Selección por provincias

lunes, 23 de febrero de 2015

Arco de la Mora - Zuera

El Arco de la Mora de Zuera es una obra hidráulica construida en época islámica. Existe la hipótesis de que esta construcción fue un intento fallido de los árabes de construir una gran acequia, como la de Candevanía, pero a una cota más alta, para lo que se levantó el arco que salva el barranco y se excavaron las galerías que llevarían el cauce por el interior de las rocas. Probablemente la obra no llegó a terminarse nunca.
El acueducto presentaba semioculto un arco de sillería de grandes piedras que parece de factura romana. Aunque la acequia de Candevanía siempre se ha considerado de origen medieval, quizá pudiera tener un origen romano o celtíbero.
Las obras de restauración, ya terminadas, han permitido reconstruir el conjunto y ofrecerlo lo más fielmente posible a su factura original.

(Turismo de  Zaragoza)

domingo, 22 de febrero de 2015

Castillo de Caudilla

Historia
El Castillo de Caudilla, también conocido como Castillo de Rivadeneyra fue construido en el siglo XV (1449) por Don Hernando de Rivadeneira, Mariscal de Castilla. En los revueltos tiempos de Juan II permaneció fiel al rey, enfrentándose a las huestes de Don Álvaro de Luna. De este castillo partió Enrique IV con cien caballeros para someter a la ciudad de Toledo, que era partidaria del infante Don Alfonso.
Descripción
El de Caudilla es un pequeño castillo palaciego, no militar, del último período feudal. Su planta tenía forma rectangular y contaba con un foso.
La torre del homenaje tenía tres plantas con ventanas en los dos pisos centrales y el escudo de los Ribadeneira  (cruz con cinco conchas sobre ondas), hoy irreconocible, en la última de ellas. También tenía matacanes y sus esquinas eran redondas y contaban con garitones.
Los muros de la construcción son de piedra, el material más usado en estas construcciones, gracias a su dureza y abundancia.
Conservación
Se halla bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Actualmente, solo quedan una pequeña torre circular, una imagen de Cristo arriba y parte de la derruida torre del homenaje. La parte de la fachada se vino abajo, debido posiblemente a los fuertes vientos que en 1999 azotaron la zona durante algunas semanas.

sábado, 21 de febrero de 2015

Muralla de Santo Domingo de la Calzada

El recinto amurallado de Santo Domingo de la Calzada es uno de los más importantes de la Comunidad Autónoma de La Rioja.
Se construyó en el siglo XIII una primera cerca que englobaba parte de la Calle Mayor, desde el denominado Barrio Viejo hasta el Barrio Nuevo, que amparaba y protegía su situación de paso y frontera dentro de los reinos cristianos, y protegía a los peregrinos del camino de Santiago. A partir del siglo XIV es cuando se empezó a construir la actual Muralla. Cuando el entonces  Rey Pedro I, llamado el Cruel por unos, y el Justiciero por otros, la ordenó construir a modo de fortificación defensiva, como consecuencia de la Guerra Civil Castellana que le enfrentaba a su hermanastro Enrique II.
El levantamiento de la actual muralla data de 1367, finalizando sus obras en 1369 en un prodigio de rapidez para aquellos tiempos.
La muralla, que rodeaba la ciudad en todo su contorno, tenía originalmente una longitud de 1670 metros, y un grosor medio de 2 metros. Disponía de 38 elegantes torreones de 12 metros de altura, 7 puertas de entrada a la ciudad y contaba con un foso provisto de agua alimentado por distintas canalizaciones.

La muralla se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio

viernes, 20 de febrero de 2015

Castillo de Santa Cruz - La Guardia

El inmueble se construyó en el siglo XVII, bajo el reinado de Felipe II y, desde el 1680 estaba en manos privadas. El valor de este espacio es aún mayor, ya que fue escenario de uno de los episodios históricos más de la villa, cuando los vecinos refugiados en el castillo resistieron el ataque del ejército portugués. Según narra el estudioso José de Santiago, doce mil portugueses del Conde de Prado, que sólo habían incendiado aldeas indefensas, trataron de justificarse antes de su regreso, con alguna acción militar. «Para ello cercaron el Castillo de Santa Cruz que, pese a esta desproporción de fuerzas, resistió heroicamente durante ocho días, rindiéndose, bajo honrosa capitulación, el 20 de noviembre de 1665», añade.
Estas capitulaciones incluían que su gobernador, José Madureira, pudiera salir del castillo con sus soldados y heridos llevando consigo las armas a tambor batiente y con una pieza de artillería, siendo escoltados hasta la plaza de Tui. José de Santiago cuenta que allí la fortificación militar fue entregada al general de la artillería portuguesa, Fernando de Sousa


(La Voz de Galicia)

miércoles, 18 de febrero de 2015

Castillo de Pena Corneira

En lo que concierne al castillo de Pena Corneira, al cual dedicamos hoy estas notas, aparte la referencia geográfica tan conocida que le da nombre puede decirse que estuvo hasta el presente sumergido en el olvido. Una insistente búsqueda verificada a través de aquellas enormes masas de rocas, permi­tió descubrir sobre una estrecha plataforma que corona el picacho contiguo al de la gran peña por su lado de Naciente abundantes restos de muros. en su casi totalidad derruidos, aunque no lo bastante como para dejar de comprobar la existencia en aquel lugar del histórico castillo. Extraña, ciertamente, el desolador aspecto de sistemática ruina que aquellas edificaciones debieron padecer, pues la cantidad de sillares y piezas graníticas que cubren las profundas grietas que dejan entre sí las rocas es enorme.
La subida a la plataforma que sirvió de asiento al castillo ha de hacerse hoy forzosamente por una senda confusa y abrupta a través de la pétrea formación. Des­de luego, aquel singular emplazamiento ofrecía un pun­to elevado y solitario, corno nido de águilas, extraordinariamente favorable a la vigilancia constituyendo, además, un imponente lugar estratégico, lo que justifi­có, en gran parte, el papel que llegó a desempeñar en la historia medieval de Galicia.
En cuanto al origen de la fortaleza, ninguna noticia de origen documental o literario viene en nuestra ayuda. Nos atendremos, tan sólo, al resultado de la exploración que hemos podido efectuar por aquellos lugares.

martes, 17 de febrero de 2015

Castillo de Villatoro

Localización
El castillo de Villatoro se encuentra a las afueras de la localidad del mismo nombre, provincia de Ávila, en el extremo occidental del Valle Amblés, un punto estratégico cuyo valor permanece con los siglos.
Historia
Fue constituido como Señorío por Alfonso XI, para la familia del obispo Don Sancho Dávila.

Descripción
Sólo se conserva parte de una torre.

Estado de conservación
Los restos que quedan se encuentran en estado de ruina consolidada. En su solar, e integrando la torre que queda, se ha construido un establecimiento hostelero.

Visitas
El acceso es libre

Fortaleza de Bolaños de Campos

Fue una villa muy disputada en los conflictos fronterizos entre los reinos de Castilla y León. De su antigua fortaleza queda tan sólo un muro de tapial en una altura conocida como el palacio. 
En su plaza se alza su rollo de fines del s. XV que tiene decoración de cabeza de leones.

El Palacio
Vieja casona que apenas mantiene en pie un tapial y que indica que pudo haber vivido años de gloria en tiempos pasados.

lunes, 16 de febrero de 2015

Castillo de Matrera - Villamartín

Historia:
Está situado estratégicamente en la Sierra de Pajarete, en el camino de Villamartín a Prado del Rey, a 523 metros sobre el nivel del mar.
El Castillo aprovecha la pequeña explanada de la cumbre del cerro Pajarete, convirtiéndose en bastión casi inexpugnable y en excelente otero de comarca. Fue mandado construir por Omar Ben Hafsun, a finales del siglo IX para, desde ella, defender a Iptuci, la ciudad más avanzada de la Cora de Ronda.

No fueron los árabes los primeros en asentarse en la cima de dicho monte. Los Tartesios y los Iberos la habían utilizado anteriormente como nos indican los restos arqueológicos encontrados en ese lugar. 
En 1256, la villa, el castillo y las aldeas dependientes de la jurisdicción con todos sus términos, fueron donados por Alfonso X a la Orden Militar de Calatrava, que la había conquistado. Sin embargo a principios del siglo XIV volvió a manos musulmanas, siendo reconquistado definitivamente por Alfonso XI en 1341. En 1342, el monarca concedía a Sevilla el castillo de Matrera y sus territorios. El Concejo Hispalense se erigió con su administración desde este momento y hasta el conocido Pleito de Matrera, con motivo de la lucha por al tierra, que comenzó en el siglo XVI y duró hasta principios del siglo XIX.  Al estar situado en plena Frontera o Banda morisca fue asediado por los musulmanes granadinos en 1408 y en 1445.
Descripción:
Se divide en dos partes bien diferenciadas: la Torre del Homenaje, defendida por un recinto amurallado que la rodea, y el gran Patio de Armas o Albácar, totalmente rodeado de murallas y con dos puertas de acceso, una en la cara oeste, llamada Puerta del Homenaje, defendida por un recinto amurallado que la rodea, y el gran Patio de Armas o Albácar, totalmente rodeado de murallas y con dos puertas de acceso, una en la cara oeste, llamada Puerta de los Carros, y otra en la parte de levante, llamada Puerta del Sol. El Albácar es de grandes dimensiones, con una longitud de 185 metros, de este a oeste. De planta ligeramente elíptica, servía de refugio para la población y el ganado en momentos de peligro. La Torre del Homenaje se levanta en la parte norte, en el lugar más infranqueable, ya que la pendiente cae casi en vertical. Es de planta rectangular, de 15 metros de largo por 10 de ancho. Los muros tienen un grosor de casi 3 metros. Tiene 2 plantas. La baja está cubierta por una bóveda de medio cañón, a base de lajas de piedra de forma irregular. La alta, con el mismo tipo de bóveda, pero formada por ladrillos rojizos irregulares. Conserva tres saeteras, una en la primera y las dos restantes en la segunda planta. Del conjunto defensivo formaban parte varias torres: dos al norte, dos al oeste y dos al sur. Las puertas de acceso también se encuentran flanqueadas por dos robustas torres, aunque sólo se conservan los arranques de las mismas.
El perímetro amurallado supera los 500 metros. De la primitiva edificación andalusí anterior aún quedan vestigios construidos con tapial en algunas zonas de la parte inferior de la Torre.
Grado de protección:
Monumento Nacional desde 1949. Bien de Interés Cultural desde 1985.
Estado:
En ruinas. Tras otros derrumbes anteriores, en abril de 2013 se hundieron las bóvedas de la torre subsistente.  El derrumbe ha ocasionado la pérdida íntegra de las tres plantas y bóvedas de la torre, el muro Norte en su totalidad y el Oeste parcialmente. Esta catástrofe se esperaba y el ayuntamiento de Villmarín avisó reiteradas veces a la Junta de Andalucía que no hizo nada por evitarlo.
Carácter de riesgo:
Deterioro progresivo. Más derrumbes.
Intervenciones y/o Restauraciones:
2014: Al parecer se están consolidando, demasiado tarde, los restos de la torre que sufrió el hundimiento en abril. Los demás restos del castillo siguen abandonados.
Propiedad: Particular

(Hispania Nostra)

sábado, 14 de febrero de 2015

Murallas de Albarracín

La ciudad de Albarracín tuvo su razón de ser primordial en su ubicación estratégica en un lugar de fácil defensa, situado al lado de una fértil vega. La capacidad defensiva del lugar se vio acrecentada por una serie de construcciones levantadas a lo largo del tiempo y que fue aumentando su fortaleza hasta convertirse en una plaza prácticamente inexpugnable para los medios de ataque de la época. 
El sistema defensivo de la ciudad se compone de tres castillos, el principal, el del Andador y el de Doña Blanca, y dos recintos cerrados por fuertes murallas. El primer recinto, que corresponde a la medina o primitiva ciudad musulmana, estaba rodeado por una muralla sin torres y con una sola puerta situada en las inmediaciones de la plaza Mayor. Dentro de este recinto había dos castillos, el principal, que está siendo restaurado actualmente dado el estado ruinoso en que se encontraba, y laTorre de Doña Blanca, que defendía el extremo sur de la ciudad y cuya construcción debió realizarse en tiempos de Jaime II de Aragón.
El segundo recinto posee las murallas más imponentes. No sólo encerraba el caserío de este barrio, sino un amplio espacio de monte que podía servir para refugio de los ganados en caso de peligro. Su punto más fuerte era la Torre del Andador, construcción del siglo X anterior a la edificación de este recinto exterior. La torre primitiva fue reforzada sucesivamente hasta convertirse en un castillo con su muralla, aljibe y plaza de armas. Durante el siglo XIV se debió reconstruir la casi totalidad del recinto, dotándolo de fuertes torres, cerradas las del frente norte y abiertas las del oeste, que no son más que pliegues de la muralla, que caso de ser conquistadas por los asaltantes no podían hacerse fuertes en ellas por no tener defensa hacia la ciudad.
Para subir a las murallas de este segundo recinto tenemos tres caminos. En primer lugar, podemos subir por la calle del Chorro, y una vez llegado a la fuente subir por unas escaleras que nos llevarán al principio del camino. También podemos subir por la calle Subida a las Torres, que arranca desde la iglesia de Santiago. Por último, podemos subir por el Portal de Molina. Desde éste se puede apreciar el sistema defensivo de la muralla, con sus torres escalonando la áspera falda de la montaña. 
En la foto superior podemos ver cómo los tres caminos convergen en uno que asciende en diagonal. Una vez arriba veremos una pequeña puerta abierta sobre la muralla desde la que se contempla toda la vega del Guadalaviar y el barrio del Arrabal. Se puede recorrer un tramo de la muralla; junto a la puerta veremos unas pequeñas escaleras que nos llevan a la parte de la muralla que no está almenada, y bajar, el que se atreva, hasta el torreón de la derecha, y desde éste recorrer la primera parte de la muralla este hasta el siguiente torreón. Desde la puerta es posible subir por un camino hasta la torre del Andador que se encuentra a 1240 metros sobre el nivel del mar. Otra posibilidad es bajar por un camino hasta la otra parte de la muralla este que nos lleva hasta el torreón redondo y más bajo, en el que termina la muralla.

(Ayuntamiento de Albarracín)

viernes, 13 de febrero de 2015

Mezquita de Córdoba

Iniciada por el califa Abd al-Rahman I, la Mezquita de Córdoba fue proyectada como una mezquita porticada buscando la misma relación patio-sala de oración que ya existía en la Mezquita de Damasco, pero con las once naves de la sala transversales.
Ya en este primer momento se organizan las arquerías que definen la mezquita. Tomando como fuente el romano acueducto de los Milagros de Mérida, según algunos especialistas, el arquitecto cordobés introduce una importante novedad: el empleo de dos soportes superpuestos, una columna abajo y un pilar arriba, y dos arcos: uno inferior, de herradura, y otro superior, de medio punto, que recibe la techumbre de madera.
Abd al-Rahman II, como consecuencia del crecimiento demográfico de la ciudad, en el año 833 añade una nave porticada en el patio, prolongando con siete tramos más las naves, en dirección al Guadalquivir, sostenidas por otras 80 columnas y construyendo un nuevo mihrab.
En el año 945 el patio y el alminar serán modificados por Abd al-Rahman III. Su hijo Al-Hakan II derriba el muro meridional y amplia la sala de oración con doce tramos y otras 120 columnas. La zona del mihrab y las tres espléndidas cúpulas que lo anteceden también son de esta época, alrededor del año 965.
Entre los años 987 y 990 Almanzor llevará a cabo la última ampliación y la más extensa. La proximidad del río hace que las naves se amplíen hacia oriente, quedando el mihrab descentrado. De esta manera, la sala de oración mide 130 metros de lado, superada sólo por la mezquita de Samarra. 
La toma de la ciudad por Fernando III obligo a la conversión de la mezquita en templo cristiano, sin realizar apenas modificaciones. Posteriormente sí se llevaron a cabo nuevos trabajos que iban transformando el conjunto de la mezquita; los Reyes Católicos ordenaron levantar en el interior una nave en dirección este-oeste en la zona de la ampliación de Abd al-Rahman II. Al ser pequeña esta nave para el culto, se consideró en 1523 levantar una nueva catedral, siendo don Alonso Manrique el obispo de la diócesis.
El encargado de las trazas será Hernán Ruiz, diseñando una estructura en forma de cruz latina procurando afectar lo menos posible a la fábrica musulmana. El proyecto responde a un estilo tardogótico mientras que los elementos decorativos corresponden al Renacimiento y aún al Barroco ya que las obras continuaron hasta 1600.
La elevada altura del nuevo templo obligó al contrarresto exterior de arbotantes y contrafuertes, dispuestos con gran maestría para evitar daños a la delicada y ligera estructura de la mezquita. El resultado es una experiencia única para el visitante, ya que en un mismo espacio se integra una catedral gótica con una mezquita musulmana, viviendo diferentes sensaciones con sólo andar unos pocos metros.

(ArteHistoria)

jueves, 12 de febrero de 2015

Palacio Real de Madrid

El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial del Rey de España; no obstante, los actuales Reyes no habitan en él, sino en el Palacio de la Zarzuela, por lo que es utilizado fundamentalmente para ceremonias de Estado.
Con una extensión de 135 000 m² y 3 418 habitaciones, es el Palacio Real más grande de toda la Europa Occidental.
Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de instrumentos musicales conocido como los Stradivarius Palatinos, y colecciones muy relevantes de otras disciplinas artísticas como pintura, escultura y tapicería.
Es conocido también como Palacio de Oriente. Este nombre procede de su ubicación en la Plaza de Oriente, que debe su nombre precisamente por estar en el lado oriental del palacio. A eje con el Palacio, y enfrentado, se encuentra al otro extremo de la plaza el Teatro Real
El palacio fue levantado por orden del rey Felipe V sobre el solar dejado por el Real Alcázar de Madrid, destruido parcialmente por un incendio en 1734. El episodio del incendio sirvió para justificar la sustitución del viejo edificio por un palacio acorde al gusto de la época. Su construcción comenzó en 1738, según trazas del arquitecto Filippo Juvara, quien proponía un palacio mayor pero en una ubicación diferente. A su muerte, se le encomendó el proyecto a su discípulo Juan Bautista Sachetti, a quien se exigió adaptar los planos de Juvara al solar del antiguo Alcázar. Otros distinguidos arquitectos españoles como Ventura Rodríguez participaron y se formaron en la cantera del nuevo palacio, a él se debe la configuración de la Real Capilla.
Francesco Sabatini se encargó de la conclusión del edificio, así como de obras secundarias de reforma, ampliación y decoración. Carlos III fue el primer monarca que habitó de forma continua el palacio.
El último monarca que vivió en palacio fue Alfonso XIII, aunque Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, también habitó en el mismo, siendo por tanto el último Jefe de Estado que lo hizo. Durante ese periodo fue conocido como «Palacio Nacional». Todavía hay una sala, al lado de la Real Capilla, que se conoce por el nombre de «despacho de Azaña».
El interior del palacio destaca por su riqueza artística, tanto en lo que se refiere al uso de toda clase de materiales nobles en su construcción como a la decoración de sus salones con obras de arte de todo tipo, como pinturas de artistas de la importancia de Caravaggio, Velázquez, Francisco de Goya y frescos de Corrado Giaquinto, Giovanni Battista Tiepolo o Anton Raphael Mengs. Otras colecciones destacables que se conservan en el edificio son las de la Armería Real, porcelana,relojería, mobiliario y platería.
Actualmente Patrimonio Nacional, organismo autónomo dependiente del Ministerio de la Presidencia, gestiona los bienes de titularidad pública puestos al servicio de la Corona, entre ellos el Palacio Real

(Wikipedia)

martes, 10 de febrero de 2015

Castillo de Moeche

Lo que más llama la atención de esta fortaleza es su situación. A diferencia de otras fortalezas gallegas que se encuentran en lo alto de los promontorios, esta se sitúa escondida entre valles y montañas. A buen seguro que los altos montes que la rodeaban servían de "torres de vigilancia" ante la ausencia de otra situación más defensiva. Fue construido en el siglo XIV y pertenecía al linaje de los Andrade, como la torre de Vilalba o el castillo de Pontedeume. En el año 1431 los irmandiños llegaron desde Ferrol bajo el mando del hidalgo Roi Xordo, en busca de Nuño Freire de Andrade  "El Malo", hasta el castillo de Moeche, pero este ya había escapado. Enfurecidos, los sublevados, derribaron el castillo. En 1468 fue reconstruido por Pedro Alvarez de Osorio, Conde de Lemos, obligando física y económicamente a aquellos que lo habían destruido a recuperarlo.
Llegado el siglo XIX, concretamente en 1890, y con el castillo prácticamente intacto, la Casa de Alba, a la cual pertenecía, quiso vender la piedra por menos de tres mil reales. Sin embargo y por suerte para nuestro patrimonio la venta se evitó y el castillo se conservó. La planta del castillo es octogonal, siendo rodeado por un profundo foso que hoy en día está siendo recuperado (2009). Los materiales empleados son similares a las de otras fortalezas de las comarcas del norte de Galicia, formadas con muros de mampostería de pizarra y granito en sillería en sus esquinas. Estos muros se elevan unos 12 m. Lo más llamativo del recinto es la torre del homenaje, de planta cuadrada, que se levanta hasta los 18 m del suelo.
Podemos ver tres escudos en esta torre que pertenecían a la casa de los Enríquez (castillo, león y los seis roeles), de los Osorio (dos osos y un palo en el medio) y a la de Valcárcel. Arriba de todo estaba coronada por almenas. Además de la torre, podremos ver la plaza de armas con su pozo de agua, la sala de armas, el comedor, los aposentos, las caballerizas y los alojamientos de la servidumbre. Una escalera de caracol une el patio con las murallas defensivas. Las puertas y ventanas nos muestras un estilo gótico por sus apuntados arcos. Desde el 22 de abril de 1949 el castillo fue protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español. En septiembre de 2009,el Castillo, después de una profunda restauración ha sido abierto al público.
Una de las leyendas más conocidas es la del amor entre la hija de un señor feudal y un plebeyo. El señor feudal enterado de esto, mandó atravesar el corazón de plebeyo. La hija nunca más quiso salir del castillo y murió entre sus muros a los pocos años.
Para conmemorar la rebelión de los plebeyos en contra a los señores feudales, debido a su opresión contra el pueblo en el siglo XV, se celebra desde 1980, el Festival Irmandiño de Moeche cada tercer fin de semana de agosto. Además de comidas campestres, con sardiñadas se representan actuaciones de grupos folclóricos y la representación del asalto al castillo con antorchas en la medianoche.

domingo, 8 de febrero de 2015

Castillo de Baltanás

Baltanás se sitúa en la ladera del Cerro del Castillo, lugar ocupado desde antiguo en cuya ladera septentrional se encontró una tumba celtibérica. En el pago de Renedo se han encontrado restos de una villa romana.
La primera referencia escrita conocida es la donación, en el año 1033 por el Rey Sancho el Mayor de Navarra y de Castilla, de la iglesia de San Miguel de Baltanás al monasterio de San Isidro de Dueñas. En este documento se afirma que el nombre de la localidad procede de “Val de Atanasio”.
En 1299 se reunieron en Baltanás las tropas del Infante D. Juan, de los Laras y de la Cerda enfrentados a Doña María de Molina, que sostenía la autoridad de su hijo el rey Fernando IV durante su minoría de edad.
Durante el último tercio del siglo XIV figura como señorío de la Orden de Santiago, aunque también tenía vasallos la Orden de San Juan de Jerusalén, Juan Rodríguez de Sandoval y otros llamados escuderos de Baltanás. En 1451 se produjeron disturbios, tanto en la localidad como en Palenzuela y Hornillos de Cerrato, al sublevarse el Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez, contra el rey Juan II y su favorito Alvaro de Luna.
Años más tarde la villa se vio envuelta en la guerra que enfrentó a Alfonso V de Portugal, partidario de “La Beltraneja”, con los Reyes Católicos que encargan al Conde de Benavente fortificar la villa. El 17 de septiembre de 1475 se enfrenta a las tropas lusitanas que finalmente logran tomar la plaza y hacer prisionero al Conde.
Los Reyes Católicos, una vez asentados en el trono, otorgaron a Baltanás varios privilegios, entre los que destaca el nombramiento de capital de la Merindad de Cerrato, título que anteriormente ostentaba Palenzuela. Durante la Guerra de las Comunidades, la villa apoya decididamente el movimiento comunero.
Junto con la localidad de Guaza de Campos, fue separada de la Orden de Santiago por Carlos V tras obtener varias licencias pontificias, fue vendida a Pedro de Zúñiga, Señor de Aguilafuente y Castroverde en 1543 por un importe de 5 cuentos y 493.938 maravedises de vellón. Al año siguiente, el nuevo señor compro a los vecinos las bodegas y cuevas situadas junto al castillo por 62.205 maravedises.
A Pedro de Zúñiga, le sucede su hijo, de igual nombre, al que Felipe II concede el título de Marqués de Aguilafuente. Baltanás se mantiene en este marquesado hasta su incorporación al Ducado de Abrantes por matrimonio de Francisca de Zúñiga con Juan de Carvajal y Lancaster, IV Duque de Abrantes.
Durante muchos años le villa mantuvo un litigio contra su señor demandando varios derechos, entre ellos el señorío. Por fin en 1730 el Supremo Consejo de Castilla estima la pretensión, confirmada en 1781, con la que se ponía fin al señorío sobre Baltanás.
Su antigua fortaleza, hoy desaparecida, se alzaba en el Cerro del Castillo. Probablemente sería levantada tras la reconquista de estas tierras por parte de Alfonso III “El Magno” en el último tercio del siglo IX. Es posible que sus piedras hoy formen parte de la Iglesia parroquial construida a partir de finales del siglo XVI.
De la antigua muralla que circundaba la villa sólo queda el recuerdo a través del nombre de la calle Las Rondas. Se sabe que, al menos, tenía tres puertas denominadas de El Sol, La Fragua y Barriuso.
Dentro del término municipal de Baltanás se encuentra el lugar conocido como la Aldea, que fue incluido en la venta realizada a Pedro de Zúñiga. En 1845 ya se encontraba despoblado y según Pascual Madoz “No existen más vestigios de su población que algunos cimientos de lo que parece haber sido iglesia y de lo que sería y se llama actualmente castillo, que es un cotarro aislado de bastante elevación, en cuyo sitio hay bastantes salas subterráneas que han visto algunas personas de las que existen, pero ahora se encuentran llenos de tierra y escombros”.
También en su municipio se encuentraValdecañas de Cerrato, donde sí hay vestigios de una fortificación.
La iglesia parroquial, está dedicada a San Millán de la Cogulla, es de estilo renacentista. Se construye a partir de 1585 sobre un templo anterior del que se conservan importantes restos. Asimismo, destaca la ermita de Nuestra Señora de Revilla de los siglos XVII y XVIII. De este último siglo es también el palacio barroco del Hospital de Santo Tomás de Villanueva y la casa solariega de los hermanos Calvo.

(Castillos de Palencia)

lunes, 2 de febrero de 2015

La Loma del Regadío - Urrea de Gaén

La Loma del Regadío se emplaza en el término municipal de Urrea de Gaén. Es una villa romana con una cronología amplia que se localiza en la margen sur del Valle Medio del Ebro, en una zona de gran productividad agrícola. Está ocupado durante casi cinco siglos, que arrancan desde el cambio de Era o inicios del siglo I después de Cristo y se abandona en torno al siglo IV e inicios de siglo V. 
Consta de una zona de edificaciones que es a la vez zona residencial y zona de transformación de la producción agrícola, y con todo un territorio circundante alrededor de la villa que está en explotación. 
La zona edificada, consta lo que se viene en llamar la pax urbana, que es propiamente dicha la zona donde viven los propietarios y el personal a su cargo. Y una zona que se llama la pax frumentaria o pax rustica, que está destinada a la transformación de esa producción agrícola del territorio que tienen en propiedad. Esa zona de transformación agrícola está fundamentalmente centrada en el procesamiento del fruto de los olivares que tienen en esa propiedad. Consta de cinco prensas de procesamiento de la oliva en batería del tipo de viga, de gran tamaño, que se complementan con una serie de depósitos para captar el producto de la prensada. 
También cuenta con una serie de infraestructuras que complementan ese trabajo, como son las dos muelas olearias que se ven en la zona de prensado, que sirven para machacar la oliva antes de ponerla en los cestos y obtener el aceite.
Es difícil encontrar unas instalaciones de prensado en el estado en que aparecen aquí, si analizamos el volumen de producción y la capacidad de los depósitos.