edificarse, presumiblemente sobre cimientos de la anterior, en el siglo XV. Se atribuye a la familia Padilla la orden de su reconstrucción.


Características arquitectónicas
Del conjunto medieval quedan en pie una torre cuadrada, que se asienta sobre incómoda base rocosa, y los restos de un muro protegido por dos cubos huecos. La torre conserva la bóveda nervada de la cubierta alta. Ha perdido, por el contrario, el remate presumiblemente almenado sobre matacán que debía apoyar sobre la hilada de ménsulas de dos cuerpos que recorre toda su corona. El acceso a su interior se posibilitaba mediante una puerta elevada ceñida con arco de medio punto. El edificio se levantó con cantería de muy desigual talla. Han quedado a la vista las entrañas de alguno de los paramentos exteriores lo que permite apreciar el relleno de ripio que contenían los muros, cuyo remate externo se lograba con sillarejo y mampuesto. Tuvo recinto cerrado sobre la planta del altozano en que se instala.


Estado de conservación
Los restos desarticulados que se han conservado han sido restaurados y consolidados. Es de propiedad municipal. Carece de uso.

(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Castillo de Torrecítores

A pesar del acoso de las edificaciones aledañas y de la transformación de su remate superior, la contundente compostura del castillo de Torrecítores dibuja una bella estampa en su recóndito emplazamiento. Su talante adusto casa bien con la naturaleza del sobrio paisaje circundante.

Reseña histórica
Aun cuando las primeras citas documentadas del castillo datan del siglo XV, se piensa que el edificio pudo construirse en la centuria anterior. Don Juan de Ortega, que fue titular del obispado de Almería, aparece en la nómina de propietarios en los últimos años del siglo XV.


Características arquitectónicas
Consta de un sólido recinto exterior que ciñe, más que protege, el torreón interior. La barrera exterior conserva el almenado, que fue eliminado en el edificio interior para dar asiento a un tejado a cuatro aguas. Todo se edificó con buena cantería. Los muros de la torre superan los dos metros de grosor. El edificio mostraba, en el interior, cuatro alturas. En el muro del piso superior se practicó una ventana de doble vano con arco apuntado. La planta inferior, rematada con bóveda de cantería, pudo servir como prisión en los tiempos en los que el acceso se verificaba por una puerta - hoy tapiada - situada a la altura del segundo nivel. Para entorpecer la progresión de eventuales asaltantes se instalaron, en el reducido espacio existente entre torre y barrera exterior, dos escaleras adosadas al cuerpo central protegidas con arcos.


E s t a d o d e conservación
Es de propiedad municipal. Conserva entera su estructura, aunque algunos planteamientos de su estructura original - como el acceso al edificio - han sido transformados.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Castillo de las Cabañas de Castilla

Castillo de las Cabañas de Castilla
Apartada de cualquier ruta turística, la villa de Las Cabañas de Castilla, - cuya denominación nos sugiere inevitablemente resonancias históricas medievales – atrae la atención por la compacta estampa de un edificio fortificado cuya silueta destaca extramuros de la población.

Reseña histórica
Los expertos han resaltado la similitud su torre, garitas y la talla de la cantería con las del castillo de Peñafiel, circunstancia que mueve a Edward Cooper a proponer el nombre de Hernán Gómez de Marañón como el del maestro cantero que intervino en su construcción. No se dispone de mucha información documentada sobre el castillo, que debió alzarse en el siglo XV. En sus muros encontramos blasones con las armas propias de la familia Castañeda. El tratadista Moreno García señala como sucesivos titulares del edificio al Conde de Osorno y al Marqués de Villatorre.

Características arquitectónicas
Su planta es sumamente sencilla, y se descompone en dos recintos de proyección cuadrangular. La torre interior apenas luce el recurso ornamental de cuatro cubos que se insinúan en las esquinas de la planta superior, que hoy se nos manifiesta desprovista del remate almenado que posiblemente mostrase su diseño original . Sus estancias se distribuían en cuatro pisos. El remate superior se cubre con bóveda de cañón reforzada con arcos fajones . Su aparejo externo se compone de sólida sillería, con la que se revisten los muros de tapial , que alcanzan - en la planta baja del edificio - la nada despreciable medida de tres metros y medio de grosor . Algunas ventanas saeteras permitían defender el edificio . La muralla del recinto externo debió tener mayor altura .

E s t a d o d e conservación
Es de propiedad privada . Se encuentra restaurado y se destina a vivienda .

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León
Carlos M. Martín Jiménez)



martes, 3 de septiembre de 2013

Castillo de Ademuz

El castillo de Ademuz se sitúa en el término municipal de Ademuz, comarca de Rincón de Ademuz, Comunidad Valenciana, España.
Este castillo fue erigido en la cima del monte de los Zafranes, en cuya ladera se sitúa la población. Se desconocen sus orígenes, si bien por los restos de época romana hallados en sus alrededores se podría considerar que tiene este origen. Aunque quedan algunos vestigios en pie, en la actualidad se encuentra en un notable estado de ruina. Desde 1929 goza de protección legal.


Historia
Ademuz no empezó a tener importancia hasta la dominación musulmana, siendo refortificado en este periodo. Pedro II de Aragón conquistó Ademuz en el año 1210. Más tarde pasó nuevamente a manos musulmanas, hasta que Jaime I lo reconquista ya definitivamente en el año 1259. En el año 1319 la Orden de Montesa estableció una Encomienda en la comarca. En el año 1656 un fuerte terremoto afecto al castillo. Por último, durante las Guerras Carlistas del Siglo XIX sirvió de base para las tropas del Pretendiente, por lo que se libró allí una batalla en 1837 que enfrentó al Serrador contra el ejército.
Los orígenes del castillo de Ademuz se remontan a la época musulmana, cuyas fuentes documentales ya dan testimonio de la existencia de la fortaleza de Al-Damus, dentro de la red defensiva que discurría por el río Turia, en el Shark-al-Andalus u oriente peninsular. Su ventajosa ubicación, aprovechando un corte vertical del terreno a la parte de mediodía del cerro de los Zafranares, en cuyas faldas se asienta la villa, lo hacía inexpugnable por ese lado y constituyó un gran obstáculo para su conquista en 1210 por Pedro II de Aragón, con la decisiva ayuda de los caballeros de la orden del Hospital y, especialmente, de la orden Templaria.
Con la conquista cristiana del siglo XIII, los Templarios recibieron algunas rentas y privilegios en la villa de Ademuz, que más tarde (a principios del siglo XIV) pasarían a la nueva orden de Montesa, que instituyó una encomienda en Ademuz. Los nuevos pobladores decidieron erigir la primera iglesia parroquial de Ademuz en el lugar más seguro: al amparo de los muros del castillo. Esa primitiva iglesia parroquial estuvo bajo la advocación de san Pedro.1 La antigua parroquial desapareció destruida en el terremoto de junio de 1656, cuando ya estaba en funcionamiento la actual iglesia arciprestal de san Pedro y san Pablo, consagrada en 1644 en la plaza del Rabal, mucho más accesible. El seísmo tuvo lugar la mañana del 7 de junio, destruyendo además gran parte del castillo, la Casa de la Villa y numerosas casas.2 En las postrimerías de ese siglo e inicios del siguiente se construyó la ermita de santa Bárbara, cuyos muros ruinosos todavía pueden observarse hoy dentro del perímetro del castillo.
Durante toda la Edad Media la fortaleza de Ademuz, con su iglesia parroquial dentro, continuó jugando un importante papel defensivo, al constituirse como una villa y castillo de frontera, ahora con el reino de Castilla. Es por ello que los monarcas aragoneses se preocuparon bien de mantenerla en condiciones operativas ante eventuales ataques. De hecho, junto a la vecina fortificación de Castielfabib, resistió heroicamente las invasiones de las tropas castellanas de Pedro I de Castilla en el curso de la llamada Guerra de los Dos Pedros (1356-1369). Destruida y reconstruida en varias ocasiones a lo largo de la historia, especialmente durante las guerras carlistas del siglo XIX, todavía pueden distinguirse algunos fragmentos de muros y cimientos. La reciente habilitación del lugar como zona recreativa, ha convertido el castillo de Ademuz en uno de los mejores miradores de la comarca del Rincón de Ademuz.
Además del castillo propiamente dicho, la villa de Ademuz contó con un cinturón de muralla que abrazaba la población y, al menos, cuatro puertas, de las cuales únicamente subsiste en la actualidad el Portal de San Vicente. Tanto de la fortaleza como de las murallas existe abundante documentación archivística: de las obras realizadas por la realeza, del nombramiento de alcaides, del avituallamiento, etc.