sábado, 26 de abril de 2014

Casa Fuerte de Cabía

La villa aparece citada en el siglo X. Su caserío, modesto, se engalana con una casa fuerte de hidalgas hechuras. Toda su corona aparece desmochada. La eliminación del remate ayudó a la recepción del nuevo tejado.

Reseña histórica
La edificación actual es producto de sucesivas intervenciones arquitectónicas. En 1419 aparece documentada la casa bajo la propiedad de Sancho de Rojas, quien ofició como obispo en Palencia y Toledo. En esta época la estructura del edificio debía limitarse al triángulo que define su ámbito central. El obispo palentino cedió la casa a su sobrino Juan Rodríguez de Rojas, cuyo hijo, también llamado Sancho, debió reforzar el conjunto, en la segunda mitad del siglo XV, mediante la adición
de una estructura rectangular provista de cubos angulares.


Características arquitectónicas
Su planta se dibuja -a muy grandes rasgos- inscribiendo un rectángulo en el lado mayor de un triángulo irregular. Las partes más modernas se distinguen por el empleo de mejor cantería y por la instalación de cubos estilizados en los ángulos. La torre del homenaje tiene forma trapezoidal y distribuye su interior en cuatro alturas. Se levantó con mampostería. En uno de los muros se instaló, sin perjuicio de una política general de notable austeridad ornamental, un sobrio garitón volado.
El interior del recinto alberga un patio con columnas de piedra que forman galería porticada, que debió construirse a partir del siglo XVII.


Estado de conservación
Ha sido engullida por la población. Es de propiedad particular y se destina a vivienda. (Muestra buen estado de conservación, aunque los remates de todos sus componentes resultaron desmochados.)


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Torre de Albillos

La historia reservaba a la Torre de Albillos el destino más inesperado que hubiera podido imaginar quien, allá por el siglo XIV, ordenara su construcción. Acabó mudando su emplazamiento. En las segunda mitad del siglo XX una iniciativa orientada a la creación de un complejo hostelero fijó su atención en el atractivo turístico del edificio militar, que acabó viajando, desmembrado, desde la localidad original de Albillos hasta el margen de la carretera que une Burgos con Aranda de Duero, pocos kilómetros al sur de la capital castellana.

Reseña histórica
Los tratadistas sitúan el origen de la torre en el siglo XIV . Algunas reseñas documentales permiten constatar que bajo el reinado de los Reyes Católicos el edificio pertenecía al linaje Cartagena. En 1483 el obispo Luis de Acuña adquirió - de la familia Orense - el inmueble, y se lo donó a su hijo Diego Álvarez Osorio en los últimos años de la centuria.

Características arquitectónicas
Tiene planta rectangular . Fue construida con sillería de irregular tallado. Ha conservado la corona almenada de su remate original, si bien con motivo de las obras de reconstrucción el antepecho del adarve se ha hecho volar ligeramente, apoyándolo sobre modillones que simulan arquería ciega inexistente en la obra primitiva. Para aprovechar el espacio de su recinto interior se incrementó la altura de la torre, elevando sus muros varios metros sobre el diseño original. Se han respetado los balcones amatacanados instalados en medio de las fachadas. La obra actual muestra alguna ventana ajimezada, con parteluz de basa, fuste y capitel sobre el que descansan dos arcos de medio punto.

Estado de conservación
Tras la completa reedificación muestra un estado de conservación impecable.

(Los Castillos y Fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)




domingo, 20 de abril de 2014

Castillo y puertas de la muralla de Villalpando

La plaza de Villalpando, localidad de alma esteparia, hunde sus orígenes en fechas próximas al fin del primer milenio. Rodeada de la inmensa llanura de Tierra de Campos sorprende al visitante por su riqueza monumental - auténtico escaparate de arquitectura mudejar - que atestigua su rica tradición histórica. El auge inicial de la villa coincide con la repoblación impulsada por Fernando II de León en el último tercio del siglo XII. Sus iglesias de San Nicolás y San Pedro capitalizan el denominado "foco mudejar de Villalpando", mientras que el templo de Santa María la Antigua sigue el modelo constructivo cuyo centro de influencia se sitúa en la cercana localidad de Toro.
Reseña histórica
Si contemplamos detalladamente la espléndida puerta de San Andrés encontraremos, sobre el vano de acceso, el escudo de los Velasco, a quienes pertenece desde finales del siglo XIV la villa, en la que edificaron un palacio fortificado del que apenas restan, como vestigios de su perdida grandeza, los muros perimetrales.

Características arquitectónicas
El recinto original del palacio de los Velasco, construido originalmente con planta cuadrada y fábrica de mampostería, fue ampliado entre los siglos XV y XVI mediante la adición de un cubo de recia sillería. El elemento más atractivo del conjunto fortificado de Villalpando es la denominada puerta de San Andrés, que ha sido objeto de diversas transformaciones desde su remoto origen, que los historiadores sitúan en la época de la repoblación de la plaza - hacia el año 1170 -. El arco apuntado del vano se integra en portada ricamente decorada y se flanquea por dos sobrios cubos protectores. Sobre el vano hallaremos, además del escudo de los Velasco, el blasón municipal - ornamentado con sencillas bandas horizontales - y otro con diseño simple en forma de aspa. Todo ello encerrado en espléndido marco rectangular sogueado.

Estado de conservación
La puerta de San Andrés es el elemento del conjunto fortificado que luce un mejor estado de conservación. Constituye un magnífico saludo de recepción a los visitantes que quieran internarse en esta adusta villa de Tierra de Campos a través de tan monumental conjunto de acceso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Castillo y palacio de Curiel

Características arquitectónicas
La fortaleza roqueña acomoda su planta a la irregular forma del risco que la sustenta. Se presume que suplantó a otro edificio o conjunto de aparejos defensivos a base de murallas y torres de madera que posiblemente protegiese estas tierras del tramo medio del Duero en plena efervescencia de las querellas entre ejércitos islámicos y cristianos. Narrar las características arquitectónicas del palacio-castillo urbano de Curiel requiere un ejercicio previo de desapasionamiento. Fué parcialmente desmembrado a partir del año 1919. Quedan, para alimento de la nostalgia, algunas fotografías -de rancia belleza y dramático impacto- que nos recuerdan la malograda suntuosidad del conjunto, pero nos roban el aliento, siquiera para Castillo y palacio de Curiel
Escondida entre romos cerros y apartada de cualquier ruta, la villa de Curiel parece querer rumiar en silencio la pérdida de una antigua notoriedad medieval que pregonan, con desigual impacto, sus dos edificios fortificados. Antes de verificar el ingreso en el casco urbano saludará nuestra presencia una llamativa columna con remate blasonado. Curiel esconde entre sus anárquicas entrañas urbanas los restos de un fantástico castillo-palacio, cuya parcial demolición - primer tercio del siglo XX - constituye un buen motivo de reflexión acerca de la persistencia de los augurios machadianos relativos a nuestro muy cacareado espíritu cainista.

Reseña histórica
Acredita Curiel dilatada e importante trayectoria histórica. El tratadista Bernard Remón resalta la vinculación del castillo que se encarama sobre el cerro que domina la villa con el proceso de repoblación de este tramo medio del Duero llevado a efecto en la primera mitad del siglo X por Ansur Fernández, conde de Monzón, tras la batalla de Simancas. Esta circunstancia convertiría a la fortaleza en la más veterana de la provincia. Más moderna parece la construcción del castillo-palacio que se guarece entre el caserío de la villa, cuya construcción se iniciaría posiblemente a finales del siglo XIV y se remataría a principios de la siguiente centuria, a tenor de una inscripción que, según documentan las fuentes, atribuía a Diego López de Estúñiga la orden de su edificación. El libro de efemérides del lugar aparece repleto de notables reseñas medievales, hasta que su importancia fue decreciendo con el paralelo auge de la vecina Peñafiel.

Características arquitectónicas
La fortaleza roqueña acomoda su planta a la irregular forma del risco que la sustenta. Se presume que suplantó a otro edificio o conjunto de aparejos defensivos a base de murallas y torres de madera que posiblemente protegiese estas tierras del tramo medio del Duero en plena efervescencia de las querellas entre ejércitos islámicos y cristianos. Narrar las características arquitectónicas del palacio-castillo urbano de Curiel requiere un ejercicio previo de desapasionamiento. Fué parcialmente desmembrado a partir del año 1919. Quedan, para alimento de la nostalgia, algunas fotografías - de rancia belleza y dramático impacto - que nos recuerdan la malograda suntuosidad del conjunto, pero nos roban el aliento, siquiera para ironizar sobre los pingües beneficios que debió rendir el aprovechamiento de la piedra y de las "3.800 arrobas de leña" que, según nos indican los tratadistas, se obtuvieron del desmantelamiento. Debemos suponer que la circunstancia histórica en que se desarrolla la destrucción de tan notable obra permitiría considerar razones que ahora escapan a nuestros alcances intelectuales a la hora de intentar imaginar qué tipo de resortes pueden mover al ser humano a acometer una obra de despojo histórico de semejante envergadura. Queda, al menos, como vestigio de la gloria perdida una de las fachadas, en cuyo extremo se incrusta una robusta torre del homenaje. También se mantienen en pie las hiladas inferiores de los sillares que componía la parte baja del edificio. Un notable esfuerzo de imaginación nos podría permitir reconstruir idealmente un edificio de planta cuadrada con torres almenadas en los ángulos. Diversas ventanas geminadas aliviaban la pesadez del conjunto, cuyos principales valores ornamentales se custodiaban en el interior.

Estado de conservación
Ambos edificios, el roquero y el urbano, han sufrido las consecuencias de la desconsideración histórica. El primero pena secular abandono en el altozano de fatigoso acceso del que siempre se valió para su defensa, mientras que el palacio resultó arruinado en su parte más significativa. Algún fragmento de artesonado que cubría las techumbres de este último se salvó de la hoguera con su traslado al Alcázar de Segovia, mientras otros restos notables fueron a parar, disiecta membra de lo que fuera fantástico conjunto, a lugares absolutamente insospechables, dentro y fuera de nuestras fronteras.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Castillo de Vozmediano

La antigua villa de Busmediano alterna, en su vacilante pasado, titularidad castellana y aragonesa. Esta oscilación en su mutante radicación parece haber encerrado en sí misma a la esquiva villa de Vozmediano. Hay que protagonizar un auténtico esfuerzo de voluntad para alcanzar el recóndito emplazamiento, escondido a los pies de la serranía que culmina el romo Moncayo, donde se agazapa la villa. Pero la contemplación de su magnífico castillo es recompensa más que suficiente para cualquier esfuerzo de aproximación.
Reseña histórica
No existe unanimidad entre los tratadistas a la hora de fijar el origen de la fortaleza. Algunos historiadores han querido ver influencia árabe en la estructura de las almenas del primer tramo de los muros, mientras otros presumen que la construcción del castillo no parece relacionada con los episodios bélicos protagonizados por musulmanes y cristianos entre los siglos X y XI. Su fábrica revela, en todo caso, una muy notable antigüedad. Pueden detectarse en sus muros hasta tres sucesivas intervenciones constructivas, lo que permite determinar que ha sido sucesivamente restaurado o reformado. Las crónicas históricas revelan que Vozmediano ha contado con fortaleza, cuando menos, desde el siglo XII. Con motivo de un ataque navarro a tierras del oriente soriano llevado a efecto en 1163, durante la minoría de Alfonso VIII, el castillo pasa a manos de los asediantes. La fortaleza es retomada media docena de años después y regresa a la corona castellana. Vozmediano va a sufrir, hasta la pacificación de 1437, las consecuencias de su condición fronteriza. Su anecdotario registra el ataque del monarca aragonés Alfonso V, que en el primer tercio del siglo XIV asalta la villa y toma su fortaleza.

Características arquitectónicas
Consta de dos recintos. El muro exterior tiene forma de polígono irregular y se defiende con tres torres cuadradas, de desigual empaque, y un cubo. La torre del homenaje, esbelta y de planta cuadrada, dividía su espacio interior en varios pisos. Como vestigios de su distribución interna quedaron algunos perpiaños. También disponía de estancias abovedadas distribuidas en altura la torre cuadrada que ocupa el extremo opuesto a la del homenaje. Una escalera alojada en el muro comunica los pisos. El conjunto acusa de manera muy evidente la sucesión de obras de reconstrucción y reforma, que los alarifes no se han preocupado de disimular.

Estado de conservación
Conserva, aun cuando con notable deterioro, buena parte de su estructura externa. Su recinto ha sido utilizado como cementerio municipal.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

lunes, 14 de abril de 2014

Castillo de Villafuerte de Esgueva

La rehabilitación de la fortaleza de Villafuerte de Esgueva, tradicionalmente conocida como de Vellosillo, es suceso que merece ser saludado con optimismo. Al encaramarnos a su torre del Homenaje disfrutaremos de una singular panorámica del Valle de Esgueva, de adusta belleza. La implacable horizontalidad de las denominadas "seudoestepas" cerealistas de la meseta parece conceder, aquí, cierta licencia a la leve ondulación del terreno, a través de las laderas entre las que el discurrir del río se encaja.
Reseña histórica
Las primeras citas documentadas sobre la plaza fuerte de Vellosillo hunden sus raíces en el siglo XII. Hay que esperar, sin embargo, hasta el último tercio del siglo XV para asistir al inicio de las obras del edificio que hoy se nos muestra en aceptable estado de conservación, pese a la encarnizada rapiña que ha sufrido. Se cita a Garci Franco de Toledo como impulsor de las obras. Todos los tratadistas coinciden en destacar su condición de plebeyo con ínfulas de ennoblecimiento, que intentó aprovechar su fortuna para escalar posiciones en la jerarquía aristocrática. Notable polémica causó la decisión del nuevo señor de Vellosillo de sustituir el nombre de la plaza por el de Villafuerte. Al margen de trasnochadas querellas sobre su abolengo, debemos reconocer a Garci Franco el mérito de habernos legado un fantástico exponente de la mejor tradición arquitectónica militar castellana.

Características arquitectónicas
Sigue el modelo prototípico de los denominados castillos de meseta. Incrusta la torre del homenaje en una de las esquinas del recinto externo, mientras que en los ángulos restantes se instalan cubos cilindricos rematados con almenas sobre matacán, muy bien armado todo ello. Los restos arruinados de una muralla externa nos indican que gozó de protección perimetral mediante barbacana. Particularmente interesante resulta la visita al interior de la torre del homenaje, dividida en cinco pisos, dos de los cuales se rematan con bóveda de piedra de impecable factura.

Estado de conservación
La Asociación Española "Amigos de los Castillos" ha adquirido esta fantástica muestra de arquitectura militar, iniciando obras de reconstrucción y acondicionamiento interior para visitas e instalación de museo. Debemos felicitarnos por esta iniciativa, que vino a cortar de raíz el penoso fenómeno de expolio de sus materiales que la fortaleza venía padeciendo.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Castillo de Fuente el Sol

La villa de Fuente el Sol formaría parte de esa nómina inagotable de minúsculas localidades castellanas y leonesas cuya existencia pasa inadvertida de no ser por un evento histórico que confirió a la villa algún motivo de notoriedad. Fernando I de Aragón premió la fidelidad de su camarero Alvaro de Ávila donándole la villa de Fuente el Sol en el año 1413. Su hijo Alvaro de Bracamonte recibe la villa por vía testamentaria y, tras emparentar con la poderosa familia Álvarez de Toledo, decide construir el castillo que constituye la más importante aportación de Fuente el Sol al patrimonio histórico regional.
Reseña histórica
La construcción del castillo debió ser impulsada, en torno a 1470, por Alvaro de Bracamonte. Este singular personaje - que tomó apellido materno, no obstante ser hijo de Alvaro de Ávila - ostentaba el cargo de Regidor de las cercanas e importantes localidades de Medina del Campo y Arévalo, circunstancia de la que se valió para exigir a sus vecinos la aportación forzosa de mano de obra. De la cuestión financiera se encargó, según indican los historiadores, la familia cognaticia.

Características arquitectónicas
La simplicidad elevada a su máxima expresión define la idea que inspiró la planificación de este castillo. Muestra planta rectangular rematada con cubos angulares, que se sustituyen en uno de los extremos por torre del homenaje. Su diseño sigue, aunque la pobreza de sus materiales constructivos y el decrecimiento de sus proporciones originales dificulten esta apreciación, la pauta de los castillos de la Escuela de Valladolid del siglo XV. La torre del homenaje debió alcanzar una altura muy superior a la que en la actualidad nos muestra. La rapiña de materiales que padeció el edificio hizo desaparecer las estancias del piso superior. También los muros han sufrido importante merma de proporciones. Su fábrica se nutre fundamentalmente de sillarejo informe de pobre calidad. Sólo los refuerzos angulares de la torre del homenaje se componen con sólida sillería. El tránsito entre la torre y el patio de armas se verifica a través de un vano encintado con arco conopial. El conjunto se protegía con foso, una de cuyas partes fue tallada sobre roca.

Estado de conservación
Tanto la torre del homenaje como los muros han sufrido expolios de materiales que han reducido el conjunto a una especie de miniatura de fortificación militar, en perjuicio de su aspecto original. El recinto interno acabó convirtiéndose en cementerio municipal. El evidente desmochamiento de su torre del homenaje - de propiedad particular - y los pobres materiales constructivos confieren al conjunto un aspecto semirruinoso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

lunes, 7 de abril de 2014

Castillo de Trigueros del Valle

La villa de Trigueros del Valle - que cuenta con interesante portada mozárabe en su elevada ermita del Castillo y con la hermosa iglesia románica de San Miguel en medio de su caserío - aparece netamente dominada por la silueta de su sobria fortaleza. La historia nos señala que este territorio fue adquirido por el Conde Pedro Ansúrez - refundador e impulsor de la definitiva repoblación de Valladolid - a finales del siglo XI.
Reseña histórica
Sobre el vano de acceso al recinto hallaremos los escudos de las familias Robles - "Robres" reza en el blasón - y Guevara junto a una reseña de la fecha de 1453 que algunos estudiosos han asociado a la construcción del castillo que presuntamente impulsaran en tal fecha Gutierre de Robles y su esposa María de Guevara. Sin embargo la planta del edificio y la disposición de sus elementos invitan a pensar en una fecha de construcción anterior. Se señala a Pedro Núñez de Guzmán como posible responsable de la reconstrucción, entre 1396 y 1404, de un anterior edificio que habría resultado devastado por un contingente militar palentino. La reseña del año 1453 parece corresponder a una mera reforma emprendida por don Gutierre de Robles. Con motivo de la revuelta comunera los vecinos de Trigueros asaltaron la fortaleza para vengar los abusos sufridos, ocasionando la destrucción de la muralla externa. Esta apunte histórico permite situar la reconstrucción de sus cubos angulares con posterioridad a 1521 -circunstancia avalada por la presencia de troneras destinadas al uso de piezas de artillería ligera -.

Características arquitectónicas
El emplazamiento del castillo, al pie de una colina aledaña, invita a pensar en una finalidad residencial, pues de haberse destinado a la estrategia militar sin duda se habría instalado en un lugar más elevado y con mejores condiciones defensivas. La estructura actual del conjunto permite discernir dos fases de construcción netamente diferenciadas. En un primer momento se erigió el recinto interno - levantado con mampostería homogénea - de planta rectangular y provisto de torres angulares cuadradas. La obra se completó con la construcción de una muralla protectora externa, reforzada en las esquinas con airosos cubos ornamentados con remate de doble bocel. El acceso se verifica a través de contundente torreón con doble puerta orientado a poniente. Llama la atención la peculiar disposición de la torre del homenaje, encastrada en el muro meridional. El recinto interno conserva un interesante entramado de caballerizas y bodegas subterráneas cubiertas con techumbre abovedada. Algunas partes del paño que flanquea la torre del homenaje, en proceso de restauración, y de la fachada de acceso mantienen el remate almenado.

Estado de conservación
Se han iniciado ya las obras de consolidación y rehabilitación integral de la fortaleza, que es de titularidad municipal. El proyecto en ejecución contempla un uso cultural y turístico acorde con su naturaleza monumental y con las enormes posibilidades del conjunto de la edificación con su trama de piezas subterráneas.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

Murallas y Castillo de Rello

La superación de circunstancias históricas de confrontación bélica latente - que obligaba a las villas y aldeas a encerrarse dentro de recintos fortificados - ha supuesto la desaparición generalizada del propio concepto de villa amurallada. Algunas poblaciones han conservado, sin embargo, una parte de sus murallas como reliquia histórica de su pasado medieval, pero sus puertas no tienen otro cometido que el testimonial, al haber desaparecido la mayor parte de sus lienzos. Rello ha sabido conservar posiblemente ayudado por la peculiar disposición de su emplazamiento roqueño - un recinto amurallado cuyo interior sólo resulta accesible a través de las puertas de la barrera defensiva. La uniformidad estilística de su caserío, mayoritariamente construido en piedra, eleva de manera muy notable el atractivo incomparable de esta bella localidad soriana.
Reseña histórica
La ausencia de menciones en las crónicas árabes del medioevo desconcierta a los historiadores a la hora de fijar la cronología de este conjunjunto fortificado. Una consideración estratégica elemental invitaría a pensar en Rello como plaza fortificada intermedia entre Medinaceli y Gormaz. Las citas documentales nos indican, sin embargo, que cuando el capitán musulmán Galib acude a socorrer a sus correligionarios de la fortaleza califal de Gormaz, durante el asedio del rey leonés Ramiro III en 975, utiliza como destacamento intermedio la plaza de la vecina Barahona. Los historiadores encuentran notorias dificultades para fijar la fecha de construcción de las murallas, que en todo caso debieron levantarse con anterioridad a la decimocuarta centuria. El castillo debió ser reedificado, en los primeros años del siglo XVI y sobre cimientos de edificio anterior, por algún miembro de la dinastía Mendoza. Posteriormente la villa perteneció al Duque de Frías.

Características arquitectónicas
El castillo se forma mediante un recinto protector dispuesto a modo de barrera artillera con cubos cilíndricos, en cuyo interior se alza una torre rectangular que hoy se muestra desmochada. Se han conservado los restos de un aljibe mediante el que el edificio se proveía de agua. La muralla distribuye por su perímetro torres cuadradas y cubos cilíndricos. Conserva parte de su remate almenado.

Estado de conservación
La muralla ha sido consolidada y parcialmente restaurada. A pesar del desgaste de algunas partes de su paramento conserva su funcionalidad original. Los restos del castillo se encuentran arruinados y abandonados a su suerte. Son de propiedad estatal.


(Los Castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

miércoles, 2 de abril de 2014

Castillo-palacio de Somaén

La villa ocupa una atalaya que domina el cañón rocoso por donde discurre el río Jalón. Tanto sus propiedades defensivas como su aptitud para la vigilancia hacían de su emplazamiento un lugar óptimo para la Instalación de un edificio fortificado. Cumple así con eficacia la labor que comparte con otros fortines alineados junto al curso del mencionado río para la defensa de un valle fronterizo con Aragón que siempre fue muy apetecido por los monarcas del reino aledaño.
Reseña histórica
Su fecha de construcción se inscribe en el último tercio del siglo XIV. Fue construido por orden del primer conde de Medinaceli, Bernal de Bearne, cuando Somaén había pasado a depender de la nueva villa condal. Destacan los tratadistas el papel que jugó la fortaleza durante la guerra de la Independencia, episodio en el que la fortaleza pasó por manos de los dos bandos antagonistas.

Características arquitectónicas
De haber conservado la segunda torre gemela que resultó arruinada en el último cuarto del siglo XX su silueta nos resultaría muy familiar, después de contemplar otras fortalezas del valle del río Jalón. Se componía en origen de dos torres laterales y un recinto cerrado mediante muros tendidos entre ambas. La única torre que ha resistido a los efectos inexorables del paso del tiempo - y en este caso de la debilidad del substrato, de irregular firmeza, en que se asienta la fortaleza - muestra planta pentagonal, similar a la que apreciamos al visitar Montuenga.
Estado de conservación
La torre que ha permanecido en pie - de propiedad particular - ha sido rehabilitada para su empleo como vivienda. También se han consolidado los restos de los lienzos del recinto exterior.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)