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martes, 31 de diciembre de 2013

Castillo de Miranda del Castañar

Quiso la fortuna bendecir a Miranda del Castañar ubicando su caserío en un resalte del terreno desde el que se disfruta una hermosa panorámica. La otoñada compone en su entorno un canto a la vivacidad de su bello y cambiante paisaje.

Reseña histórica
Miranda del Castañar se constituye en Comunidad de Villa y Tierra bajo el reinado del monarca Alfonso IX. La protección del núcleo urbano repoblado se confió a una muralla, que serviría posteriormente de apoyo para la construcción del castillo. Mediado el siglo XV el monarca castellano Enrique IV donó la villa de Miranda - que había confiscado al conde de Alba - a don Pedro de Zúñiga, conde de Plasencia. Las obras del castillo se inician en 1451. Así lo atestigua una desgastada lápida incrustada en uno de los muros de la torre del homenaje. Dos años después del inicio de las obras fallece su impulsor don Pedro de Zúñiga - o Estúñyga, según reza la lápida fundacional -. Le sucede en el señorío de la villa su hijo don Diego López de Zúñiga, que en 1457 es intitulado Conde de Miranda del Castañar. Continuó las obras del edificio fortificado, hasta que fue ocupado por el duque de Alba don García Álvarez de Toledo, que reivindicaba derechos históricos derivados de la donación de la villa por el rey castellano Juan II a sus antecesores. Ciertas características arquitectónicas de alguno de los cubos de la barrera hacen presuponer a los historiadores que el cierre externo del castillo debió rematarse en épocas más tardías.


Características arquitectónicas
Muestra planta trapezoidal. Su estructura se compone con torre del homenaje de planimetría cuadrangular y un recinto amurallado de forma irregular, en cuyo contorno se distribuyen media docena de cubos defensivos. Combina materiales constructivos heterogéneos. El proyectista del edificio aprovechó una parte del recinto amurallado de que disponía la villa antes de la construcción del castillo. Estos tramos del recinto exterior se fabricaron con mampostería, mientras que en los muros más modernos hallaremos sillarejo irregular. La torre del homenaje ocupa una posición descentrada en el patio interior. Los restos de su corona que se han conservado nos permiten adivinar que tuvo almena sobre matacán apoyado en ménsulas de tres cuerpos y garitas angulares.


Estado de conservación
Conserva en buen estado de consolidación una parte importante de su estructura original. Es de propiedad particular y carece de uso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

martes, 24 de diciembre de 2013

Torre de Cespedosa

Cespedosa y Puente del Congosto siguen trayectorias históricas paralelas. Pero mientas ésta fue agraciada con la instalación de notable castillo, aquella hubo de conformarse con una simple, aunque esbelta y airosa, torre fortificada.

Reseña histórica
Compartía el torreón de Cespedosa con el castillo de Puente del Congosto la responsabilidad de la vigilancia del valle del Tormes. Ambas villas unen también su historia por la donación que de las mismas hizo Enrique III a don Gil González Dávila en el año 1393. La torre de Cespedosa debió ser erigida por el donatario o su hijo, don Juan de Ávila -señor de Cespedosa-, en la primera mitad del siglo XV. El emblema heráldico de la familia Ávila aparece incrustado en diferentes partes de los muros del edificio.


Características arquitectónicas
Descubriremos en su fábrica el empleo de mampuesto de canto rodado y roca granítica, que se refuerza en los ángulos con cuidada sillería. Es de planta rectangular. Su remate se resuelve con almena, junto a la que vuelan, en los frentes, resaltes amatacanados defensivos.


Estado de conservación
Muestra un buen estado de consolidación externa, a pesar de la apariencia de fragilidad y desamparo que le confieren su esbeltez y la soledad y falta de protección de su elevado emplazamiento, extramuros de la población de la que toma nombre.


(Los castillos y fortalezas de Castillas y León - Carlos M. Martín Jiménez)

domingo, 15 de diciembre de 2013

Castillo de los Bazán - Palacios de la Valduerna

La villa debió contar con antiguo recinto amurallado construido en tapial del que quedan algunos restos.

Reseña histórica
La construcción de los primeros componentes de la estructura del castillo se atribuye a Pedro González de Bazán, que había heredado el señorío de su padre Juan de  Bazán - adquirente del dominio por donación de Enrique II -. En los primeros años del siglo XV ordena la edificación de la torre del homenaje , que los tratadistas destacan como parte más antigua de la obra. Se llega a esta conclusión analizando su estructura y comprobando que carece de las troneras precisas para el empleo de las nuevas armas artilleras que caracterizan las construccines realizadas con el avance de la centuria. Tales aperturas ya aparecen  - aun cuando con caracteres que los especialistas califican como de "tipo arcaico" por su forma meramente circular - en los muros del recinto, que debieron ser construidos a instancia de Pedro de Bazán, quien había sucedido en la titularidad del señorío al constructor de la obra primera del conjunto.


Características arquitectónicas
Cuanto ha llegado hasta nosotros consta de un muro del recinto interno - almenado, horadado y parcialmente arruinado -construido con mampostería menuda, una torre entre circular y elíptica del mismo material, así como un pequeño retazo de otro de los m uros y algunas dependencias del recinto interior. Debió de tener planta rectangular con cubos angulares . La torre del homenaje, que ocupa una de las esquinas del recinto interno, ha sido reconstruida y consolidada . Se edificó para albergar cuatro plantas. Todo el conjunto se coronaba con remate almenado.


Estado de conservación
Sólo ha conservado algunas piezas del muro perimetral interno y la ovalada torre, que ha sido reconstruida y reafirmada. Es de propiedad particular.


(Los castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

jueves, 12 de diciembre de 2013

Castillo de Alberuela de Tubo

El Castillo de Alberuela de Tubo consiste en una gran plataforma de arenisca, de forma triangular, que se erige sobre otros dos bancales pétreos, con paredes elevadas en cuyo perímetro se hallan restos de un recinto fortificado. El castillo formó parte de una red de fortalezas que los musulmanes levantaron en el siglo IX para frenar el avance cristiano desde el norte, protegiendo la importante ciudad de Zaragoza y toda la Marca Superior de Al-Andalus.
El conjunto de la plataforma estaba cerrado por una muralla edificada en grandes sillares de arenisca, dispuestos a tizón, con la cara exterior almohadillada. Debido a un derrumbe del terreno, una parte de su sector occidental fue reconstruida en la Baja Edad Media (la actual puerta de acceso, en arco de medio punto, es también bajomedieval).
En cada uno de los ángulos de la fortaleza se elevaba una torre de planta rectangular, edificada con el mismo tipo de sillares, alguna de las cuales subsiste en la actualidad, siendo la más destacada la del ángulo SE, asociada a un largo lienzo de muro.
En el interior, las excavaciones han revelado la presencia de múltiples habitaciones rectangulares talladas en la roca, así como pequeñas cavidades circulares de algunos centímetros de profundidad dispuestas en líneas, a la manera de un damero (son el testimonio del modo de extracción de los bloques empleados para la construcción de la muralla).
El resto de la plataforma estaba ocupado únicamente por una cisterna y numerosos silos subterráneos en forma de pera. Ninguno de estos elementos es visible en la actualidad.
En su origen dicho castillo no trataba de ser un recinto-refugio para una población que habitara en los alrededores, sino de una fortaleza poblada por una guarnición exclusivamente militar e, hipotéticamente, por el representante de un posible poder político de carácter regional.
Los rasgos que avalan esta hipótesis son la calidad de la obra del recinto y las similitudes que muestra la muralla con la de la época omeya de Huesca, así como la escasa cantidad de material recogido en las excavaciones, que atestigua un número reducido de pobladores. La mencionada similitud con la muralla de Huesca, permite fechar la construcción del recinto hacia mediados del siglo IX, en los años inmediatamente posteriores al 850.